La terapia hormonal sustitutiva no solo alivia sofocos: un nuevo estudio sugiere que podría rejuvenecer el sistema inmunitario de las mujeres tras la menopausia.
La menopausia marca el fin de la etapa reproductiva femenina, cuando los ovarios dejan de producir estrógenos y progesterona. Esta disminución hormonal, que suele ocurrir entre los 45 y 55 años, no solo provoca síntomas como sofocos, insomnio o cambios de humor, sino que también puede alterar la inmunidad.
La menopausia afecta al sistema inmunitario principalmente mediante la disminución de los estrógenos, lo que conduce a un estado de inflamación de bajo grado (“inflammaging”) con aumento de citocinas proinflamatorias y una reducción del número y la función de los glóbulos blancos que nos defienden de infecciones.
Un equipo de investigadores de la Queen Mary University of London ha descubierto que la terapia hormonal podría revertir algunos de los cambios inmunológicos que acompañan a la menopausia, fortaleciendo las defensas del organismo. Es la primera investigación detallada que analiza cómo el envejecimiento y las diferencias de sexo influyen en un tipo concreto de glóbulos blancos: los monocitos, células que actúan como “primeros respondedores” ante una infección.
Al comparar muestras de sangre de adultos jóvenes, menores de 40 años, con las de mayores de 65, los científicos observaron que las mujeres tras la menopausia presentaban una mayor proporción de monocitos inflamatorios. Estas células, aunque más activas, resultaban menos eficaces a la hora de eliminar bacterias. Además, se detectaron niveles más bajos de una proteína clave del sistema inmunitario llamada complemento C3, responsable de ayudar a los monocitos a engullir y destruir microbios.
La menopausia, y no simplemente el envejecimiento, tiene un efecto disruptivo sobre la inmunidad femenina
Curiosamente, los hombres de la misma edad no mostraron estos cambios. Esto sugiere que la menopausia, y no simplemente el envejecimiento, tiene un efecto particularmente disruptivo sobre la inmunidad femenina. Según la doctora Emma Chambers, autora principal del estudio y profesora titular de inmunología en Queen Mary, “la menopausia representa un punto de inflexión crítico en la inmunidad de las mujeres. Aunque el envejecimiento nos afecta a todos, la pérdida de hormonas femeninas parece acelerar el deterioro inmunológico. Afortunadamente, la terapia hormonal parece restaurar aspectos clave de la salud inmunitaria, ofreciendo beneficios que van más allá del alivio de los síntomas”.
La terapia hormonal sustitutiva, segura y efectiva
La terapia hormonal sustitutiva (THS) ha sido objeto de controversia desde principios de los 2000, cuando los primeros resultados del estudio Women’s Health Initiative (WHI) asociaron su uso con un mayor riesgo de cáncer de mama, trombosis y accidentes cardiovasculares, lo que llevó a una drástica caída en las prescripciones.
Sin embargo, análisis posteriores del mismo estudio y nuevas investigaciones, como los metaanálisis publicados en The Lancet (2019) y BMJ (2020), han desmentido estos riesgos, mostrando que los efectos adversos dependen de la edad, el tipo de hormonas y la vía de administración. En mujeres menores de 60 años o que inician la THS poco después de la menopausia, los beneficios (incluidos la mejora de la salud ósea, cardiovascular y posiblemente inmunitaria) suelen superar los riesgos, siempre que el tratamiento se adapte de forma individual y se realice bajo supervisión médica.
Para comprobar si la terapia hormonal podía influir en este declive, el equipo analizó a mujeres peri y posmenopáusicas que estaban recibiendo tratamiento hormonal. En ellas se detectaron perfiles inmunitarios más saludables: menos monocitos inflamatorios y una mayor capacidad para combatir infecciones en comparación con mujeres de la misma edad que no tomaban hormonas. Además, los niveles de complemento C3 eran significativamente más altos, acercándose a los valores observados en mujeres más jóvenes.
Fiona Miller Smith, directora ejecutiva de Barts Charity, entidad que financió el estudio junto con la Vivensa Foundation, señaló: “Nos sentimos orgullosos de haber apoyado esta investigación pionera. Es un ejemplo brillante de cómo la financiación de ideas innovadoras en salud puede mejorar nuestra comprensión del cuerpo humano, en este caso sobre la menopausia y el sistema inmunitario femenino”.
En el Reino Unido, más de cuatro millones de mujeres se encuentran en edad menopáusica. Muchas de ellas sufren síntomas que afectan su bienestar y rendimiento laboral, y representan una proporción creciente de la fuerza de trabajo mayor de 50 años. Hasta ahora, la terapia hormonal se prescribe principalmente para controlar sofocos, dolores articulares, fatiga y la temida “niebla mental”. Sin embargo, este nuevo hallazgo sugiere que sus beneficios podrían ir más allá, ayudando también a mantener un sistema inmunitario más robusto y a reducir el riesgo de infecciones en la madurez.
No obstante, los investigadores advierten que es pronto para sacar conclusiones definitivas. Aunque los resultados son alentadores, todavía no hay pruebas de que las mujeres que toman terapia hormonal sufran menos infecciones en su vida cotidiana. Futuros estudios deberán evaluar cómo las distintas formulaciones y vías de administración del tratamiento (como parches, pastillas o geles) afectan a la respuesta inmunitaria.
El equipo subraya que estos resultados no implican que la terapia hormonal deba prescribirse de forma automática para mejorar la inmunidad. La decisión de iniciar o no este tratamiento debe seguir basándose en los síntomas, la historia clínica y la valoración médica de cada mujer.
Aun así, este estudio abre una nueva vía de investigación sobre cómo el equilibrio hormonal influye en la salud del sistema inmunitario y podría cambiar la manera en que entendemos el envejecimiento femenino.
REFERENCIA
Hormone replacement therapy may help restore immunity in menopausal women