Cuanto más aumenta la gratitud en la adolescencia, menos probable es que aparezca la depresión, especialmente si también mejora la autoestima, según un estudio en China

La adolescencia es una etapa de profundos cambios psicológicos y sociales. Durante estos años, los jóvenes experimentan una transformación emocional intensa, presionados por el entorno académico, la identidad personal y las relaciones sociales. En este contexto, la gratitud —un sentimiento positivo que implica reconocer y valorar lo bueno en la vida— ha sido identificada por la psicología positiva como un factor protector frente a la depresión. Este enfoque propone que las emociones positivas no solo hacen sentir bien en el momento, sino que además construyen recursos psicológicos duraderos, como la autoestima, que pueden proteger frente a futuros trastornos mentales.

Un nuevo estudio publicado en The Journal of Positive Psychology revela que el desarrollo de la gratitud en adolescentes puede desempeñar un papel fundamental en la prevención de la depresión, siempre que ese crecimiento vaya acompañado de un refuerzo en la autoestima. La investigación, llevada a cabo en China, analizó durante dos años a más de 500 estudiantes de secundaria, rastreando cómo cambiaban sus niveles de gratitud y cómo esos cambios se relacionaban con la aparición de síntomas depresivos.

El estudio fue liderado por Liuyue Huang, investigadora de la Universidad de Macao, bajo la supervisión del profesor Peilian Chi. El objetivo principal era analizar cómo las variaciones en la gratitud durante la educación secundaria influían en la salud mental de los adolescentes. A diferencia de investigaciones anteriores que se basaban en datos puntuales, este estudio hizo un seguimiento longitudinal, lo que permitió identificar patrones de evolución en las emociones y su impacto real a lo largo del tiempo.

Se seleccionaron 660 estudiantes de dos centros educativos en Guangzhou, de los cuales 564 completaron las tres fases del estudio, que se extendió desde octavo hasta noveno grado. En cada fase, los alumnos respondieron cuestionarios que medían su gratitud (a través de una escala de seis ítems), su autoestima (medida con la reconocida escala de Rosenberg) y síntomas de depresión (con una versión abreviada de la escala del Centro de Estudios Epidemiológicos de EE. UU.).

Por qué practicar la gratitud

Utilizando técnicas estadísticas avanzadas, los investigadores identificaron cuatro trayectorias distintas en el desarrollo de la gratitud. Un 36 % de los participantes mostró niveles consistentemente bajos, clasificados como el grupo de “baja gratitud persistente”. Otro 30 % comenzó con gratitud alta y aumentó ligeramente, conformando el grupo de “alta gratitud en aumento”. Un 24 % inició con gratitud alta pero descendente (“alta gratitud en declive”), mientras que el 11 % restante partía de niveles bajos pero mejoró significativamente, siendo el grupo de “baja gratitud en mejora”.

Los resultados fueron claros: aquellos estudiantes que mostraron un aumento en su gratitud —ya sea desde un punto alto o bajo— reportaron niveles de depresión significativamente más bajos al final del estudio. En cambio, quienes empezaron con gratitud alta pero la vieron disminuir no presentaron diferencias en síntomas depresivos respecto a los del grupo con gratitud persistentemente baja.

“Nos sorprendió ver que el grupo con alta gratitud que luego disminuyó no mostraba menos riesgo de depresión que aquellos con gratitud siempre baja”, explicó Huang. “Esto indica que mantener o aumentar la gratitud en el tiempo es más importante que simplemente tenerla en un momento puntual”.

Un hallazgo aún más relevante fue el papel de la autoestima como mediadora. Los investigadores descubrieron que la gratitud solo parecía proteger contra la depresión cuando también se producía un incremento en la autoestima. Es decir, la mejora emocional de los adolescentes no se debía solo al hecho de sentirse agradecidos, sino al impacto positivo que esto tenía sobre cómo se valoraban a sí mismos.

Una vez considerada la autoestima, la relación directa entre gratitud y depresión desaparecía, lo que sugiere que el verdadero amortiguador emocional era este refuerzo del autoconcepto. “Esto refuerza la idea de que la gratitud ayuda porque fortalece la autoestima, y es esta la que protege frente a la depresión”, afirmó Huang.

Los hallazgos respaldan la teoría psicológica del “ampliar y construir” (broaden-and-build), que sostiene que las emociones positivas como la gratitud no solo nos hacen sentir bien en el momento, sino que amplían nuestra perspectiva y construyen recursos psicológicos duraderos, como la resiliencia y la autoestima.

Pese a sus fortalezas —como el tamaño de muestra y la observación prolongada—, el estudio también presenta limitaciones. Todos los datos fueron autoinformados, lo que implica un posible sesgo en las respuestas. Además, al centrarse solo en estudiantes de una región específica de China, no se puede asegurar que los resultados sean aplicables a jóvenes de otros contextos culturales o educativos. Los autores también reconocen que otros factores, como el apoyo social o las habilidades de afrontamiento, podrían influir en esta relación y merecen ser explorados en futuras investigaciones.

Aun así, el mensaje general es claro: cultivar la gratitud puede ser una herramienta poderosa para proteger la salud mental de los adolescentes, especialmente si se trabaja en paralelo con la construcción de una autoestima sólida. Prácticas tan simples como llevar un diario de gratitud podrían marcar una gran diferencia durante los años emocionalmente turbulentos de la adolescencia.

“Nos gusta recordar que la gratitud no es un rasgo fijo, sino un recurso dinámico que se puede entrenar”, concluyó Huang. “Animamos a padres y educadores a practicar pequeños ejercicios de gratitud con los adolescentes en sus vidas, como escribir cada día tres cosas por las que están agradecidos. Puede parecer poco, pero es un paso muy poderoso hacia una juventud más resiliente y mentalmente sana”.

REFERENCIA

Sowing seeds of gratitude: the effect of the trajectories of Adolescents’ gratitude on depression and the mediating role of self-esteem

Imagen: Netflix