El tamaño del pene del gorila puede ser una sorpresa, porque es muy pequeño en comparación con su tamaño, pero tiene una explicación que habla del verdadero sentido de ser un macho alfa
Por muchos chistes que se hagan al respecto, los gorilas tienen penes muy pequeños. En primates, el tamaño y la forma de los genitales dependen de un factor: la competición entre machos. Pero es al contrario de lo que se piensa: cuanto más se pelean los machos con las hembras, más pequeño es su pene.
Cuando muchos machos se aparean con muchas hembras, los testículos tienden a ser grandes y el esperma abunda. En los gorilas, un solo macho vence a los demás y se queda con las hembras del grupo. Sin embargo, en los bonobos, unos pequeños chimpancés, las peleas son escasas, y muchos machos se aparean con muchas hembras. En este caso la pelea no se produce entre los machos, sino en la mezcla de esperma de varios machos en el interior de la hembra. El mejor esperma es el que gana.
Esto tiene consecuencias: los bonobos tienen grandes testículos y grandes penes para asegurarse de que producen más esperma y lo depositan más profundamente, ganando así ventaja sobre los demás. Sin embargo, el gorila, después de ganada la pelea, no necesita nada de eso porque su esperma ya no tiene competencia.
El tamaño del pene del gorila: tres centímetros en erección
Los gorilas impresionan por su fuerza y tamaño, pero baten otro récord menos aparente. Dentro de los grandes simios, tienen el pene más pequeño en términos relativos, unos tres centímetros en erección, más pequeño que el de un bebé humano, y testículos igualmente modestos. Además producen poco esperma, que funciona mal: función mitocondrial extremadamente baja, velocidad de nado lenta y fuerza de nado débil. Sería un paciente claro para una clínica de fertilidad.
¿Por qué ocurre? La clave está en la estructura social poligínica de los gorilas. En muchos grupos un solo macho dominante se aparea con las hembras y ahuyenta a los rivales. Si el éxito depende de ganar peleas y mantener el control, el cuerpo invierte en masa muscular, no en fábricas de esperma.
Cuando casi no hay duelos entre espermatozoides, la selección natural deja invertir en los genes implicados en la espermatogénesis. Los biólogos llaman a esto relajación de la selección. En los gorilas, esa relajación hace que se acumulen mutaciones poco favorables en los genes de meiosis, motilidad y otras funciones clave del esperma.
Aquí entra el estudio nuevo. Un equipo internacional comparó 13.310 genes en 261 mamíferos y detectó 578 genes bajo selección relajada específicamente en la línea de los gorilas, frente a solo 96 bajo selección positiva. Encontró que muchos de los genes relajados se expresan en células germinales masculinas, es decir, las que producen esperma.
Luego los investigadores cruzaron esa lista con exomas y genomas de varones humanos con graves problemas de espermatogénesis y observaron que las versiones humanas de esos genes aparecen enriquecidas en variantes de pérdida de función en pacientes infértiles. En otras palabras, el talón de Aquiles del esperma de gorila nos ayuda a identificar los genes causantes de infertilidad masculina en nuestra especie.
Es más fácil de entender si se compara con otros simios. En chimpancés, donde las hembras pueden aparearse con varios machos en días cercanos, y el esperma de todos ellos compite dentro del tracto reproductor de la hembra, los testículos son grandes y la producción de esperma masiva. Allí la presión selectiva favorece la producción de espermatozoides resistentes y rápidos. En los gorilas, esa presión casi desaparece, y el esperma deja de ser un recurso estratégico. Las diferencias sociales, por tanto, moldean los rasgos anatómicos y, a la larga, el propio genoma de las especies.
Los humanos, el pene más grande de todos, pero poco esperma
¿Y en qué lugar quedan los humanos en todo esto? Somos un caso mixto. Tenemos un pene relativamente largo y ancho para un primate, pero testículos pequeños y una producción de esperma moderada. Nuestra historia evolutiva combina episodios de poliginia con estructuras más monógamas, y la cultura añade otras capas de complejidad. Además, los humanos tienen un arma secreta que da una ventaja: la corona del glande.
El pene del macho humano tiene en la punta forma de campana, una forma extraña que no se encuentra en otros primates, que tienen penes con forma de zanahoria. Una de las teorías es que esta extraña forma actúa como un desatascador que, con las embestidas de la cópula, sirve para extraer el esperma del anterior competidor.
La ciencia del sexo de los gorilas es más que una curiosidad. Nos enseña cómo la evolución toma atajos para adaptar a las especies a sus estructuras sociales, y que, en biología, todo tiene un coste. Si quieres ser el macho más fuerte y tener a todas las hembras, la evolución de deja con un pene ridículamente pequeño y un esperma escaso y debilitado. Si vives en una sociedad más pacífica y promiscua, te toca evolutivamente un gran pene y producir litros de esperma. ¿Qué prefieres?
REFERENCIA