Estudio: más biblias, más banderas, ¿menos inteligencia?
La menor capacidad de procesamiento verbal predice actitudes de nacionalismo cristiano, sin que importe el nivel educativo, en un análisis en Estados Unidos
La encuesta social más longeva de Estados Unidos pregunta a los participantes el significado de diez palabras. Con esa información, el sociólogo Samuel Perry, de la Universidad de Oklahoma, identificó un patrón repetido: quienes obtenían puntuaciones más bajas en ese ejercicio tendían a expresar actitudes más fuertes de nacionalismo cristiano, la corriente ideológica que defiende que el país fue fundado como una nación cristiana y que sus leyes e instituciones deben reflejar valores religiosos. El efecto persistía incluso después de controlar el nivel educativo, lo que convierte al hallazgo en algo más que una repetición de lo que ya se sabía sobre educación e ideología.
Diez palabras para medir el pensamiento
La Encuesta Social General (GSS) lleva décadas recogiendo datos sobre actitudes, creencias y comportamientos de los adultos en Estados Unidos. Una de sus secciones incluye el test Wordsum, diez preguntas de vocabulario que los investigadores emplean como indicador de inteligencia cristalizada, la capacidad cognitiva acumulada a través de la experiencia y el aprendizaje a lo largo de la vida. El test cuenta con validación psicométrica amplia y es uno de los indicadores de capacidad cognitiva más utilizados en sociología y epidemiología social.
Perry examinó la relación entre ese test y dos indicadores de nacionalismo cristiano. El primero medía la importancia que el encuestado asignaba al cristianismo como condición para ser verdaderamente estadounidense. El segundo recogía el grado de desacuerdo con la histórica decisión del Tribunal Supremo que prohibió la oración oficial en las escuelas públicas. Para el primer indicador, Perry analizó datos de 1.659 adultos. Para el segundo, trabajó con 18.700 participantes repartidos a lo largo de 17 oleadas de la encuesta.
Los resultados fueron consistentes en ambos análisis: a menor puntuación de vocabulario, mayor respaldo a las posiciones de nacionalismo cristiano. El hallazgo se mantuvo al controlar variables como la edad, el sexo o la afiliación religiosa declarada.
Más allá del nivel de estudios
La aportación más destacada del trabajo es que el vínculo entre capacidad verbal y nacionalismo cristiano no desaparece al controlar el nivel educativo. En investigaciones sobre actitudes políticas y religiosas, la escolarización suele explicar una parte importante de las diferencias observadas entre grupos. La relación entre más años de estudios y menores puntuaciones de nacionalismo cristiano era ya conocida. Lo que añade el estudio de Perry es que la capacidad cognitiva, medida con independencia de la educación formal, constituye un predictor adicional relevante.
El patrón se repitió en distintos subgrupos demográficos, con una excepción: entre quienes no habían completado los estudios secundarios, la asociación no resultó estadísticamente significativa. Perry atribuye este resultado, con cautela, a la escasa variabilidad en las puntuaciones de vocabulario dentro de ese grupo, lo que dificultaría detectar cualquier relación estadística.
Una correlación todavía sin causa
El diseño transversal de la Encuesta Social General impide rastrear cómo evolucionan las actitudes individuales a lo largo del tiempo. Con esos datos no es posible determinar si una menor capacidad verbal lleva a adoptar posiciones de nacionalismo cristiano, si ocurre en sentido contrario, o si ambas variables responden a un tercer factor no medido. «La naturaleza transversal de los datos me impide hacer esa afirmación de forma definitiva», señala el autor.
El test Wordsum es además una medida breve y parcial de la capacidad cognitiva. Mide vocabulario pasivo, un indicador útil pero muy diferente de lo que evalúa una batería psicométrica completa.
La investigación previa en este campo apunta posibles mecanismos. La tolerancia a la ambigüedad cognitiva y la tendencia al pensamiento analítico suelen correlacionar con puntuaciones más altas en tests de habilidad verbal. Esas características podrían dificultar la adopción de marcos ideológicos que ofrecen respuestas categóricas y cerradas sobre la identidad nacional y religiosa. Pero son hipótesis que los datos actuales no permiten confirmar.
El trabajo de Perry también diferencia de forma deliberada el nacionalismo cristiano de la religiosidad en general. Los investigadores en este campo tratan ambos fenómenos como conceptos distintos: una persona puede ser cristiana practicante sin suscribir la agenda política del nacionalismo cristiano, y a la inversa. El artículo se publica en el Journal for the Scientific Study of Religion, la publicación de referencia en sociología de la religión. La pregunta de qué mecanismos explican la asociación encontrada queda abierta para investigaciones futuras.
REFERENCIA
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