Las fantasías sexuales son algo común para todas las personas y no significan necesariamente que tengas problemas en tu relación
Estás en mitad de un momento íntimo y apasionado con tu pareja, todo va de maravilla, pero, de repente, tu mente decide tomar un desvío inesperado, el rostro de una celebridad, un compañero de trabajo o un completo desconocido se cruza por tu imaginación. Te invade una oleada de excitación, seguida inmediatamente por un sentimiento de culpa ¿Significa esto que ya no quiero a mi pareja? ¿Está nuestra relación en peligro?
Si alguna vez has sentido ese pánico silencioso, puedes respirar en paz, la ciencia acaba de darte un respiro. Un reciente estudio publicado en la revista científica Archives of Sexual Behavior por las investigadoras Aki M. Gormezano y Sari van Anders revela que fantasear con otras personas durante el acto sexual es un fenómeno muy común y no refleja una falta de amor o insatisfacción en la pareja. Tu imaginación no está traicionando a tu pareja, es simplemente humana.
La investigación, publicada en 2026, analizó a 546 personas adultas de Estados Unidos y Canadá que llevaban al menos seis meses en una relación estable. A cada participante se le pidió que describiera su fantasía sexual más reciente en dos situaciones: durante la masturbación en solitario y durante el sexo con su pareja.
El estudio sugiere que nuestras fantasías no son fijas, sino que cambian drásticamente según el contexto. Las científicas descubrieron que la imaginación sexual no es solo una película que reproducimos de forma aislada, sino que está profundamente influenciada por nuestro entorno inmediato y nuestras necesidades emocionales.
Fantasías sexuales solos y acompañados
El hallazgo principal se centra en cómo cambia el guion de nuestros pensamientos dependiendo de si estamos masturbándonos a solas o teniendo sexo en pareja. Nuestra mente no opera con un catálogo fijo de deseos, es increíblemente sensible al entorno y el contexto:
- Masturbación en solitario: cuando las personas están solas la mente busca erotismo puro y duro, es un espacio libre de responsabilidades emocionales, y se centran con mayor frecuencia en personas ajenas a la relación, como extraños o conocidos. El cerebro busca novedad y estímulos visuales explícitos, el 56% de las fantasías se enfocan en individuos externos, mientras que solo el 26% se centran exclusivamente en la pareja.
- Sexo en pareja: cuando estamos con nuestra pareja el enfoque cambia, el entorno físico nos empuja de forma natural hacia la intimidad relacional, hacia lo que los investigadores llaman «cuidado» o «nutrición», nurturance. Las fantasías que no buscan solo la excitación física, sino que tienden a centrarse más en el afecto, la cercanía y la conexión con la propia pareja. La mente sigue siendo libre y es perfectamente normal que aparezcan retazos de otras personas, sin embargo, durante el sexo en pareja las fantasías con terceros a menudo funcionan como un potenciador o un acelerador de la excitación del momento, no como una lista de deseos reales que se quieran trasladar a la vida real.
Esta investigación rompe con la idea extendida de que las fantasías sexuales son básicamente “porno mental”. El estudio muestra que también pueden expresar ternura, vínculo y sensación de seguridad, especialmente cuando ocurren dentro de una relación.
El mito de la infidelidad mental
Son muchas las personas que temen que fantasear con alguien más durante el sexo sea una señal de que algo va mal en la relación. La cultura pop y la psicología tradicional nos han vendido una idea idílica, y bastante estricta, de que, si estás con el amor de tu vida, tus ojos y tus pensamientos deben pertenecerle las 24 horas del día. El estudio de Gormezano y van Anders desmiente categóricamente este mito.
Durante el sexo en pareja, aproximadamente el 38% de los participantes admitió pensar en alguien más, mientras que el 35% se centraba solo en su compañero. Lo importante es que los científicos no hallaron que el objetivo de la fantasía estuviera ligado a problemas de satisfacción en la relación, de hecho, sugieren que estas experiencias pueden ser simplemente una forma de explorar el deseo o la novedad sin que ello afecte el compromiso real.
La mente humana tiene la asombrosa capacidad de separar el afecto real y el compromiso de la imaginación y las fantasías personales
Al cruzar los datos de las fantasías con los niveles de felicidad de los participantes, las investigadoras no encontraron ningún vínculo directo entre fantasear con otras personas y la insatisfacción en la relación. Quienes imaginaban a un tercero no mostraron que quisieran menos a sus compañeros, ni sentirse infelices, ni estar planeando una ruptura.
La mente no siempre sigue la lógica de la fidelidad emocional, a veces, durante el sexo, puede divagar hacia imágenes más excitantes, más intensas o simplemente distintas, sin que eso signifique rechazo hacia la pareja real. La gran lección de esta investigación es la desestigmatización. La sexualidad es diversa, flexible y, sobre todo, contextual. Sentir culpa por lo que ocurre en el universo privado de tus pensamientos solo genera una ansiedad innecesaria que, sí que puede terminar afectando a tu vida íntima.
REFERENCIA