Un análisis de casi 29 millones de franceses, de 18 a 59 años, para comprender si la vacuna de COVID tiene consecuencias se encuentra con un 25% menos de riesgo de muerte por cualquier causa.

Las vacunas, especialmente la vacuna ARNm contra la COVID-19, han recibido todo tipo de críticas y han sido objeto de teorías de la conspiración, más recientemente, por RFK Jr., el Secretario de Salud de Estados Unidos bajo Donald Trump, y un conocido negacionista de las vacunas. A pesar de eso, a evidencia inicial mostró que evitaban enfermedad grave y muerte, sobre todo en mayores y grupos de riesgo.

Contra las afirmaciones infundadas solo se puede hacer ciencia, y ver cuáles son las consecuencias de las vacunas, en una muestra de personas lo más grande posible y a largo plazo. Un estudio nacional en Francia, publicado en JAMA Network Open, aporta una respuesta contundente y con cifras enormes.

Casi 30 millones de personas: la vacuna de covid tiene consecuencias positivas en la salud

Un equipo de EPI-PHARE, el grupo científico de la agencia francesa del medicamento y de la seguridad social, examinó el historial sanitario de 28,7 millones de residentes. De ellos, 22,8 millones recibieron entre mayo y octubre de 2021 una primera dosis de una vacuna de ARNm, la tecnología basada en ácido ribonucleico mensajero que enseña a las células a producir una proteína del virus para activar defensas. Siguieron a todas estas personas durante una mediana de 45 meses, y compararon su mortalidad con la del colectivo no vacunado. Los autores ajustaron por edad, sexo, lugar de residencia y 41 enfermedades previas para que la comparación fuera justa.

Los resultados destacan por su magnitud. Entre los vacunados, el riesgo de morir por covid grave en hospital fue un 74% menor que entre los no vacunados. La sorpresa vino al mirar más allá de la covid. La vacunación con ARNm se asoció a un 25% menos de mortalidad por cualquier causa, incluso cuando se excluyeron las muertes por covid. En los primeros seis meses tras la vacunación, la diferencia fue mayor, un 29% menos de fallecimientos en el grupo vacunado. En números absolutos, falleció el 0,4% de los vacunados frente al 0,6% de los no vacunados a lo largo de casi cuatro años.

El diseño del estudio ayuda a interpretar esas cifras. No se basó en encuestas, sino en el sistema de datos sanitarios francés, que registra vacunación y desenlaces médicos de cada residente. Esa cobertura permite comparar poblaciones reales con una precisión rara en estudios observacionales. Además, el análisis empezó a contar el tiempo seis meses después del punto de referencia para evitar el sesgo de “tiempo inmortal”, un artefacto estadístico que inflaría de forma artificial la supervivencia del grupo vacunado si se midiera desde el mismo día de la inyección.

Si hubiera daños, ya habrían aparecido

Aun así, los autores piden cautela. La asociación no prueba que toda la reducción del 25% se deba al efecto directo de la vacuna. Algunas diferencias de comportamiento o de contexto, lo que en epidemiología se llama factores de confusión residuales, podrían influir. Por ejemplo, el estudio no dispone de datos individuales de ingresos o de nivel educativo, y eso puede correlacionarse tanto con la elección de vacunarse como con riesgos de salud no medidos. Aun con estas limitaciones, los análisis de sensibilidad apuntaron en la misma dirección, con menor riesgo de muerte entre vacunados en casi todas las categorías principales de causa, incluidas las externas como accidentes.

El trabajo llega en un clima informativo ruidoso. Hace unas semanas circuló una nota interna filtrada de un centro de la FDA estadounidense que insinuaba muertes “atribuibles” a las vacunas de ARNm. Doce exresponsables de la agencia rechazaron públicamente esas afirmaciones. La literatura científica evaluada formalmente, por contra, ha ido acumulando hallazgos de seguridad y beneficio, especialmente frente a los efectos de la infección. El estudio francés añade algo distinto, una mirada de cuatro años sobre mortalidad total en adultos jóvenes y de mediana edad, un terreno donde abundaban más los debates que los datos.

Para la población de España, donde la cobertura de vacunas de ARNm fue alta, la lectura práctica es sencilla. La protección frente a la covid grave sigue contando, y ahora se suma una asociación con menor mortalidad global en el medio plazo para adultos de 18 a 59 años. Falta entender cuánto corresponde a protección biológica directa y cuánto a diferencias de estilo de vida, pero la foto de conjunto encaja con lo que ya sabíamos: vacunarse reduce enormemente riesgos.

REFERENCIA

COVID-19 mRNA Vaccination and 4-Year All-Cause Mortality Among Adults Aged 18 to 59 Years in France