El Renault 4 E-Tech Plein Sud recupera el placer de conducir a cielo abierto, pero lo hace con una fórmula distinta a la de los cabrios tradicionales. La marca francesa apuesta por una solución más sencilla y racional que pretende devolver el aire libre a los coches generalistas.
En los años 90, los descapotables simbolizaban libertad y placer. Modelos como el Volkswagen Eos, el Renault Mégane Coupé-Cabriolet o los Peugeot 206 CC y 307 CC popularizaron los techos rígidos retráctiles, pero aquella sofisticación terminó volviéndose en su contra.
El Renault 4 Plein Sud 100% eléctrico llega en un momento en el que los descapotables son una especie en peligro de extinción.
El Renault 4 Plein Sud no es un descapotable al uso, pero su enorme techo de lona intenta resolver muchos de los problemas que acabaron con los cabrios tradicionales.
No es un cabrio convencional pero trata de parecerse a ellos. Y lo hace con una capota de lona deslizante que recuerda a la que llevaban los Citroën 2 CV y los 4L. Hoy, la del Renault 4 E-Tech Plein Sud puede accionarse en solo diez segundos incluso en marcha, a velocidades inferiores a 90 km/h.
Cuando todos querían un cabrio
La llegada del siglo XXI supuso una auténtica edad de oro para los cabrios, una fiebre que duró poco.
En los años 90, los descapotables simbolizaban libertad y placer. Dos décadas después, los SUV y los elevados costes de desarrollo los empujaron casi hasta la extinción.
La moda de los SUV contribuyó a la caída de demanda de los convertibles. En 2010, las marcas empezaron a ofrecer coches más altos, más prácticos y con mayor sensación de seguridad. Aquellos vehículos, los SUV, conquistaron el mercado y apenas dejaron sitio para otras opciones. Los descapotables empezaron a desaparecer de los catálogos. Eran, además, caros de fabricar: eliminar el techo suponía que la carrocería perdía rigidez e implicaba numerosos refuerzos estructurales que conllevaban un aumento del peso y el precio. Su aerodinámica tampoco estaba entre sus puntos fuertes, además de que generaban más ruido y ofrecían menos espacio disponible. Hoy, algunos fabricantes, como Volkswagen y Fiat han reaccionado incluyendo en su gama versiones descapotables como es el caso del T-Roc, y del 500 e Cabrio con sus 4,27 y 3,63 metros de longitud, respectivamente.
Las ventajas frente a un descapotable clásico
El gran punto a favor de la solución que propone Renault es que mantiene prácticamente intactas las cualidades del coche. El aumento de peso ocasionado por implementar refuerzos que eviten la rigidez torsional es de solo 19 kilos respecto a la versión con techo fijo.
Modelos como el Volkswagen Eos, el Renault Mégane Coupé-Cabriolet o los Peugeot 206 CC y 307 CC popularizaron los techos rígidos retráctiles, pero aquella sofisticación terminó volviéndose en su contra.
Pero la idea del Renault 4 E-Tech Plein Sud no se limita a recuperar el placer de viajar con el cielo por montera. También busca rescatar el carácter polivalente del histórico 4L. Por eso ofrece el paquete Extended Grip, una solución que no convierte al vehículo en un auténtico 4×4, pero que sí amplía su capacidad para enfrentarse a superficies complicadas. El sistema trabaja sobre la gestión electrónica del control de tracción para minimizar que las ruedas delanteras pierdan adherencia. La respuesta varía según se circule sobre nieve, grava, barro o caminos de tierra.
El conjunto se completa con neumáticos para todas las estaciones y varios programas específicos de conducción que modifican la actuación de las ayudas electrónicas. La filosofía es aprovechar al máximo la motricidad disponible sin recurrir a una transmisión integral, más pesada y costosa.
Esta tecnología ya se había visto en otros modelos de la marca, como los Captur o Symbioz, y demuestra que no siempre es necesario recurrir a complejos sistemas mecánicos para aumentar la versatilidad de un coche.
El trabajo realizado en el chasis también contribuye a ello. La plataforma AmpR Small, sobre la que se desarrolla el Renault 4, incorpora una suspensión trasera multibrazo, un desarrollo poco frecuente en modelos de este tamaño y más habitual en categorías superiores. Los ingenieros han ajustado la puesta a punto para que el coche absorba mejor las irregularidades y mantenga una pisada más estable sobre firmes deslizantes o pistas en mal estado.
Pinitos en el campo
El Renault 4 Plein Sud ofrece una libertad de movimientos mayor que la de muchos SUV urbanos. En la práctica, permite abandonar el asfalto con más confianza para llegar a una cala apartada, recorrer una pista forestal o acceder a un camping sin demasiadas preocupaciones. Una filosofía que conecta con la idea de aventura y evasión que siempre ha acompañado a los coches pensados para disfrutar del aire libre.
Con sus 4,14 metros de longitud, monta un motor eléctrico de 110 kW (150 CV) asociado a una batería de 52 kWh y ofrece una autonomía de 392 km. Está a la venta por un precio superior en 1.800 euros a cualquiera de las versiones del R4. Llega al mercado con la intención es devolver la pasión por conducir a cielo abierto porque no es que dejaran de gustar los cabrios, es que simplemente tenían ciertos inconvenientes.