Un estudio sugiere una alternativa económica y efectiva para tratar a niños con alergia al cacahuete: la inmunoterapia oral, en la que se acostumbran poco a poco a comerlo
El tratamiento habitual de las alergias alimentaria suele ser evitar estrictamente el alérgeno, pero en los últimos años ha surgido una tendencia llamada inmunoterapia oral, que consiste en la ingesta controlada de pequeñas cantidades del alimento problemático para generar tolerancia.
La alergia al cacahuete se ha incrementado significativamente en las últimas décadas, afectando hasta al 2 % de los niños en países occidentales, un aumento de más del 300 % desde los años 90. Este nuevo estudio se centra en niños con alergia al cacahuete de umbral alto, es decir, aquellos que pueden tolerar al menos medio cacahuete sin una reacción grave. A diferencia de la alergia de umbral bajo, donde la más mínima exposición provoca síntomas, estos niños podrían beneficiarse de estrategias de desensibilización más accesibles y seguras, como el consumo progresivo de crema de cacahuete.
Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai ha descubierto que los niños con alergia al cacahuete de umbral alto pueden lograr una mayor y más duradera desensibilización si consumen dosis crecientes de crema de cacahuete de venta comercial en lugar de evitar el cacahuete por completo. Los resultados, publicados en NEJM Evidence, podrían cambiar la manera en que los alergólogos tratan esta condición.
El estudio, financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU., evaluó a 73 niños de entre 4 y 14 años. La mitad de ellos consumió dosis crecientes de crema de cacahuete a lo largo de 18 meses, comenzando con 1/8 de cucharadita diaria y aumentando cada ocho semanas hasta alcanzar una cucharada. La otra mitad evitó los cacahuetes completamente. Todas las dosis se administraron bajo supervisión médica, y los investigadores destacaron que ningún niño del grupo de consumo presentó reacciones graves ni necesitó epinefrina en casa, mientras que solo uno requirió tratamiento durante una visita supervisada.
Dos cucharadas de crema de cacahuete
Al final del tratamiento, los niños del grupo de consumo fueron sometidos a una prueba para evaluar cuánta cantidad de cacahuete podían tolerar sin reacción. Todos los participantes de este grupo que realizaron la prueba (32 en total) lograron ingerir sin problemas hasta nueve gramos de proteína de cacahuete, equivalentes a tres cucharadas de crema de cacahuete. En cambio, en el grupo de evitación, solo tres de los 30 niños pudieron consumir esa cantidad sin reacción.
Dado que el estudio se realizó durante la pandemia de COVID-19, algunas familias prefirieron no asistir a las pruebas finales. Para compensar la ausencia de datos, los investigadores aplicaron un método estadístico que estimó que el 100 % del grupo de consumo y solo el 21 % del grupo de evitación lograron tolerar dosis significativamente mayores que al inicio del estudio.
Para evaluar la permanencia del efecto, los niños que toleraban los nueve gramos de proteína de cacahuete continuaron consumiendo al menos dos cucharadas de crema de cacahuete a la semana durante 16 semanas y luego dejaron de comer cacahuete por completo durante ocho semanas. Al final de este periodo de abstinencia, 26 de los 30 niños del grupo de consumo seguían tolerando la misma cantidad, lo que indica que habían desarrollado una desensibilización sostenida. En el grupo de evitación, solo tres niños lograron este nivel de tolerancia de manera natural.
Los análisis globales mostraron que el 68,4 % de los niños que siguieron el tratamiento alcanzaron una desensibilización duradera, en comparación con solo el 8,6 % de los que evitaron el cacahuete.
“Estos resultados son un gran paso hacia la personalización del tratamiento de la alergia alimentaria”, afirmó el Dr. Scott Sicherer, líder del estudio. “Esperamos que estos hallazgos cambien la práctica clínica y sirvan de base para investigar tratamientos similares con otros alimentos”.
A futuro, el equipo de investigación de Mount Sinai busca perfeccionar la identificación de niños con alergia de umbral alto sin necesidad de pruebas de exposición alérgica, un procedimiento que conlleva ciertos riesgos. Además, planean ampliar sus estudios a otras alergias alimentarias para evaluar si este enfoque puede ser útil en más casos.
REFERENCIA
Peanut Oral Immunotherapy in Children with High-Threshold Peanut Allergy