Primero la IA, ahora dos cornejas superan en rapidez mental a los humanos
Dos cornejas superaron a personas y monos en un clásico test de percepción, y sus neuronas revelan la decisión antes de que muevan el pico
Un cuarto de segundo. Es lo que tarda una corneja en mirar una pantalla llena de puntos en movimiento, averiguar hacia dónde se desplazan y picotear el lado correcto. Un humano o un mono necesitan aproximadamente el doble de tiempo para resolver el mismo problema. El hallazgo, publicado en la revista Science por dos neurobiólogos de la Universidad de Tubinga, en Alemania, refuerza algo que los expertos en cognición animal sospechan desde hace tiempo. Llamar "cabeza de chorlito" a alguien es un insulto bastante injusto con las aves.
Para entender el experimento hay que saber cómo toma el cerebro una decisión basada en lo que ve. La información visual llega con ruido, así que las neuronas implicadas van acumulando pruebas poco a poco, como quien suma votos en un recuento, hasta que una de las opciones alcanza un umbral y se dispara la respuesta. Este mecanismo de acumulación de evidencias está muy estudiado en primates. La pregunta era si un cerebro de ave, con una arquitectura completamente diferente, resolvería el problema de la misma manera y a qué velocidad.
Puntos que se mueven y gusanos de premio
Philipp Schmidbauer y Andreas Nieder trabajaron con dos cornejas negras (Corvus corone), el córvido de plumaje oscuro tan común en los campos y ciudades del norte de España. Los pájaros aprendieron a usar una pantalla táctil en la que aparecía una nube de puntos. Una parte de ellos se movía hacia la izquierda o hacia la derecha, y el resto lo hacía al azar. La tarea consistía en picotear el objetivo situado en el lado hacia el que avanzaban los puntos coherentes. Cada acierto tenía premio, un gusano de la harina.
Esta prueba, llamada tarea de discriminación de movimiento de puntos aleatorios, es un clásico de la psicología y la neurociencia. Se ha usado durante décadas con personas y monos, lo que permite comparar resultados. Las cornejas necesitaron más de 100 sesiones de entrenamiento antes de empezar a recoger datos. Un detalle importante es que podían responder cuando quisieran, sin límite de tiempo, de modo que la rapidez era cosa suya.
Más rápidas y igual de certeras
De media, las cornejas respondían en unos 235 milisegundos. Según los autores, es una velocidad "sin precedentes", aproximadamente el doble de rápida que la registrada en humanos y monos en tareas equivalentes. Lo llamativo es que esa prisa no les pasaba factura. Cuando la mayoría de los puntos se movía en la misma dirección, acertaban casi siempre, y seguían haciéndolo mejor que el puro azar incluso cuando solo una pequeña fracción de los puntos se desplazaba de forma coherente.
Los investigadores fueron más allá del comportamiento. Implantaron electrodos en el nidopalio caudolateral, una región del cerebro de las aves que cumple funciones parecidas a las de la corteza prefrontal de los primates (la zona que en nosotros se encarga de planificar y tomar decisiones). Registraron la actividad de 248 neuronas mientras los pájaros trabajaban. Las neuronas permitían predecir la elección del ave apenas 70 milisegundos después de que aparecieran los puntos, unos 170 milisegundos antes de que el pico tocara la pantalla.
El patrón de actividad era muy parecido al de los primates, con la misma acumulación gradual de pruebas. Para los autores, el cerebro de las aves muestra "dinámicas computacionales similares a las de los primates dentro de una arquitectura neuronal distinta, con una eficiencia temporal notablemente mayor". "Esto sugiere que la evolución puede haber desarrollado de forma independiente soluciones parecidas para el mismo problema computacional", explica Nieder a la web de divulgación Live Science.
Un cerebro diseñado para volar
¿Por qué son tan rápidas? Los investigadores todavía no lo saben, aunque Nieder apunta al vuelo. "El vuelo impone enormes exigencias al procesamiento visual y a la coordinación sensoriomotora", señala. Un pájaro que esquiva ramas, aterriza en un cable o atrapa un insecto al vuelo no puede permitirse dudar. Hay otra pista en la anatomía. El cerebro de los córvidos es pequeño, pero sus neuronas están mucho más apretadas que las nuestras, y en un mismo peso de tejido caben muchas más.
Conviene recordar que el estudio se hizo con solo dos aves y que la comparación con humanos y monos se basa en investigaciones anteriores, sin enfrentar a las tres especies con exactamente la misma prueba. Aun así, los resultados encajan con lo que el laboratorio de Nieder lleva años demostrando sobre los córvidos, capaces de contar, de planificar y hasta de mostrar indicios de conciencia sensorial.
"La gran implicación es que un cerebro no necesita un neocórtex de mamífero para realizar cálculos sofisticados", resume Nieder. Durante mucho tiempo se dio por hecho que la inteligencia compleja dependía de las capas de corteza que tanto nos enorgullecen. Las cornejas demuestran que hay otros caminos para llegar al mismo sitio, a veces incluso más deprisa.
REFERENCIA
- Ultrarapid decision-making in an avian brain. Schmidbauer P, Nieder A. Science, 22 de octubre de 2026.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Primero la IA, ahora dos cornejas superan en rapidez mental a los humanos puedes visitar la categoría CURIOSIDADES.
Artículos relacionados
Una IA nos permite entender el lenguaje de los elefantes
¿Cómo hablar con los animales? Usa la IA
Un halcón de ciudad aprende a usar los semáforos para cazar mejor
Continúa Leyendo