Un nuevo estudio muestra cómo los traumas psicológicos en niños y niñas de entre 9 y 15 años pueden dejar marcas diferentes en sus cerebros

Los investigadores estudiaron a 65 jóvenes que habían vivido algún tipo de experiencia difícil en su infancia, sin incluir casos de abuso. Descubrieron diferencias ante una tarea que requiere atención: los cerebros de niños y niñas reaccionan de diferente manera.

Ya sabemos que las personas que han sufrido traumas durante su infancia (como la violencia, algún accidente o alguna pérdida) pueden tener secuelas durante la vida adulta, como por ejemplo, trastornos mentales (ansiedad o depresión), trastornos de concentración (TDAH) o problemas para controlar sus impulsos. Lo que se ha observado es cómo estos traumas afectan al cerebro desde la infancia. Los científicos sospechaban que los niños que vivieron traumas desarrollarían una respuesta cerebral más lenta que los que no los vivieron, y que dificultaría su atención en actividades o tareas. Pero no todos los niños y niñas respondieron igual al trauma.

¿Hay diferencias entre las secuelas de los traumas psicológicos de niños y niñas?

Para comprobarlo, estudiaron a 65 jóvenes de entre 9 y 15 años que habían sido expuestos a algún tipo de trauma en su infancia, excluyendo el abuso. El objetivo era entender cómo estas experiencias afectan el cerebro y si hay diferencias entre chicos y chicas. El equipo, dirigido por Zinia Pervin, de la Universidad de Nuevo México, evaluó los traumas de los jóvenes y también revisó síntomas que evaluaban signos de ansiedad, depresión y estrés.

Para evaluar a los jóvenes, se realizaron dos tipos de pruebas: una tarea de atención llamada Sustained Attention to Response Task (SART), que evalúa la capacidad de estar concentrado y  no actuar por impulso, mientras se sometían a la magnetoencefalografía (MEG), que analiza los campos magnéticos que produce el cerebro. La tarea consistía en presionar un botón cuando aparecía una serie de números, y no hacerlo cuando aparecía un número específico.

Ya se han realizado estudios sobre los traumas y las secuelas que estos pueden producir en la salud mental de las personas. En estudios anteriores sobre este tema, se incluía el abuso infantil. Esta vez, los investigadores querían ver si los otros tipos de traumas podían afectar la salud mental.

Los resultados mostraron una diferencia entre dos grupos: los de alto trauma (dos o más experiencias traumáticas) y los de bajo trauma (menos de dos experiencias). Ambos grupos eran similares en cuanto a edad, sexo y nivel socioeconómico. Los niños con pocos traumas mostraron una respuesta cerebral más intensa que los niños que habían vivido más traumas. Por otro lado, los niños con más traumas reaccionaron más rápido, aunque eso no significa que sea positivo, es una posible señal de que su cerebro responde de forma más impulsiva.

A pesar de poder interpretarse como algo bueno, una respuesta impulsiva puede ser sinónimo de hipervigilancia, relacionado con el estrés postraumático. Una respuesta rápida del cerebro puede detectar amenazas de forma rápida, pero, con el tiempo, puede ser un problema en la toma de decisiones o en el control de impulsos.

Los niños, más lentos que las niñas en reaccionar

Los resultados también mostraron que los chicos y las chicas reaccionaban de manera distinta. En general, los niños tenían respuestas más lentas, mientras que las niñas respondían más rápido. Ambos sexos, cuando habían vivido muchos traumas, presentaban cambios en el cerebro, pero la velocidad de su respuesta era diferente. Esto no significa que puedan existir cambios similares en su comportamiento, de hecho, pueden actuar de manera parecida, pero sus cerebros trabajan de forma diferente. Esto respalda la idea de que el trauma afecta a hombres y a mujeres de manera distinta.

Este estudio también ayuda a comprender cómo los traumas de la infancia afectan a la salud mental de los jóvenes, a pesar de no mostrar síntomas visibles. Además, explica por qué las chicas y los chicos reaccionan de maneras diferentes ante un trauma y por qué hay personas que tienen más probabilidades de desarrollar trastornos mentales en la edad adulta.

REFERENCIA

Neural activity is altered by childhood trauma exposure and varied by sex in typically developing youths during sustained attention-to-response tasks (SART)