Un nuevo estudio en Nature responde a la pregunta de cómo conseguir más audiencia en Instagram, TikTok y otras redes: depende más del estilo expresivo que de quién seas
Pregunta en una clase de instituto qué quieren ser los estudiantes de mayores y la respuesta abrumadora es «influencer», es decir, comerciar con la atención que los demás nos prestan. Pero uno se pregunta cómo atraer la atención de los demás y cómo conseguir más audiencia en Instagram o TikTok, y puede que pienses que necesitas talento, estudios, o belleza. Un nuevo estudio da una pista.
En la última década los investigadores han descrito la atención como un recurso escaso en Internet. Las plataformas compiten por nuestros clics y los usuarios prueban fórmulas diferentes para hacerse visibles. Los estudios anteriores han analizado la identidad, desde la identidad de género hasta la personalidad, como motor de la influencia. También se han estudiado los algoritmos y a la arquitectura de las plataformas. Faltaba medir, con datos poblacionales y métodos causales, cuánto pesa exactamente la forma de expresarse. ¿Pesa más que quién seas? La respuesta es afirmativa.
Cómo conseguir más audiencia en Instagram: más emojis y más empatía
El trabajo se centra en la Generación Z en China y usa un conjunto de datos a escala nacional que combina comportamientos en línea y en el mundo real. La conclusión principal es que, para atraer la atención, importa más cómo te expresas que tus atributos personales. Importa la variedad de expresiones lingüísticas, la diversidad de emojis usados y la amplitud emocional, es decir, ser capaces de mostrar un amplio abanico de emociones distintas. La identidad pesa menos cuando compite con un estilo expresivo con el que los seguidores se pueden identificar.
Los autores no se quedan en correlaciones, sino que han sido capaces de mostrar una cadena causal que indica que aumentar la variedad de emojis y el abanico de emociones expresadas incrementa la atención que recibe un usuario. Más atención significa recibir más señales de interés de otros, medidas con métricas como los «me gusta» recibidos y los comentarios. Al explicar el mecanismo, la simulación con modelos basados en agentes indica que la empatía es la pieza fundamental. Los mensajes que provocan una respuesta de empatía, ya sea por la emoción que transmiten o por el modo en que invitan a ponerse en el lugar del otro, atraen más miradas y más respuestas.
Importa la variedad lingüística, la diversidad de emojis y la amplitud emocional
El estudio añade un matiz: es relativamente fácil conseguir atención con una performance muy atractiva, pero mantenerla resulta más difícil. La atención es volátil y sensible a cambios en el modo de expresarse con el paso del tiempo. Esto obliga a una adaptación continua. Quien logra un pico de atención con un registro emocional concreto no puede repetirse sin perder atractivo. En otras palabras, la audiencia se acostumbra rápidamente y requiere una novedad constante.
Además, estilo expresivo resulta ser independiente de las características individuales. El modo en que alguien escribe, combina emojis o gestiona sus emociones en público no viene predeterminado por su género, sus estudios o su origen familiar. Esto tiene un cierto efecto democratizador. Las personas de perfiles distintos pueden competir en igualdad de condiciones si dominan códigos expresivos eficaces. Para los creadores, periodistas o educadores, el mensaje es claro: la identidad importa mucho menos que la habilidad para comunicar de manera creativa, clara y emocionalmente comprensible.
Más expresividad, también para las marcas
También hay consecuencias para las empresas y marcas. El público joven responde mejor a campañas que priorizan expresividad y conexión emocional que a segmentaciones de productos basadas solo en demografía, como productos dirigidos a grupos de cierta edad o poder adquisitivo. La autenticidad no basta si suena monótona. Conviene variar registros, modular emociones y cuidar la semiótica, desde el tono de voz y la intención hasta el uso estratégico de emojis. No es solo estética. Es una forma de facilitar la empatía y, con ella, la atención.
Los autores enmarcan sus hallazgos en tres rasgos de la economía de la atención en redes. Primero, baja alineación con los recursos tradicionales, como estatus o capital educativo. Segundo, alta manipulabilidad, porque el estilo se puede aprender y cambiar. Tercero, facilidad para adquirir atención y dificultad para sostenerla. Este último punto invita a la prudencia. Perseguir picos constantes de audiencia con acciones exageradas puede empobrecer la conversación pública si priman las emociones más llamativas sobre el contenido. La clave no es amplificar emociones sin freno, sino emplearlas para abrir puertas cognitivas y explicar mejor.
Como todo estudio, el contexto influye en el resultado. Hablamos de usuarios jóvenes y de un ecosistema concreto, el de las redes sociales en China. Aun así, la idea central es ampliamente aplicable a todo el mundo. En redes, la forma de comunicar crea el significado y guía la respuesta de la audiencia. Si quieres que te lean, piensa menos en quién eres y más en cómo lo cuentas.
REFERENCIA
Attention on social media depends more on how you express yourself than on who you are