El comportamiento homosexual en animales es muy común, y un gran análisis en primates no humanos encuentra conductas sexuales entre individuos del mismo sexo en decenas de especies
Muchos animales, y en especial los primates, incluyendo a los humanos, usan el sexo para algo más que reproducirse. Los bonobos, macacos o lémures recurren a contactos sexuales para calmar tensiones, sellar alianzas o frenar conflictos. Hasta ahora, sin embargo, faltaba una visión de conjunto que evaluara cuán extendida está esta conducta y qué condiciones la favorecen. Un nuevo estudio en Nature Ecology & Evolution ofrece precisamente ese mapa y, de paso, propone una explicación evolutiva para entenderlo.
El trabajo compila información sobre 491 especies de primates no humanos y documenta conductas sexuales entre individuos del mismo sexo en 59 de ellas. Los autores llaman a este fenómeno SSB, siglas en inglés de same-sex sexual behaviour, que podemos traducir como conducta sexual entre individuos del mismo sexo. Incluye tipos de interacción como monta, estimulación genital o, cuando procede, eyaculación, y se valora si el comportamiento aparece de forma repetida en una población o surge esporádicamente.
El comportamiento sexual en animales como estrategia de supervivencia
La pregunta no era solo si existe, sino cuándo aparece con más probabilidad. Para responderla, el equipo enlazó esa presencia de SSB con 15 rasgos ecológicos, sociales y de historia vital. Usó herramientas de comparación filogenética, que corrigen el parentesco entre especies, y modelos de ecuaciones estructurales, que permiten estimar relaciones directas e indirectas entre variables.
El patrón que emerge sugiere que el sexo, incluido el homosexual, puede servir como pegamento social. La SSB se observa más en especies con sociedades complejas, con jerarquías bien marcadas y alianzas cambiantes. También resulta más probable en primates con dimorfismo sexual acusado, donde machos y hembras difieren mucho en tamaño, y en especies de vida larga, que necesitan mantener relaciones estables durante años.
El entorno también es determinante. Se detecta más SSB en hábitats secos, con escasez de alimento o presión de depredadores, contextos donde la cooperación interna puede marcar la diferencia entre sobrevivir o no. En estos escenarios, un contacto sexual puntual puede reducir la agresión, cerrar una disputa o reforzar una coalición.
No sorprende que algunos de los ejemplos mejor conocidos procedan de bonobos, famosos por canalizar las tensiones a través del sexo. Pero el estudio recuerda que no se trata de un caso aislado. Los registros incluyen macacos, chimpancés, cercopitecos y varios lémures, lo que sugiere una raíz evolutiva más profunda o, al menos, una solución que distintas líneas han adoptado de forma independiente ante problemas sociales parecidos.
El comportamiento homosexual como amortiguador del conflicto
¿Implica esto que la SSB tenga siempre ventajas adaptativas? Los autores piden cautela. No se trata de decir que cada episodio mejore la supervivencia o la reproducción. El análisis apunta a que la complejidad social actúa como motor directo, mientras que los rasgos ecológicos y de historia vital modelan ese motor de manera indirecta. Además, el equipo recuerda que el estudio se ciñe a primates no humanos y a conductas observables. La sexualidad humana, con identidades, cultura y normas, forma un universo propio que no se puede reducir a lo que hacen otros primates.
El trabajo también abre un frente metodológico. La literatura disponible es desigual. Algunas especies se observan durante miles de horas, otras apenas aparecen en informes de campo. Para minimizar sesgos, los autores controlaron el muestreo y probaron la robustez de los modelos. Aun así, admiten que faltan datos, y eso significa que la cifra de 59 especies podría ser conservadora. Si futuras campañas observan más poblaciones con el mismo prisma, el mapa de la SSB en primates probablemente crecerá.
En lugar de considerar la SSB una rareza inexplicable, el estudio sitúa la conducta homosexual como una pieza más del repertorio social de los primates. Cuando la vida social se complica y el entorno añade presión, usar el sexo para gestionar relaciones puede ser muy eficaz.
REFERENCIA
Ecological and social pressures drive same-sex sexual behaviour in non-human primates