En cultivos humanos, la psilocibina de los hongos psicodélicos, el compuesto activo psicotrópico de estas setas retrasó el envejecimiento más de un 50%
Envejecer no es como un interruptor, sino la suma de muchos pequeños daños que se acumulan durante años de nuestra vida. La ciencia busca tratamientos que actúen como “geroprotectores”, capaces de frenar ese desgaste aunque no nos conviertan en inmortales. Hasta ahora, las intervenciones más eficaces descubiertas eran la dieta, el ejercicio o fármacos como la rapamicina.
La psilocibina, el compuesto psicotrópico más conocido de las setas psicodélicas, se investiga sobre todo por sus efectos beneficiosos en la depresión, ansiedad y otros trastornos psiquiátricos. Sin embargo, si actúa sobre receptores que también existen fuera del cerebro, ¿podría estar haciendo algo más en el resto del cuerpo? Un equipo de la Universidad de Emory y el Baylor College of Medicine decidió comprobarlo in vitro.
La psilocibina de los hongos psicodéliucos como geroprotector
El trabajo probó el efecto en placas de laboratorio con células humanas y en ratones vivos. En ambos, los resultados apuntaron en la misma dirección: más tiempo antes de que el sistema envejezca. “Este estudio proporciona una sólida evidencia preclínica de que la psilocibina puede contribuir a un envejecimiento más saludable, no solo a una vida más larga, sino a una mejor calidad de vida en los últimos años”, dice Ali John Zarrabi, médico de cuidados paliativos en Emory.
Para la parte celular, los investigadores usaron fibroblastos, células comunes del tejido conectivo. Trabajaron con fibroblastos de piel de adultos y con fibroblastos pulmonares de origen fetal. En lugar de aplicar directamente psilocibina, trataron las células con psilocina, el metabolito activo en el que el cuerpo transforma la psilocibina tras ingerirla.
El objetivo fue medir cuánto tardaban esas células en llegar a la senescencia. La senescencia es un estado en el que la célula no muere, pero deja de dividirse, entra en una especie de “modo zombi” y cambia su comportamiento, algo que se asocia a envejecimiento de tejidos, ya que comienza a producir compuestos inflamatorios. A una concentración de 100 micromolar, las células pulmonares tratadas tardaron un 57% más de tiempo en alcanzar esa senescencia que las no tratadas. En las células de piel, la mejora fue del 51%.
Menos células zombi, telómeros más largos, menos oxidación
El estudio también se asomó a señales típicas de envejecimiento celular. Los telómeros, que son las puntas protectoras del ADN en los cromosomas, se acortan con la edad y con el estrés celular. En estas pruebas, el tratamiento preservó mejor la longitud de esos telómeros en comparación con células equivalentes sin psilocina. Además, el equipo observó menos estrés oxidativo, que es el daño producido por moléculas reactivas que, a la larga, desgastan proteínas, membranas y ADN.
En ratones, el planteamiento buscó algo más directo, supervivencia. Usaron hembras de 19 meses, una edad que el propio estudio equipara aproximadamente a unos 60–65 años humanos. Administraron una dosis mensual de psilocibina durante 10 meses. Al final del periodo, seguían vivas el 80% de las tratadas frente al 50% del grupo control.
Aunque los signos físicos del envejecimiento no se midieron de forma sistemática, los autores describen algo que cualquiera entiende sin necesidad de estadística avanzada, el aspecto general. Los ratones tratados parecieron mostrar mejor calidad del pelaje y menos canas. “Estos hallazgos respaldan la viabilidad del tratamiento con psilocibina en adultos mayores”, escriben los investigadores.
El propio artículo insiste en lo que falta por resolver antes de sacar champiñones a pasear por la farmacia. El equipo pide ajustar protocolos, decidir a qué edad conviene empezar, con qué frecuencia y con qué dosis. También quieren comprobar si el tratamiento solo mejora la supervivencia durante un tramo concreto o si empuja el límite máximo de vida.
REFERENCIA
Psilocybin treatment extends cellular lifespan and improves survival of aged mice