Tener una buena relación de pareja que te apoye puede regular la obesidad gracias a la oxitocina en el cerebro y el intestino
La oxitocina es una hormona que se vincula con el afecto, los vínculos sociales y la regulación del estrés. Pero además, ayuda a reducir las ganas de comer y disminuye la activación del cerebro cuando ve comida tentadora.
Un nuevo estudio indica que tener una buena relación de pareja se asocia a un índice de masa corporal (IMC) más bajo y una alimentación mucho más saludable. Según los autores, es por el efecto que tiene la oxitocina y cómo interactúa con la microbiota intestinal.
Estar aislados de las personas es un factor que afecta a la salud, incluso tanto como fumar o no hacer deporte. Existen estudios que asocian el aislamiento social con problemas de salud, pero no se sabe con mucha claridad por qué ocurre eso a nivel biológico.
¿Por qué no tener apoyo de una pareja puede afectar a la obesidad?
Los investigadores quisieron relacionar el sistema de comunicación del cerebro con la microbiota intestinal y observar sus efectos sobre la obesidad. Querían ver cómo las relaciones sociales afectan físicamente al organismo y cómo interactúa la oxitocina en la actividad cerebral.
Para la investigación se reunió a un total de 94 personas de una comunidad de Los Ángeles. En el grupo había personas de diferentes edades y diferentes etnias, pero tenían en común que la mayoría presentaban un IMC que los clasificaba como personas con sobrepeso.
Los investigadores midieron los niveles de apoyo emocional de los participantes y los categorizaron según percibían el apoyo y comprensión de los demás. Para medir las respuestas biológicas, utilizaron imágenes por resonancia magnética. Así pudieron observar la actividad cerebral de las personas, mientras ellos veían, por un lado, imágenes de alimentos y, por otro, imágenes sin alimentos. Además, se recogieron pruebas fecales para analizar el microbioma intestinal y se midieron los niveles de oxitocina en muestras de sangre.
Los resultados revelaron que las parejas que tienen un alto nivel de apoyo emocional mostraron un IMC menor en comparación con las personas casadas que tenían un apoyo emocional bajo. Esta diferencia de IMC no se observó en los participantes solteros. Por otro lado, los datos de las imágenes cerebrales mostraron cómo esos efectos sociales podrían influir en las conductas alimentarias. El apoyo emocional puede fortalecer los circuitos neuronales del cerebro que resisten a los impulsos alimentarios poco saludables.
Lucha contra la obesidad: dieta, ejercicio y buen entorno social
Es un estudio que indica que la conexión del cerebro con el intestino, y la forma en la que se comunican, regulan la salud, y el vínculo social es lo que influye en ello principalmente. Por eso, luchar contra la obesidad no se trata solo de hacer dieta y ejercicio, sino también de encontrar un equilibrio en determinados factores sociales.
Para próximos estudios, los investigadores podrían ampliar estos análisis y observar grupos de personas más grandes y diversos. Además, habría que observar estos datos a lo largo del tiempo y ver si los cambios en la calidad de la relación afectan en el IMC. Este estudio sirve para abrir posibles vías para la prevención y el tratamiento de la obesidad, incorporando además de una buena dieta y ejercicio físico, estrategias para construir buenas relaciones sociales.
Los humanos somos seres sociales por naturaleza y este estudio nos proporciona evidencias científicas de que las conexiones sociales ayudan a nuestra salud. Los buenos vínculos en nuestra vida actúan como amortiguadores contra la obesidad al reforzar los sistemas reguladores del cuerpo en el cerebro y el intestino.
REFERENCIA