Un estudio alemán descubre que instalar placas solares sobre humedales no solo genera energía limpia, también atrae aves amenazadas y podría capturar carbono

En el norte de Alemania, un paisaje inusual está desafiando la idea de que la producción de energía y la conservación de la naturaleza deben ir por caminos separados. Imagina un terreno que lleva años siendo desecado y cultivado a toda costa, que emite gases de efecto invernadero en lugar de absorberlos y que ha perdido casi toda su vida salvaje. Ahora imagina que, sobre ese mismo suelo, se instalan placas solares y se deja que el agua vuelva. El resultado, según un equipo de la Universidad de Greifswald, Alemania, puede ser una victoria triple: energía renovable, reducción de emisiones y recuperación de biodiversidad.

Durante años, las turberas han sido una de las fuentes silenciosas de emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, aunque ocupan solo una pequeña fracción del territorio, su degradación libera enormes cantidades de carbono acumulado durante milenios. En Alemania, por ejemplo, el 95% de las turberas están degradadas, y su uso agrícola intensivo contribuye a más de un tercio de las emisiones anuales del sector agrario.

El estudio, publicado en la revista Ecological Solutions and Evidence de la British Ecological Society, analiza lo que ocurre cuando se combina el rehumedecimiento o reencharcamiento de turberas degradadas con la instalación de parques fotovoltaicos. Apenas existen unos cinco lugares así, pero los resultados de este primer análisis son sorprendentemente prometedores.

Qué es una turbera y por qué es importante

Las turberas son ecosistemas que acumulan materia orgánica durante miles de años bajo condiciones de saturación de agua, aunque solo cubren el 3% de la superficie terrestre, guardan más carbono que todos los bosques del planeta juntos. El problema es que cuando se drenan para la agricultura ese carbono acumulado comienza a liberarse en forma de CO₂ y metano. En Alemania, el suelo de turbera representa apenas el 5% del territorio, pero genera el 7% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero.

El gobierno paga a los propietarios para que instalen paneles solares y así vuelvan a encharcar el terreno al mismo tiempo

La solución más obvia es devolver el agua y detener esa hemorragia de carbono, sin embargo, una vez inundada, la turbera ya no sirve para cultivar y los agricultores que dependen de esas tierras pierden su fuente de ingresos. La respuesta que están ensayando en Alemania desde 2023 es que el gobierno pague a los propietarios para que instalen paneles solares y así vuelvan a encharcar el terreno al mismo tiempo. Energía limpia como sustituto económico de la agricultura.

La investigadora Hanna Rae Martens y su equipo se preguntaron qué es lo que ocurría con los animales en estos lugares híbridos. Para entender cómo afecta este nuevo uso del suelo a la fauna utilizaron un sistema de monitoreo acústico pasivo, es decir, instalaron grabadoras automáticas que capturaron el sonido del paisaje durante una temporada completa de migración y cría, en un parque solar sobre turbera reencharcada en el norte de Alemania y en campos de hierba drenados cercanos entre marzo y octubre de 2024.

Placas solares y el regreso de los pájaros

El parque solar no solo albergaba más diversidad de aves que los campos drenados de alrededor, también acogía una mezcla de especies que normalmente no conviven. Junto a los típicos habitantes de humedales aparecían aves de ribera, especies de borde forestal e incluso algunas propias de entornos agrícolas. Entre las especies registradas se encontraron el bisbita campestre, que se encuentra en peligro, el escribano palustre, el gorrión molinero, el bisbita arbóreo entre otras especies.

Bisbita pratense posada sobre placas solares

Bisbita pratense posada sobre placas solares. Crédito: Wattmanufactur

La razón parece estar en las propias estructuras de los paneles. Los postes y las placas inclinadas actúan como perchas y refugios que no existían en el paisaje anterior. La investigadora describe cómo los bisbitas campestres se posan sobre los paneles, salen volando a cazar insectos entre la vegetación encharcada y vuelven. Las placas, de alguna forma, actúan como los árboles y arbustos que faltan en este paisaje llano de turbera abierta.

Aunque los datos son prometedores, los científicos advierten que este es solo un caso de estudio y que se necesita más investigación en otros sitios. Además, insisten en que no se deben convertir turberas sanas o con alto potencial de restauración natural en parques solares. Esta solución está pensada específicamente para terrenos que se encuentran en un estado avanzado de degradación.

El equipo planea ampliar la investigación a más lugares, monitorizar murciélagos e insectos, e identificar qué elementos del diseño de los parques son más favorables para la biodiversidad. El próximo paso es entender, no solo que funciona, sino por qué y cómo optimizarlo.

REFERENCIA

Bird diversity can benefit from rewetted peatlands with solar parks compared to drained grassland use – A case study from northern Germany