Elena González Álvarez, psicóloga: "Parar en vacaciones nos puede abrumar"
A veces las vacaciones, la época más deseada del año, se estropean por una gripe, una indigestión o una extraña infección. Además de los cambios en nuestra dieta y entorno, sobre todo si vamos de vacaciones a destinos exóticos, hay algo en nuestro cerebro que puede estar pidiendo atención. Hablamos con la psicóloga general sanitaria Elena González Álvarez sobre estas señales.
Darío Pescador: Cuando cambia el entorno, la comida, el agua, todas estas cosas influyen en que nos pongamos enfermos, pero el estrés tiene que tener un papel en todo esto.
Elena González: A veces tengo clientes a quienes les pasa esto: en el curso están tan a tope que cuando paran, pues enferman, efectivamente. Se pasan los primeros días de vacaciones enfermos. Cuando estamos en el curso estamos más enfocados en tareas de resolver, la productividad, hacer todo rápido. Estamos poniendo una energía muy grande ahí, que no estamos poniendo en otras cosas como el sistema inmune o la regeneración de tejidos.
Entonces, cuando paramos, es cuando esas tareas pendientes aparecen y tenemos dar espacio sí o sí a lo que no estábamos dando espacio. Nuestro cuerpo siempre nos habla, hemos estado ignorando las señales. Se dice el cuerpo nos susurra y cuando no le hacemos caso, nos grita, y ahí es cuando ya aparece el síntoma, la enfermedad. Hemos estado desoyendo esos susurros del cuerpo porque estábamos focalizados en resolver, producir,
DP: El estrés nos está comiendo por dentro pero también nos está sosteniendo de alguna forma, y en el momento en el que soltamos, es cuando ese daño que hemos producido a lo largo del año se nota, se hace presente.
EG: Claro. El estrés es por muchas cosas. El estrés mantenido que llevamos durante todo el año no solo es por el trabajo, El trabajo nos ayuda a distraernos pero no estamos atendiendo a otras necesidades, y esto puede relacionarse con el trauma. No estamos atendiendo asuntos emocionales, personales, porque estamos en la rueda de hámster, estamos aparcándolo.
El trabajo, como tú decías, nos está permitiendo defendernos, organizarnos de un modo que nos mantiene bastante bien, pero cuando eso para, aparece lo que no está resuelto. Esa parte de silencio, de parar, que nos confronta con lo que había, a veces eso nos puede abrumar también, nos puede desbordar, nos puede llevar a la parálisis.
DP: ¿Hay algo que se pueda recomendar a las personas para que estos cambios no les afecten tanto o tan de golpe?
EG: Lograr que durante el año haya mayor flexibilidad entre esa activación y ese reposo, entre abordar unos temas y abordar otros. Primero, cada persona debería preguntarse ¿qué me ha pasado? ¿Cuánto tiempo llevo funcionando por encima de mis posibilidades? ¿Cuáles son las señales corporales que he ignorado? Si esto lo atendemos durante el año, no caemos luego en picado. Es hacer consciente durante el curso cómo voy, tomarnos la temperatura regularmente, y poder atender las señales. Hay gente que no desconecta ni en el fin de semana. Entonces, debemos tomarnos más en serio nuestras propias señales.
Soy súper fan de técnicas de relajación, meditación, mindfulness. Pero esto lo tendríamos que incorporar durante el año, no es que empiecen vacaciones y hagamos todo de golpe. No son técnicas, sino hábitos de autocuidado, hábitos saludables, como el ejercicio físico.
¿Qué hace que durante el curso yo me mantenga bien? Ejercicio físico, técnicas de relajación y meditación, llevar una vida social saludable, una alimentación saludable. Todo eso va a hacer que tengamos mayor resiliencia podamos ir equilibrando mejor ese gasto, recargándonos a su vez.
DP: Llegar al verano con los deberes hechos. Como la operación bikini. No puedes pretender que dos semanas antes tienes que hacer todo para poder entrar en el bañador, sino que hay que hacerlo durante todo el año.
EG: Efectivamente. También hay que preguntarse por qué estamos en ese nivel tan alto de estrés. Quizá ese regulador externo que es el trabajo nos da una identidad, una sensación de utilidad, nos relacionamos socialmente y cuando eso desaparece, ¿cómo es nuestra vida? ¿Qué tenemos? Quizá hay soledad, vacío, ansiedad, claro, tristeza, pero son muchas tareas que no he atendido. Si mi identidad esta formada por cuán útil soy, cuánto produzco, llega el verano y no produzco, entonces ¿quién soy?
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