Las proteínas de Atapuerca resuelven el misterio del origen de los osos de las cavernas
Los científicos del CENIEH han extraído proteínas del esmalte dental de cincuenta y cinco osos fósiles y han situado a Ursus dolinensis en el origen de los osos de las cavernas.
Un diente fosilizado de casi un millón de años no suele guardar ADN. La molécula se degrada mucho antes de llegar tan lejos en el tiempo, y ese límite había dejado sin resolver, durante décadas, el parentesco exacto de algunos de los osos más antiguos hallados en Atapuerca. Un equipo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) acaba de sortear ese obstáculo analizando, en su lugar, las proteínas conservadas en el esmalte de los dientes.
Qué se ha encontrado
El equipo, con Amanda Gutiérrez-Carbajal como autora principal y María Martinón-Torres entre los autores sénior, ha aplicado la paleoproteómica (el estudio de proteínas antiguas mediante espectrometría de masas) a cincuenta y cinco fósiles de osos del Pleistoceno procedentes de yacimientos de España, Portugal e Italia, entre ellos varios de los principales enclaves de la sierra de Atapuerca, como la Gran Dolina y la Sima de los Huesos. En cada muestra lograron identificar entre diez y dieciséis proteínas distintas, suficientes para reconstruir relaciones de parentesco que la sola anatomía no había logrado resolver.
El resultado más relevante sitúa a Ursus dolinensis, una especie descrita a partir de fósiles de la propia Gran Dolina, en una posición basal dentro del linaje de los osos de las cavernas. En otras palabras, esta especie representa una forma temprana de ese linaje, anterior y ancestral respecto a especies posteriores como Ursus spelaeus, el oso de las cavernas propiamente dicho, extinguido hace unos veinticinco mil años.
Por qué las proteínas logran lo que el ADN no puede
El ADN antiguo se degrada con relativa rapidez, y en climas templados como el de la península ibérica rara vez sobrevive de forma analizable más allá de unos cientos de miles de años. Las proteínas, en cambio, son moléculas más estables, y pueden conservarse en tejidos duros como el esmalte dental durante periodos mucho más largos. Esa mayor resistencia permite aplicar la paleoproteómica a fósiles demasiado antiguos para la genética clásica, y abre la puerta a resolver árboles genealógicos de especies que hasta ahora solo podían estudiarse comparando huesos y dientes a simple vista.
Qué significa para la historia de Atapuerca
El debate sobre si Ursus dolinensis era una especie propia o una simple variante local de otras especies de oso llevaba décadas abierto, sostenido casi en exclusiva por comparaciones anatómicas que distintos equipos interpretaban de forma distinta. La evidencia molecular que aportan ahora las proteínas ofrece un criterio independiente de esa discusión, y coloca a esta especie en un lugar concreto del árbol evolutivo de los osos, con implicaciones para entender cómo y cuándo se originó el linaje que acabaría dando lugar al oso de las cavernas europeo.
El límite más importante del estudio es el propio del método: identificar entre diez y dieciséis proteínas por muestra permite reconstruir relaciones generales de parentesco, pero ofrece muchísima menos resolución genética que un genoma completo. Los propios investigadores enmarcan sus conclusiones como una aportación sólida pero parcial, que en el futuro debería contrastarse con nuevos fósiles y, cuando sea posible, con ADN antiguo de ejemplares algo más recientes que sí lo conserven.
Atapuerca sigue produciendo hallazgos que obligan a revisar la historia evolutiva de las especies que habitaron la península ibérica durante el Pleistoceno, y esta vez ha sido el turno de unos osos que llevaban un millón de años esperando a que la tecnología alcanzara a sus fósiles.
Imagen: Diario de Atapuerca
REFERENCIAS
- Gutiérrez-Carbajal, A., Santos, E., Lizano, E., Marques-Bonet, T., Martinón-Torres, M. et al. "Palaeoproteomic insights into the evolutionary history of cave bears from southwestern Europe". Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-026-58093-x.
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