Cuando el cambio climático nos achicharre, esta ameba de fuego estará tan tranquila
Hallada en California, Incendiamoeba cascadensis se reproduce a 63 °C y eleva en tres grados el techo térmico conocido para los organismos con células nucleadas.
En los manantiales de aguas termales del parque volcánico de Lassen, en California, bulle un mundo casi invisible que desafía lo que creíamos saber sobre los límites de la vida. El agua que llena esos pozos puede alcanzar temperaturas de 63 °C, suficientes para escaldar a cualquier organismo conocido con células nucleadas. Ahí es exactamente donde vive, se divide y se reproduce una ameba que los científicos acaban de describir y han bautizado Incendiamoeba cascadensis, la ameba del fuego.
El hallazgo en el parque de Lassen
El equipo liderado por H. Beryl Rappaport, doctoranda de la Universidad de Syracuse (Nueva York), recogió muestras de sedimento en las fuentes termales ácidas del parque y secuenció el genoma del organismo. El análisis de la expresión génica a distintas temperaturas reveló que Incendiamoeba cascadensis no solo sobrevivía al calor extremo, sino que completaba con éxito su ciclo reproductivo en condiciones que habrían destruido a cualquier otro eucariota conocido. Los resultados se publican en Cell el 22 de septiembre de 2026.
Los eucariotas son los organismos con células provistas de núcleo, una categoría que abarca desde las algas y los hongos hasta los animales y los seres humanos. Hasta este hallazgo, el límite máximo de temperatura al que algún eucariota había demostrado ser capaz de reproducirse era de 60 °C, alcanzado por ciertas especies de hongos y algas. Incendiamoeba cascadensis eleva ese listón tres grados.
Tres grados que reescriben el límite
Los experimentos de laboratorio mostraron que la ameba completa su proceso de división celular, incluida la mitosis visible, a 63 °C (145 °F). El movimiento se mantiene hasta los 64 °C (147 °F). El organismo tolera exposiciones breves a 70 °C (158 °F) y solo muere cuando se alcanzan los 80 °C (176 °F). El amplio margen entre la temperatura óptima de reproducción y la temperatura letal sugiere mecanismos de tolerancia robustos y coordinados.
Un análisis de bases de datos genómicas de entornos geotérmicos reveló, además, huellas moleculares compatibles con esta especie tanto en Yellowstone como en Nueva Zelanda, lo que apunta a que Incendiamoeba cascadensis, o parientes muy cercanos, podrían estar presentes en otros sistemas hidrotermales del mundo.
Cómo sobrevive la ameba del fuego
El análisis de la expresión génica a alta temperatura identificó varias adaptaciones moleculares. El organismo activa sistemas de reparación celular y chaperonas, proteínas que ayudan a otras proteínas a mantener su estructura tridimensional cuando el calor amenaza con desnaturalizarlas.
Las proteínas de Incendiamoeba cascadensis presentan una carga superficial positiva inusualmente alta, una característica química que podría contribuir a su estabilidad térmica. Los genes implicados en la estabilización del ADN también muestran una sobreexpresión marcada en las condiciones más cálidas, lo que señala una respuesta coordinada y no un único mecanismo aislado.
Lo que esto significa para la búsqueda de vida
La investigación cuenta con financiación del programa de Exobiología de la NASA. Encontrar eucariotas en entornos de calor extremo amplía el espacio donde la vida compleja podría prosperar, tanto en la Tierra como en cuerpos del sistema solar con actividad hidrotermal, como algunas lunas de Júpiter y Saturno. Alison Olcott, científica del programa de Exobiología de la NASA, afirmó que el hallazgo "expande nuestra comprensión de dónde podría existir vida compleja".
Para los investigadores, el mensaje es también metodológico: los entornos extremos siguen siendo territorio inexplorado. "Esperamos que el descubrimiento de I. cascadensis anime a otros a seguir buscando eucariotas de alta temperatura", declaró Rappaport. Cada nuevo límite que se derriba sugiere que los anteriores eran el resultado de no haber buscado lo suficientemente lejos, y no de haber llegado al techo real de la vida.
REFERENCIA
- A geothermal amoeba sets a new upper temperature limit for eukaryotes — Rappaport et al., Cell (2026)
El vídeo muestra la motilidad de la Incendiamoeba cascadensis a 60 ºC. Cuando se la somete a condiciones extremas en el laboratorio, la I. cascadensis puede mantenerse parcialmente activa a 66 grados Celsius y es capaz de recuperarse tras una exposición de cinco minutos a la asombrosa temperatura de 70 grados Celsius. Sin embargo, los 80 grados Celsius resultaron ser una temperatura demasiado alta como para que la ameba pudiera recuperarse.
Beryl Rappaport
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cuando el cambio climático nos achicharre, esta ameba de fuego estará tan tranquila puedes visitar la categoría CIENCIA.
Artículos relacionados
¿Cuál fue el primer animal que caminó en el planeta?
Continúa Leyendo