El informe de World Weather Attribution publicado tras la DANA de Valencia en octubre de 2024, indica que las DANAs han sido hasta un 12% más probables e intensas a causa del calentamiento global

Una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), conocida antes coloquialmente como “gota fría”, es una bolsa de aire muy frío desprendida de la circulación general en niveles medios-altos de la atmósfera (habitualmente en torno a 500 hPa) que queda aislada y se mueve lentamente. Al situarse sobre aire cálido y muy húmedo, por ejemplo, del Mediterráneo, genera gran inestabilidad y corrientes de convección, favoreciendo chubascos intensos, tormentas y lluvias torrenciales.

El impacto de una DANA depende de factores como el contenido de humedad del aire, la temperatura del mar, la orografía y el carácter casi estacionario de la propia depresión. En la costa mediterránea española las DANAs se producen sobre todo a finales de verano y en otoño, con un máximo típico entre septiembre y octubre, cuando el mar sigue estando muy cálido y llegan las primeras irrupciones de aire frío en altura. Hay un segundo pico, menor, en primavera (entren marzo y mayo), mientras que en pleno invierno y a comienzos del verano son menos frecuentes y, por lo general, menos intensas, aunque en realidad pueden aparecer en cualquier época.

¿Es más probable que ocurra una DANA ahora que antes?

Aunque eventos como tormentas, granizadas y olas de calor no son nuevos, el cambio climático está provocando que sean más comunes y violentos, principalmente debido al incremento sostenido de la temperatura media, tanto en el aire como en el mar, lo que favorece la formación de episodios extremos y altera patrones de precipitación, con efectos notables en el área mediterránea y la aparición de una DANA. Un informe de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) ya analizaba en 2021 cómo en España la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos, como las lluvias torrenciales, han aumentado significativamente en las últimas décadas.

En las últimas dos décadas, la probabilidad de que se produzca una DANA en la costa mediterránea de España ha ideo en aumento. El informe de World Weather Attribution publicado tras la DANA de Valencia en octubre de 2024, indican que las DANAs han sido hasta un 12% más probables e intensas a causa del calentamiento global, y los episodios de lluvias extremas asociados pueden presentar hasta un 15% más de humedad respecto a situaciones análogas del pasado. El incremento de la temperatura del mar Mediterráneo, hasta 4 °C más cálido en ciertos eventos recientes frente a valores históricos, ofrece una fuente adicional de humedad y energía que favorece la formación de este tipo de tormentas.

Los informes de la AEMET, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el CNRS francés confirman que, aunque la cantidad total de lluvias en el Mediterráneo puede no haber mostrado una tendencia claramente ascendente, la intensidad y frecuencia de episodios extremos como DANAs se están incrementando. En paralelo, factores como la urbanización acelerada y la ocupación de zonas inundables han aumentado la vulnerabilidad y el riesgo efectivo de estos fenómenos para la población, haciéndolos no solo más probables desde el punto de vista meteorológico, sino también más dañinos desde el plano social y económico.

REFERENCIA

Extreme downpours increasing in southeastern Spain as fossil fuel emissions heat the climate