Hace más de 6.000 años, los vencedores de una batalla en Francia convirtieron a sus enemigos en trofeos humanos

Foto: Vistas aéreas de dos fosas de la Edad de Piedra llenas de esqueletos humanos excavadas en Francia. (Crédito de la imagen: Fanny Chenal y Philippe Lefranc / INRAP)

Durante el Neolítico, las sociedades humanas comenzaron a establecerse en aldeas permanentes, a cultivar la tierra y a formar estructuras sociales más complejas. Esta época también vio el surgimiento de conflictos organizados entre grupos, debido a la competencia por recursos como tierra fértil o agua. Hace unos 6.300 años, en lo que hoy es el noreste de Francia, un grupo de defensores no solo derrotó a sus invasores, sino que también protagonizó uno de los ejemplos más escalofriantes de celebración de la victoria en la Europa prehistórica.

Los arqueólogos han descubierto varias fosas comunes que contienen los restos de al menos 82 personas, muchas de ellas brutalmente mutiladas: con brazos izquierdos arrancados, huesos fracturados y marcas que sugieren tortura y exposición pública tras su muerte. El hallazgo, descrito en un estudio reciente publicado en la revista Science Advances, ofrece una mirada única a un periodo de intensa violencia en el Neolítico europeo. Según los investigadores, los cuerpos fueron enterrados en fosas situadas dentro de un asentamiento, lo que apunta a que los actos de mutilación y ejecución fueron públicos, ritualizados y probablemente utilizados como medio de propaganda o intimidación.

Teresa Fernández-Crespo, osteoarqueóloga de la Universidad de Valladolid y coautora del estudio, explicó que las piernas de las víctimas fueron fracturadas intencionadamente para impedir su huida, y que todo el cuerpo muestra signos de traumatismos por objetos contundentes. En algunos casos, los esqueletos presentan perforaciones que podrían indicar que fueron montados en estructuras, tal vez para exhibirlos tras su muerte.

Una parte clave del estudio fue el análisis químico de los dientes y huesos de los restos humanos. Esto permitió a los científicos determinar si las personas eran locales o procedían de otras regiones. Los resultados muestran que las personas mutiladas eran forasteras, posiblemente procedentes del área de París. Su dieta, reflejada en los isótopos encontrados, también sugiere que se desplazaban frecuentemente, lo que concuerda con un estilo de vida más nómada o de incursión. En cambio, los individuos enterrados sin señales de violencia eran locales, lo que apunta a que podrían haber muerto defendiendo su territorio.

Este tipo de comportamiento violento (capturar enemigos, mutilarlos y exponer sus cuerpos) representa una de las evidencias más tempranas y mejor documentadas de rituales de triunfo militar en la prehistoria europea. “Creemos que fueron brutalizados en el contexto de rituales de triunfo o celebraciones de la victoria tras una o varias batallas”, dijo Fernández-Crespo. El hecho de que las fosas se encuentren en medio del asentamiento sugiere que estas acciones no solo fueron públicas, sino que pretendían deshumanizar a los enemigos capturados frente a toda la comunidad.

Este periodo, entre el 4500 y el 4000 a.e.c., fue especialmente turbulento en Europa. Detlef Gronenborn, profesor de arqueología en el Centro Leibniz de Arqueología en Alemania, comentó a Live Science que se trató de una época de crisis a gran escala, marcada por una fuerte inestabilidad climática, migraciones masivas y un aumento generalizado de los conflictos armados. Muchas comunidades abandonaron repentinamente sus asentamientos, lo que podría indicar que la guerra era tan común que vivir en un solo lugar se volvió insostenible.

A su vez, Linda Fibiger, osteoarqueóloga de la Universidad de Edimburgo, calificó el hallazgo como “emocionante, bien ejecutado e interpretado cuidadosamente”, ya que ofrece información crucial sobre las diversas formas de violencia en el Neolítico.

Miguel Ángel Moreno-Ibáñez, también de la Universidad de Edimburgo, destacó la importancia del análisis químico: “Ha sido posible lograr algo tan importante como distinguir entre cautivos y atacantes en contextos prehistóricos de violencia interpersonal que datan del Neolítico”.

La región donde se encontraron estas fosas ya era conocida por sus asentamientos fortificados, lo que indica que sus habitantes vivían bajo constante amenaza. Además, se han hallado fragmentos de cerámica procedentes del área de París, lo que refuerza la hipótesis de que grupos invasores del norte avanzaban hacia el noreste de Francia, provocando enfrentamientos.

Lo más inusual de este caso es el grado de brutalidad. “Las lesiones provocadas en batallas neolíticas solían dirigirse a la cabeza y rara vez a otras partes del cuerpo”, explicó Fernández-Crespo. Sin embargo, en estas fosas se ha observado una violencia “sin precedentes” dirigida a todo el cuerpo, lo que solo puede entenderse dentro de un contexto de tortura, mutilación y deshumanización de las víctimas. Los investigadores también sugieren que estos ataques extremos podrían haber sido actos de venganza.

REFERENCIA

Multi-isotope biographies and identities of victims of martial victory celebrations in Neolithic Europe