Cosas que solo saben las mujeres: el rostro de los hombres les permite detectar la edad, adiposidad y testosterona, todos ellos indicadores de la salud

Un estudio realizado en Polonia puede hacer que muchos hombres cambien su foto de perfil en las aplicaciones de ligue como Tinder. Desde hace tiempo, la psicología evolutiva propone que los humanos reconocemos señales físicas que indican una buena condición biológica al elegir pareja. Una de las primeras cosas en las que nos fijamos es la cara. Sin embargo, los estudios hasta el momento eran contradictorios sobre si el atractivo del rostro refleja o no la salud y los niveles de hormonas.

La cara señala de forma directa la grasa corporal, la edad y el nivel de testosterona

El nuevo estudio reclutó a 105 hombres sanos de 30 a 45 años. No fumaban, no recibían tratamiento hormonal y no tenían enfermedades crónicas ni infecciones activas. Para evitar que el vello tapara sus rasgos, excluyeron a los barbudos. A todos ellos les tomaron muestras de sangre en ayunas para medir un panel cardiometabólico, con perfil de colesterol y triglicéridos, índice de resistencia a la insulina (HOMA-IR), enzimas hepáticas y marcadores de inflamación. Después, los fotografiaron con expresión neutra y un fondo liso.

Un grupo independiente de mujeres, de 27 a 48 años, valoró cada rostro a través de Internet, y los puntuaron en dos escalas de 1 a 9 puntos, una para el atractivo y otra para la masculinidad percibida. El equipo de investigadores quería saber si esas puntuaciones se relacionaban con salud cardiometabólica objetiva, y si lo hacían por vías concretas o por rasgos más globales como la grasa corporal.

Cosas que solo saben las mujeres: lo sanos que están los hombres

Los resultados distinguen con claridad lo que el rostro dice y lo que no. Las mujeres percibieron como más masculinos a los hombres con mayor testosterona y a los de más edad. También vieron como menos atractivos y menos masculinos a los hombres con mayor adiposidad, es decir, con más grasa corporal. Al principio, los rostros de hombres con peor perfil cardiometabólico (peores niveles de colesterol y más resistencia a la insulina) parecían menos atractivos y menos masculinos. Sin embargo, ese vínculo se desvaneció cuando los autores controlaron por edad, adiposidad y testosterona.

Esto implica que la cara no señala de forma directa triglicéridos altos, más resistencia a la insulina o una transaminasa elevada. Señala, sobre todo, tres magnitudes que sí se reflejan a simple vista o en rasgos secundarios: la grasa corporal, la edad y el nivel de testosterona.

Y esas tres, a su vez, se relacionan con la salud cardiometabólica. En palabras de los autores, «el sistema hormonal, la composición corporal y la salud cardiometabólica forman una red de factores interconectados que afectan simultáneamente a la apariencia y a la ‘condición biológica’ de forma amplia». Añaden que «es plausible que la selección sexual haya favorecido sensibilidad a claves morfológicas generales de salud o fertilidad, como mayor adiposidad o menor testosterona, en lugar de a problemas de salud específicos».

El trabajo tiene algunas limitaciones. Los biomarcadores se midieron una sola vez y pueden fluctuar más rápido que los rasgos faciales. La muestra es relativamente pequeña y homogénea, por lo que no permite generalizar a otros contextos culturales. Además, la preferencia por ciertos rasgos puede variar entre sociedades y momentos históricos. Aun con estas cautelas, el estudio indica que la percepción femenina de masculinidad y atractivo en la cara masculina responde a reglas sencillas, basadas en edad, grasa y testosterona, y no en un escaneo fino otros rasgos.

REFERENCIA

Facial Appearance and Markers of Cardiometabolic Risk in Healthy Adult Men