El artrópodo Praearcturus gigas es un escorpión verdadero de más de un metro de longitud y 16 centímetros de pedipalpos, el mayor escorpión conocido de cualquier período

Los escorpiones nos producen una mezcla de terror y fascinación, por eso, saber que hace tiempo un escorpión del tamaño de un pastor alemán paseaba por la Tierra tiene aún más importancia. La historia de Praearcturus gigas comenzó en 1871, cuando fue descrito originalmente como un isópodo (un grupo de crustáceos como las cochinillas).

En las décadas siguientes fue reclasificado repetidamente: comparado con distintos grupos de artrópodos, algunos investigadores lo veían como un quelicerado acuático, otros como un artrópodo terrestre, otros como un tipo de euriptérido (los «escorpiones marinos» extintos). En los años 1980, una revisión lo identificó provisionalmente como un escorpión gigantesco, pero la descripción era incompleta y el consenso nunca fue total.

Más de 150 años después de su descubrimiento, el nuevo estudio del Dr. Richard Howard, conservador de artrópodos fósiles del Natural History Museum de Londres, y sus colegas de Manchester y otros centros cierra definitivamente el debate: Praearcturus gigas era un escorpión, y el mayor que jamás haya existido.

La anatomía que delata al escorpión

El equipo analizó todos los especímenes disponibles en colecciones de museos del Reino Unido usando tomografía computarizada de rayos X para revelar detalles anatómicos que las descripciones anteriores habían pasado por alto.

Los rasgos diagnósticos encontrados no dejan lugar a dudas: pedipalpos con dedo fijo y móvil (la pinza característica de los escorpiones), una superficie estriada en una de las coxas consistente con el órgano estridulador que los escorpiones usan para producir sonidos, y la forma subtriangular alargada del esternón (placa ventral del tórax), que comparte con el escorpión silúrico Eramoscorpius brucensis, el representante más antiguo del grupo con atribución inequívoca.

Los escorpiones modernos más grande rara vez superan los 20 centímetros

«Praearcturus gigas ha desconcertado a los paleontólogos durante más de un siglo. Al reunir evidencias anatómicas, contexto sedimentológico y análisis computacionales, hemos podido demostrar de forma concluyente que este animal era un escorpión», señaló el Dr. Howard.

Con más de un metro de longitud total (estimada a partir de las dimensiones de los fragmentos preservados) y pedipalpos de al menos 16 centímetros, Praearcturus gigas supera en tamaño a cualquier otro escorpión conocido, fósil o moderno. Los escorpiones modernos más grandes (como el escorpión de Hadrurus arizonensis en Arizona o el escorpión imperial Pandinus imperator de África occidental) rara vez superan los 20 centímetros. Praearcturus habría multiplicado por cinco esa longitud.

El contexto sedimentológico también aporta información: los fósiles proceden de la Formación St Maughans, depositada en ambientes fluviales activos, lo que sugiere que Praearcturus gigas era un animal anfibio o incluso predominantemente terrestre, aunque posiblemente capaz de nadar. «El límite entre la tierra y el mar era mucho menos nítido en esa época. Praearcturus gigas nos ofrece una visión fascinante de cómo los primeros animales se adaptaban a esos entornos cambiantes. Puede incluso representar un linaje que volvió al agua después de que sus ancestros anteriores ya hubieran comenzado a vivir en tierra», señaló el coautor Dr. Greg Edgecombe.

El gigantismo en artrópodos: un fenómeno recurrente

El Devónico (hace entre 419 y 359 millones de años) fue una época de gigantismo artrópodo notable. Los niveles de oxígeno atmosférico en ascenso, la ausencia de vertebrados terrestres grandes que compitieran con los artrópodos por los nichos de superdepredador, y la abundancia de recursos en los sistemas fluviales y costeros favorecieron la aparición de formas de gran tamaño en múltiples linajes independientes.

Los euriptéridos (los verdaderos «escorpiones marinos», no relacionados con los escorpiones reales) alcanzaban 2,5 metros. Los escolopendromorfos (ciempiés) podían superar el metro. Y ahora sabemos que los escorpiones reales también alcanzaron tamaños extraordinarios en ese período. Praearcturus gigas añade otro ejemplo al registro de un fenómeno que la evolución ha reinventado repetidamente en los artrópodos: el gigantismo como estrategia de depredador dominante.

REFERENCIA

Imagen: Una reconstrucción digital de un escorpión Praearcturus gigas, que según los científicos vivió hace unos 415 millones de años