Una revisión de estudios da una respuesta deprimente a la pregunta de cómo hacerte millonario: la sinceridad no es una ventaja, la psicopatía sí

La honestidad decir la verdad y no ocultar información, es la base de la confianza y la convivencia, de las relaciones personales y de los negocios. Sin ella, las instituciones se derrumban y las personas entran en conflicto.

Aun así, desde hace años la psicología de la personalidad y la sociología observan un patrón incómodo. Quienes puntúan muy alto en amabilidad y franqueza, rasgos cercanos a la honestidad, progresan más despacio y ganan menos dinero y relevancia en entornos laborales muy competitivos.

Los metaanálisis sobre los Cinco Grandes rasgos de personalidad, que agrupan apertura a la experiencia, escrupulosidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, indican que ese es el peaje que hay que pagar por el éxito. En paralelo, los trabajos sobre la llamada Tríada Oscura, un conjunto de rasgos antisociales que incluye narcisismo, maquiavelismo y psicopatía, indican que tenerlos es una ventaja para tener más ingresos, conseguir ascensos y acceder a puestos de dirección.

Si quieres entender cómo hacerte millonario, tienes que entender la mentira

La honestidad encaja principalmente en el rasgo de la amabilidad, el rasgo que favorece la cooperación y la sensibilidad interpersonal. Los datos comparan miles de carreras profesionales y muestran un patrón estable. Las personas muy agradables negocian peor, se autopromocionan menos y entran con menos frecuencia en conflictos que podrían aumentar su salario.

Ese efecto es pequeño, pero el dinero crece por acumulación. Un 5% menos de subida de sueldo anual, mantenido, convierte dos trayectorias parecidas en destinos muy distintos al cabo de una década. En cambio, la escrupulosidad, que define la disciplina, la planificación y el cumplimiento, sí predice mejor los ingresos y también la acumulación de patrimonio.

Las desventajas de decir la verdad

¿Por qué la honestidad no te lleva a la cumbre? El extremo de la riqueza nace más a menudo en actividades de alta volatilidad: emprender, invertir en empresas de nueva creación, especular con mercados o rediseñar compañías. Son entornos donde fallar es muy probable y donde el éxito, cuando llega, multiplica las ganancias por cien. Para entrar en ese juego es necesario tener una alta tolerancia al riesgo. También ayudan la autoestima y la seguridad, que empujan a tomar decisiones cuando otros dudan.

La red social  tiene tanto peso o más. Las personas con más conexiones en estratos económicos altos acceden a información, apoyo e inversiones que no están al alcance de todos. Mantener esas redes exige gestionar la impresión que uno causa, elegir bien qué se cuenta, y cuándo. La honestidad, entendida como transparencia total, tampoco ayuda.

La Tríada Oscura  describe conductas que, en dosis moderadas, ayudan en esos espacios. El narcisismo impulsa la autopromo y el brillo social. El maquiavelismo favorece la lectura estratégica de las situaciones y aprovechar al máximo las oportunidades. La psicopatía, en su versión funcional, reduce el miedo a tomar decisiones duras bajo presión. Ninguno de estos rasgos significa que actúan al margen de la ley, pero sí normalizan la selección de información que se comparte, la negociación agresiva y la prioridad del resultado sobre el bienestar de los demás.

Las organizaciones premian la triada oscura

En las empresas y otras organizaciones, en los niveles de base, se premia el cumplimiento, la sinceridad y la previsibilidad. Los equipos que dicen la verdad y corrigen errores dan más confianza. Pero más arriba, el éxito depende de la influencia, de forjar alianzas y de comunicar de forma estratégica.

Quien mantiene un estilo de sinceridad cruda, sin sentido del contexto o la oportunidad, puede parecer menos hábil políticamente. Eso frena su ascenso aunque su desempeño técnico sea impecable. La paradoja se entiende mejor así. La honestidad estabiliza los sistemas y eleva la media. Pero la riqueza extrema se consigue a menudo por vías inestables que chocan con mantener una franqueza sin filtros.

Todo esto no convierte a los ricos en villanos ni aconseja la picaresca. La ética protege la reputación, la salud mental y la sostenibilidad de empresas y sociedades. Muchos millonarios han prosperado con altos estándares morales, escrupulosidad y riesgos bien calculados. La evidencia solo recuerda un hecho incómodo: la sinceridad absoluta no siempre es la mejor táctica cuando la competencia es fuerte. Pero si aspiras a llegar lejos con tus valores intactos, hay una salida. Aprende a negociar, practica la asertividad, entiende las reglas del juego político y cuida tu red. No necesitas mentir. Necesitas estrategia.

REFERENCIA

The Big Five personality traits and earnings: A meta-analysis