Un papiro carbonizado hace casi 2.000 años durante la erupción del Vesubio se puede leer gracias a la combinación de tomografía de rayos X, inteligencia artificial y miles de voluntarios de todo el mundo
El Vesubio destruyó Herculano en el año 79 d.C., pero también lo conservó. La misma avalancha de gas y ceniza que mató a sus habitantes carbonizó los cientos de rollos de papiro de la Villa dei Papiri a una temperatura tan rápida y uniforme que los preservó en su forma enrollada durante casi dos milenios.
El resultado fue una colección única de textos de la Antigüedad que sobrevivió, pero que nadie podía leer: abrirlos físicamente era destruirlos. Los intentos de desenrollarlos en los siglos XVIII y XIX destrozaron la mayoría de los que se tocaron. Los que quedaron intactos permanecieron sellados, preservados e inaccesibles. Pero el 25 de junio de 2026 esto ha cambiado.
Una vida entera de trabajo, un momento de culminación
Brent Seales, profesor de Ciencias del Patrimonio en la Universidad de Kentucky, lleva más de dos décadas desarrollando una técnica llamada Volume Cartographer: un sistema que toma escáneres tridimensionales de un manuscrito, capa por capa, y los aplana matemáticamente en imágenes bidimensionales legibles. Las exploraciones se realizan con escáneres de sincrotrón, aceleradores de partículas que emiten rayos X de altísima energía capaces de revelar la estructura interna de un objeto a nivel atómico.

Pherc. 1667, digitalizado de principio a fin, revelando 20 columnas de texto continuo. Foto cortesía de Vesuvius Challenge.
En 2023, Seales se unió a Nat Friedman (exdirector ejecutivo de GitHub) y Daniel Gross (inversor tecnológico) para lanzar el Vesuvius Challenge: una competición abierta que invitaba a equipos de todo el mundo a aplicar esas técnicas a los papiros de Herculano, con premios en metálico para quienes lograran hitos verificables. «Puede que no hubiera asumido ese riesgo al principio de mi carrera», reconoció Seales. «Pero en el punto en el que me encuentro ahora, sentí que era algo muy divertido de intentar, y resultó ser un éxito».
El anuncio del 25 de junio se realizó en la Biblioteca Nacional de Nápoles, con el Vesubio visible por las ventanas al fondo. «Durante casi dos milenios, muchos de estos textos han estado físicamente preservados pero intelectualmente inaccesibles», declaró Seales. «Hoy, tras años de trabajo interdisciplinario que combina imagen avanzada, inteligencia artificial, investigación académica y una competición de innovación, por fin podemos leerlos».
¿Qué queda del texto del pergamino?
El protagonista del anuncio es PHerc. 1667, un rollo conservado en Nápoles que en la década de 1980 fue declarado completamente ilegible tras un intento fallido de abrirlo físicamente. La exploración con microtomografía de rayos X de contraste de fase, realizada en aceleradores de Francia y Reino Unido con una resolución sin precedentes, proporcionó los datos brutos. El software del Vesuvius Challenge, mejorado sustancialmente desde la edición de 2024, y la inteligencia artificial entrenada para detectar las trazas de tinta dentro de las capas de papiro carbonizado hicieron el resto.

Corte transversal de la imagen de Pherc. 172 obtenida mediante micro-TC. Desafío del Vesubio
El resultado fue el «desrenrrollado» virtual completo del rollo: aproximadamente 1,4 metros cuadrados de superficie de papiro con 22 columnas de texto griego, la primera vez que un papiro de Herculano se desenvuelve de principio a fin sin ser tocado físicamente. «No solo pudimos desenrollar completamente este pergamino, de principio a fin, sino que pudimos extraer casi todo el texto y hacerlo legible», declaró Friedman en la presentación.
El daño previo limita lo que puede leerse: el rollo solo conserva los tres centímetros inferiores de unas columnas que originalmente medían entre 19 y 24 centímetros de alto. Pero lo que queda es coherente, continuo y, crucialmente, nunca antes visto por ningún ser humano.
Los textos: Filodemo, los dioses y los estoicos
Entre los hallazgos filosóficos del anuncio destaca PHerc. 139, un rollo separado del que el equipo extrajo el título y el autor: «Sobre los dioses, libro octavo», de Filodemo de Gádara, filósofo epicúreo del siglo I a.C. Los estudiosos no tenían constancia de que Filodemo hubiera escrito ningún volumen titulado «Sobre los dioses», y menos de que hubiera llegado al octavo. La papiróloga Federica Nicolardi describió el potencial del hallazgo con una imagen que capta bien su escala: «Imaginad poder recuperar los títulos de cientos de rollos aún sin abrir. Sería como reconstruir el catálogo de una biblioteca antigua».
PHerc. 1667 ha sido identificado provisionalmente como un tratado de ética estoica, posiblemente de la escuela de Aristocreonte, uno de los líderes del estoicismo. El hallazgo de posibles autores estoicos en una villa hasta ahora dominada por textos epicúreos añade una dimensión que los historiadores de la filosofía antigua llevan décadas esperando: la posibilidad de que la Villa dei Papiri contuviera una colección filosóficamente más diversa de lo que se pensaba.
Este es un fragmento de texto recuperado de PHerc. 1667, traducido del griego:
«…investigaremos algo, pero no lo comprenderemos, si de alguna manera nos alejamos de nosotros mismos y de nuestra propia naturaleza…»
«Habiendo… dado lo mejor de nosotros mismos a través de la investigación y el aprendizaje… poseyendo la misma sabiduría práctica…»
«…siendo esos los bienes para nosotros, ni siquiera de los males opuestos surgirá nada bueno —y mucho menos bello—, ni nada malo —y mucho menos feo—, ni felicidad…»
La inteligencia artificial como acelerador
El papel de la IA en el proceso es más específico de lo que el término sugiere en otros contextos. No es un sistema que «lee» el texto automáticamente: es un clasificador entrenado para detectar la diferencia entre zonas con tinta y zonas sin ella dentro de los escáneres tridimensionales de los rollos, donde esa diferencia es extremadamente sutil. «La IA ha sido un gran acelerador porque la técnica en sí misma necesitaba un avance para amplificar la forma en que podíamos detectar la tinta dentro de estos escáneres», explicó Seales. «Para llegar a escala, necesitábamos una forma de construir un conjunto de etiquetas, aquí hay tinta, aquí no hay tinta, de forma mucho más eficaz que haciéndolo a mano».
Los agentes de codificación con IA también permitieron probar nuevas técnicas mucho más rápido que si el equipo hubiera tenido que escribir todo el código manualmente. La combinación de la competición abierta con miles de colaboradores voluntarios de todo el mundo y las herramientas de IA creó un sistema que aceleró décadas de trabajo en pocos años.
Los 400 rollos que esperan a que los leamos
El equipo ha escaneado ya 45 rollos, y unos 400 permanecen intactos en colecciones europeas, principalmente en Nápoles, París y Oxford. Algunos papirológos están empezando a identificar textos que apuntan a otros posibles autores en la colección de Herculano, incluyendo figuras de la escuela estoica. Para Seales, el anuncio de junio representa un punto de inflexión personal: «Hay una profunda sensación de completitud que no había tenido en mucho tiempo, porque el Vesubio ha sobrevolado mi vida durante dos décadas.»
La tecnología, sin embargo, no se detiene en los papiros. Seales ya trabaja para aplicar el Volume Cartographer a colecciones de negativos fotográficos históricos, incluyendo los de Eadweard Muybridge, cuyas imágenes de los años setenta del siglo XIX son demasiado frágiles para desenrollarlas sin destruirlas. El mismo principio: ver dentro de lo que no puede abrirse.