Sorpresa: ¿quién construyó el ejército de terracota en China?
Un análisis estadístico de 79 huellas dactilares del ejército de terracota chino apunta a una mano de obra formada también por mujeres y niños.
Enterrado hace más de 2.200 años junto al primer emperador de China, el ejército de terracota sigue revelando nuevos secretos. Un equipo de investigadores ha analizado las huellas dactilares que los artesanos imprimieron en las figuras durante su fabricación y ha aplicado un modelo probabilístico para estimar quiénes las dejaron. Los resultados, publicados en la revista Journal of Cultural Heritage, apuntan a una fuerza de trabajo mucho más diversa de lo que se creía, con una presencia notable de mujeres y menores.
Unas huellas de 2.200 años de antigüedad
El ejército funerario del primer emperador, Qin Shi Huang, se descubrió en 1974 a 1,5 kilómetros de su mausoleo y alberga en torno a 8.000 figuras de guerreros, más de 130 carros con 520 caballos y 150 caballos de caballería. Las figuras se fabricaron con moldes de arcilla y, en el proceso, los artesanos que las manejaron dejaron impresiones de sus dedos en la superficie.

El equipo liderado por Xiaoxi Li, del Museo del Sitio del Mausoleo del Primer Emperador Qin, examinó 91 huellas identificadas en 36 guerreros de la unidad T23 del foso 1. Tras descartar 12 por su calidad insuficiente, analizaron las 79 restantes. La mayoría (73) procedían de la superficie exterior de las figuras, producto del moldeado y ensamblaje, mientras que las seis restantes aparecían en relieves de armaduras, asociadas a etapas de acabado más detalladas.
La clave del análisis reside en la anchura media de las crestas dactilares. El espacio entre las líneas de una huella varía de forma predecible según la edad y el sexo. Los investigadores combinaron esas mediciones con un modelo de mezcla bayesiana y datos de referencia de población moderna para estimar las proporciones demográficas de quienes dejaron las huellas, ajustando los cálculos para compensar la contracción de la arcilla al secarse y las diferencias entre poblaciones.
Las huellas de mujeres y niños
El modelo estimó que en torno al 45% de las huellas fue dejado por hombres adultos, el 32,7% por mujeres adultas y el 22,3% por menores de 15 años. Los investigadores califican este hallazgo como la primera evidencia biológica cuantitativa de una fuerza de trabajo diversa en la construcción del ejército de terracota, con participación documentada de mujeres y niños.
El umbral de los 15 años no es arbitrario. Las fuentes legales de la dinastía Qin establecían esa edad como referencia para la responsabilidad jurídica, por lo que los investigadores la adoptaron como criterio para separar adultos de menores en su análisis.
Los niños trabajadores según los textos históricos
La aparición de huellas en los relieves decorativos de las armaduras abre una línea de interpretación histórica. Las seis huellas en relieve se encontraron en zonas de mayor detalle, lo que sugiere que quienes las dejaron realizaban tareas de acabado que requerían precisión manual. Algunas fuentes históricas de la época Qin documentan sistemas de aprendizaje en los que los trabajadores más jóvenes asumían tareas progresivamente más complejas.
Los registros arqueológicos previos ya habían identificado inscripciones con nombres de artesanos en algunas figuras, lo que sugería que la producción se organizaba en grupos de trabajo con responsabilidades asignadas. Los nuevos datos biométricos añaden una dimensión demográfica a ese cuadro y apuntan a que la construcción del ejército movilizó a una población de trabajadores más amplia de lo que reflejan las fuentes escritas conservadas.
Lo que queda por resolver
Los autores advierten de varias limitaciones importantes. El análisis se limita a un único foso y a una pequeña muestra de figuras, por lo que los resultados no pueden extrapolarse directamente al conjunto del ejército. Las proporciones de huellas tampoco reflejan necesariamente las proporciones reales de trabajadores. Una persona con menos experiencia podría haber dejado más huellas por unidad fabricada que alguien más diestro.
Otro factor de incertidumbre es el conjunto de datos de referencia empleado, que proviene de una población moderna de Europa. Las diferencias morfológicas entre esa población y la de la China del siglo III a. C. pueden introducir sesgos, en particular en las estimaciones de mujeres y menores, que el propio estudio reconoce como fuente de error adicional.
Con todo, el trabajo abre una vía metodológica novedosa para el estudio de la fuerza de trabajo en la antigüedad. Aplicar análisis biométricos a objetos arqueológicos con huellas conservadas podría permitir reconstruir la demografía de los grupos de artesanos que fabricaron todo tipo de artefactos en distintas culturas y períodos.
REFERENCIA
Who produced Emperor Qin Shihuang's Terracotta Army, China? A Bayesian mixture model approach to fingerprint age and sex determination. Li X et al. Journal of Cultural Heritage, 2026.
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