Menos horas, más felicidad: trabajar solo cuatro días a la semana (sin recortes de sueldo) reduce el agotamiento, mejora la salud mental y hace que la gente esté más satisfecha en el trabajo.
La semana laboral de cuatro días es una medida que reduce la jornada total sin disminuir el salario. Implica reorganizar tareas para mantener la productividad con menos horas de trabajo. El concepto ha ganado popularidad desde la pandemia de COVID-19, cuando muchas empresas comenzaron a reevaluar el equilibrio entre vida personal y trabajo.
Un nuevo estudio internacional liderado por Boston College ha confirmado lo que muchos sospechaban: reducir la semana laboral a cuatro días, sin bajar el salario, mejora significativamente el bienestar de los trabajadores. Los beneficios observados van desde una menor tasa de agotamiento (burnout) hasta una mejor salud mental y mayor satisfacción con el trabajo, sobre todo entre quienes lograron reducir sus horas de forma más notable.
La investigación incluyó a 2.896 empleados de 141 empresas repartidas entre seis países: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda. Estas empresas fueron comparadas con 12 compañías de control que mantuvieron sus jornadas laborales normales, es decir, de alrededor de 39 a 40 horas semanales.
Los trabajadores participantes fueron evaluados antes y después de un ensayo de seis meses. Durante este periodo, sus empresas reorganizaron el flujo de trabajo para eliminar tareas innecesarias, como reuniones improductivas. Así, los empleados pudieron trabajar un 80% de sus horas originales cobrando el 100% de su salario. No se estableció un formato único: algunas empresas aplicaron una semana de cuatro días estricta, mientras que otras lo ajustaron de forma más flexible.
En promedio, la jornada laboral del grupo que participó en la intervención bajó de unas 39 horas semanales a 34. Mientras tanto, el grupo de control no experimentó cambios. Los investigadores analizaron diversos indicadores de bienestar relacionados con el trabajo, como el agotamiento, la satisfacción laboral, la salud mental y física, y varios factores intermedios como la calidad del sueño, la fatiga, el apoyo laboral, la capacidad para cumplir con las tareas, el nivel de exigencia del trabajo y la frecuencia del ejercicio físico.
Los resultados fueron claros: quienes redujeron sus horas de trabajo presentaron menores niveles de agotamiento, mejores puntuaciones en salud mental y ligera pero significativa mejora en la salud física. Además, la satisfacción con el empleo fue mayor en este grupo. La reducción de horas resultó ser un factor clave para mejorar el bienestar, especialmente cuando se aplicó a nivel individual. Aunque los recortes de jornada a nivel organizativo también ayudaron, el beneficio fue mayor cuando los cambios se adaptaron a cada trabajador.
¿Y la productividad? Sin cambios o incluso mejor
Intuitivamente cabría esperar que trabajar menos horas afectaría a la productividad de los empleados y los beneficios de la empresa, pero los datos indican todo lo contrario. Un estudio reciente del Foro Económico Mundial corroboró que reducir la semana laboral a cuatro días hacía que se mantuviera la productividad en un 46% de los casos, mientras que en el 39% mejoró ligeramente y en un 15% de los casos hubo una gran mejora. Es decir, en menos tiempo, los empleados estaban haciendo un mejor trabajo.
Tres factores mediadores explican buena parte de los resultados positivos observados: una mayor percepción de capacidad para desempeñar el trabajo (es decir, sentirse más competente), menos problemas de sueño y menor fatiga. También se observaron pequeñas mejoras en el control del horario, el ejercicio físico y el apoyo dentro del entorno laboral. Curiosamente, aunque la carga laboral percibida disminuyó a nivel individual, aumentó ligeramente a nivel empresarial, posiblemente porque los días laborales se volvieron más intensos.
A pesar de todos estos factores intermedios, los investigadores señalaron que el simple hecho de trabajar menos seguía siendo un predictor importante del bienestar, en especial del agotamiento y la satisfacción. Esto sugiere que podrían existir otros elementos en juego, como una mayor motivación interna o el efecto del cambio organizacional en sí mismo.
Las conclusiones del estudio han sido valoradas positivamente por otros expertos. El psicólogo clínico Dougal Sutherland, director ejecutivo de Umbrella Wellbeing en Nueva Zelanda, comentó: “Los resultados de esta investigación elevan el estándar, al demostrar en una muestra amplia que reducir la jornada mejora el bienestar laboral, en parte gracias al aumento de la productividad percibida, el sueño y la energía de los empleados”. Añadió que un aspecto crucial fue el entrenamiento previo que recibieron las organizaciones para encontrar formas más inteligentes de trabajar, eliminando reuniones innecesarias y simplificando procesos. Según él, reducir las horas sin este tipo de preparación no suele dar los mismos resultados.
Sin embargo, el estudio tiene limitaciones. Las empresas participantes se ofrecieron voluntariamente, lo que podría introducir sesgos, y la mayoría eran pequeñas y de países anglófonos de altos ingresos, lo que limita la generalización de los hallazgos. Además, las empresas de control eran todas estadounidenses y estaban concentradas en sectores sin fines de lucro o servicios sociales. Otro punto débil es que todas las medidas de bienestar eran autoinformadas, lo que podría haber influido en los resultados debido a las expectativas de los participantes. Finalmente, el ensayo solo duró seis meses, por lo que se necesitan estudios más prolongados para evaluar efectos a largo plazo.
Aun con estas limitaciones, el estudio aporta evidencia sólida de que reducir la jornada laboral a cuatro días sin bajar el sueldo puede ser una estrategia efectiva para mejorar el bienestar de los trabajadores. Eso sí, el éxito de la medida depende en gran parte del apoyo organizativo y de una buena reestructuración del trabajo. La clave no está solo en trabajar menos, sino en trabajar de forma más inteligente.
REFERENCIA
Work time reduction via a 4-day workweek finds improvements in workers’ well-being