Se ha encontrado en China un fósil perfectamente conservado de Cretácico que utilizaba sus plumas como el pavo real

Imagina un ave del tamaño de un mirlo, pero con dos plumas en la cola que duplican la longitud de todo su cuerpo. No se trata de una criatura mitológica, sino de un asombroso descubrimiento paleontológico bautizado como Plumadraco bankoorum, que significa literalmente, el “dragón de plumas de Banko”. El fósil, hallado en China, pertenece al Cretácico Inferior y cambia la comprensión que teníamos de cómo las aves prehistóricas utilizaban su plumaje.

El fósil, hallado en la provincia de Liaoning, mide apenas 15 centímetros desde el pico hasta la cola, pero sus dos plumas ornamentales alcanzan los 30 centímetros. Estas estructuras, extremadamente finas y alargadas, no servían para volar ni para mantener el calor, todo apunta a que eran para presumir, un reclamo visual para conseguir pareja, igual que ocurre hoy con muchas aves modernas.

El espécimen holotipo de Plumadraco.

El espécimen holotipo de Plumadraco. Fuente: Museo Shandong Tianyu, Álex Clark

Este descubrimiento añade una especie más al diverso linaje de las aves mesozoicas. El ejemplar se encontraba sorprendentemente bien conservado después de 121 millones de años, manteniendo las plumas corporales desde la cabeza hasta los tobillos, alas completas y su descomunal cola. Según el equipo liderado por Alex Clark, la preservación es tan buena que constituye un nuevo récord dentro de los enantiornites, el grupo de aves más diverso del Mesozoico.

El pavo real del Mesozoico

Lo que hace especial al Plumadraco, descrito recientemente en la revista científica PLOS ONE, es su espectacular par de plumas ornamentales en la cola, que miden el doble que su propio cuerpo. Estas plumas servían para cautivar, al igual que los pavos reales modernos, el Plumadraco utilizaba esta ostentosa decoración para impresionar a sus parejas con elaborados rituales de cortejo.

En un mundo prehistórico plagado de peligros mantener esta estructura requería de un coste de energía enorme. Estas plumas hiper largas no ayudaban a volar, al contrario, generaban resistencia al viento y convertían al animal en un blanco más fácil para los depredadores. Sin embargo, este hallazgo demuestra que la naturaleza permitía un diseño tan poco práctico si así se favorecía la selección sexual, lo que demuestra que la elección de pareja basada en rasgos estéticos extravagantes lleva modelando el aspecto y comportamiento de las aves desde hace más de 120 millones de años.

El fósil no fue descubierto en una excavación épica, sino entre cientos de especímenes sin analizar que se encontraban en el Museo Shandong Tianyu de China. Alex Clark, estudiante de doctorado en la Universidad de Chicago y autor principal del estudio, reconoció inmediatamente las extraordinarias plumas: “Vi a este pequeño y tuve que observarlo dos veces cuando vi las plumas de su cola”.

Alex Clark utiliza un espectrómetro de masas portátil para analizar la composición química del fósil. Crédito: Alex Clark

Alex Clark utiliza un espectrómetro de masas portátil para analizar la composición química del fósil. Crédito: Alex Clark

El hallazgo de Plumadraco llega en un momento en que los paleontólogos siguen debatiendo cuándo y cómo surgieron las plumas. Aunque hoy las asociamos exclusivamente con las aves, sabemos que aparecieron mucho antes, en algunos dinosaurios que ni siquiera volaban, sin embargo, su origen sigue lleno de incertidumbre.

La danza del Dragón de plumas de Banko

La estructura de las plumas sugiere un movimiento llamativo al moverse de arriba a abajo. Otros especímenes similares indican que tenían músculos en la pelvis y la cola capaces de levantar y bajar la cola durante las danzas de apareamiento. Clark explica: “Tenemos un argumento sólido para pensar que los machos no solo atraían a las hembras por los ornamentos de sus plumas, sino también por la longitud ridícula de estas y por sus exhibiciones”.

El estudio revela que la estructura de estas plumas, denominadas plumas dominadas por el raquis (RDF), a diferencia de las plumas actuales tenían un eje central muy ancho y rígido en la base, pero con un detalle crucial en las puntas: el debilitamiento distal. Este «debilitamiento» significa que el eje central se volvía extremadamente fino al llegar a los extremos decorativos, que tenían forma de pequeñas raquetas. Esto permitía que, al mover la cola de arriba abajo, las puntas oscilaran o tuvieran un movimiento de «flickering» (parpadeo o vibración), creando un efecto visual mucho más llamativo para las hembras. Es el mismo principio mecánico que utilizan los pavos reales hoy en día para que sus plumas vibren de forma hipnótica.

Aunque el consenso científico actual indica que las primeras plumas eran simples filamentos parecidos a pelos, el Plumadraco demuestra que, en el Cretácico Inferior, la evolución ya había experimentado con estructuras increíblemente complejas y costosas.

REFERENCIA

Hyperelongate ornamental tail feathers in a new early Cretaceous enantiornithine bird