Un estudio reciente ha identificado cientos de piezas que funcionaban como dados primitivos de hace más de 12.000 años, en las llanuras del oeste de Norteamérica, siendo los dados más antiguos del mundo encontrados hasta la fecha
Un estudio arqueológico, publicado en la revista American Antiquity, ha revelado que los juegos de azar llevan existiendo desde hace mucho más tiempo del que se creía. El arqueólogo Richard J. Madden ha identificado una colección de piezas pertenecientes a antiguos dados de hace 12.000 años en yacimientos de Wyoming, Colorado y Nuevo México.
Este hallazgo cambia la historia del juego, situando a los cazadores-recolectores nativos americanos a la vanguardia en la invención de los juegos de azar. Las piezas encontradas son 6.000 años más antiguas que las encontradas en otros yacimientos como los de Mesopotamia y la civilización del Indo. Esto prueba que mucho antes de los casinos, las cartas o los juegos de mesa modernos, los seres humanos ya estaban experimentando con la suerte y la probabilidad.
¿Cómo eran los dados más antiguos del mundo?
Los científicos hallaron pequeños trozos de huesos de extremidades de animales y semillas de arbustos que habían sido modificados cuidadosamente. A diferencia de los dados más comunes que se usan hoy en día, el cubo de seis caras, estos dados eran planos, y funcionaban con un sistema binario, es decir, tenían tan solo dos caras.
Piezas planas, redondas o rectangulares que presentaban una cara lisa y otra marcada, ya fuera con incisiones, quemaduras o pigmentos. Al lanzarlos el resultado dependía de cuantos caían boca arriba o boca abajo, de forma similar al «cara o cruz» de una moneda, pero mucho anterior a la invención de estas.
Muestra de dados de hueso. Crédito: Robert J. Madden
Los investigadores reunieron y compararon objetos arqueológicos publicados durante décadas, buscando rasgos comunes que permitieran reconocerlos como dados y no como simples fragmentos modificados. El resultado fue más de 500 piezas confirmadas y decenas más consideradas probables y al menos 14 piezas datan de hace entre 12.800 y 12.200 años, distribuidas por numerosos yacimientos de Norteamérica.
Jugar como una forma de entender la sociedad de la Edad de Hielo
Se podría pensar que sobrevivir a la megafauna y al clima extremo no dejaba tiempo para juegos, sin embargo, el estudio sugiere lo contrario, los juegos de azar cumplían una función social. Los arqueólogos sugieren que el juego actuaba como una «tecnología social» que permitía a grupos de cazadores-recolectores que no se conocían entre sí interactuar de forma segura, permitiendo que forjaran lazos en un mundo en el que muchas veces se dependía de los vecinos para sobrevivir.
Además, se han encontrado pruebas en culturas posteriores de que algunos juegos servían para llevar a cabo transacciones comerciales, distribuir bienes o incluso para alianzas matrimoniales, a través de apuestas, evitando que ninguna de las partes involucradas cuestionara la forma de reparto. Lo que significaría que entendían, de forma práctica, que algunos resultados son imprevisibles y que esa incertidumbre puede ser usada para competir, apostar o decidir.
El estudio destaca que la continuidad de estos dados es asombrosa, debido a que las formas y marcas tienen un parecido increíble con los juegos documentados en tribus nativas americanas del precolonialismo, lo que indica que estas tradiciones no fueron importadas ni inventadas recientemente, sino que son una de las herencias culturales más antiguas de la historia.
Este hallazgo demuestra que el ser humano lleva jugando miles de años, desde el Juego Real de Ur o el juego de 20 casillas, a juegos cada vez más elaborados como Dungeons and Dragons, y aunque todavía no sabemos cómo jugaban con estos dados hace 12.000 años, lo que está claro es que la probabilidad, la estrategia y, por supuesto, la suerte, llevan acompañándonos desde siempre.
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