Un nuevo estudio encuentra que el consumo regular de yogur se asocia con una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer de colon

El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo. Su aparición está relacionada con factores genéticos, dietéticos y del estilo de vida. Se cree que la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita nuestro intestino, desempeña un papel clave en la salud digestiva y en el desarrollo de diversas enfermedades. Dentro de esta microbiota, ciertas bacterias, como las del género Bifidobacterium, presentes en el yogur, han sido estudiadas por sus posibles efectos beneficiosos.

Un estudio reciente realizado por investigadores del Mass General Brigham sugiere que el consumo regular de yogur podría reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer colorrectal, en particular el cáncer de colon proximal positivo para Bifidobacterium. Analizando datos de dos amplios estudios de cohortes en Estados Unidos, los investigadores encontraron que el consumo de al menos dos porciones de yogur por semana estaba asociado con una menor incidencia de este tipo de cáncer.

El estudio, publicado en Gut Microbes, señala que Bifidobacterium es un género de bacterias comúnmente presente en el intestino y en productos lácteos fermentados como el yogur. Al analizar muestras de tejido de pacientes con cáncer colorrectal, los investigadores detectaron la presencia de Bifidobacterium en aproximadamente el 30% de los casos. A pesar de que el consumo de yogur no mostró una reducción general en la incidencia de cáncer colorrectal, sí se observó una disminución del 20% en los casos de tumores positivos para Bifidobacterium en el colon proximal, una región del colon donde los pacientes suelen tener un pronóstico menos favorable en comparación con aquellos con cáncer en el colon distal.

El doctor Shuji Ogino, autor principal del estudio y experto en epidemiología molecular en el Brigham and Women’s Hospital, explicó que su enfoque de investigación busca establecer conexiones entre la dieta a largo plazo y cambios específicos en los tejidos, como la presencia de ciertas bacterias en los tumores. «Este tipo de trabajo detectivesco puede fortalecer la evidencia que vincula la dieta con los resultados de salud», afirmó.

El equipo de investigación forma parte del proyecto OPTIMISTICC, financiado por Cancer Research UK y el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU., cuyo objetivo es comprender cómo el microbioma intestinal influye en el desarrollo del cáncer y en la respuesta a los tratamientos. El grupo también investiga los factores de riesgo que pueden estar detrás del aumento de casos de cáncer colorrectal de aparición temprana, con la esperanza de desarrollar estrategias para reducir su incidencia.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron datos de dos cohortes de larga duración: el Nurses’ Health Study (NHS), que sigue a más de 100,000 enfermeras desde 1976, y el Health Professionals Follow-up Study (HPFS), que sigue a 51,000 profesionales de la salud desde 1986. Estos participantes han respondido periódicamente cuestionarios sobre su dieta y estilo de vida, incluyendo preguntas sobre su consumo de yogur. Además, se analizaron muestras de tejido de pacientes con cáncer colorrectal para detectar la presencia de Bifidobacterium.

En total, se documentaron 3,079 casos de cáncer colorrectal, de los cuales 1,121 fueron analizados para detectar la bacteria. Se encontró que 346 casos (31%) eran positivos para Bifidobacterium, mientras que 775 (69%) eran negativos. Aunque no se halló una asociación entre el consumo de yogur y la incidencia total de cáncer colorrectal, sí se observó una reducción en los casos positivos para Bifidobacterium, particularmente en el colon proximal.

El doctor Tomotaka Ugai, coautor del estudio, explicó que aunque desde hace tiempo se cree que el yogur y otros productos fermentados benefician la salud intestinal, estos hallazgos sugieren que su efecto protector podría ser específico para ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores plantean la hipótesis de que el consumo prolongado de yogur podría influir en la composición del microbioma intestinal, favoreciendo el crecimiento de bacterias como Bifidobacterium, que podrían desempeñar un papel en la reducción del riesgo de cáncer de colon proximal. No obstante, advierten que se necesita más investigación combinando estudios de laboratorio con análisis poblacionales para confirmar estos hallazgos.

El doctor Andrew T. Chan, otro de los coautores, destacó la importancia del estudio en el contexto de la creciente evidencia que vincula la dieta, el microbioma intestinal y el riesgo de cáncer colorrectal. «Este trabajo nos brinda una nueva vía para investigar el papel específico de estos factores en el desarrollo del cáncer en adultos jóvenes», concluyó.