En el cerebro hay neuronas dedicadas a la gramática: así funcionan
Los investigadores han localizado las neuronas que codifican el significado, la gramática y la estructura de cada frase que decimos.
Hablar parece lo más natural del mundo, pero detrás de cada frase se esconde una coreografía neuronal de una complejidad asombrosa. En cuestión de milisegundos, el cerebro escoge las palabras, decide su orden, les asigna un significado y las encadena en una estructura gramatical coherente. Un equipo financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos acaba de asomarse a ese proceso neurona a neurona, y lo ha hecho apoyándose precisamente en las herramientas de inteligencia artificial que hoy imitan nuestro lenguaje.
Escuchar a las neuronas de una en una
El trabajo, publicado en Nature, registró la actividad de neuronas individuales en personas mientras mantenían conversaciones naturales. Este nivel de detalle es excepcional: la mayoría de los estudios sobre el lenguaje se basan en técnicas que promedian la actividad de miles o millones de células, como la resonancia magnética funcional, lo que ofrece una imagen borrosa. Aquí, en cambio, los investigadores pudieron seguir el pulso eléctrico de cada célula por separado y relacionarlo con las palabras que la persona iba a pronunciar.
Para dar sentido a esa avalancha de datos, el equipo recurrió a modelos de lenguaje, los mismos sistemas de aprendizaje automático que sustentan las aplicaciones de IA conversacional. Estos modelos representan cada palabra como un vector numérico que captura su significado y su relación con las demás. Al comparar esas representaciones con la actividad neuronal, los científicos pudieron descifrar qué codificaba realmente cada célula.
Neuronas para el significado, la gramática y la frase entera
El resultado fue una especie de mapa de los bloques de construcción del lenguaje humano, como si fueran piezas de LEGO. Algunas neuronas se activaban en función del significado de las palabras, otras respondían a categorías gramaticales y otras parecían representar información de orden superior sobre la estructura de la frase completa. Estas células, además, no estaban concentradas en un único punto, sino distribuidas de forma amplia por distintas regiones del cerebro.
En conjunto, los datos sugieren que la actividad de neuronas individuales basta para reflejar propiedades tan sutiles como la gramática, el sentido y el contexto de una oración. Es una pieza que conecta lo que ocurre en una sola célula con la organización global de los circuitos que hacen posible el habla, un salto de escala que hasta hace poco resultaba muy difícil de tender.
Por qué importa esto para la medicina
Más allá de la curiosidad científica, el hallazgo tiene implicaciones muy concretas para las personas que han perdido la capacidad de comunicarse. Entender con esta granularidad cómo el cerebro genera el lenguaje es un paso necesario para desarrollar tecnologías capaces de restaurarlo. La idea de que la actividad cerebral pueda usarse algún día para inferir pensamientos relacionados con el habla resultaría transformadora para pacientes con trastornos graves de la comunicación, como los que provocan un ictus, la esclerosis lateral amiotrófica o el síndrome de enclaustramiento.
Las interfaces cerebro-ordenador que traducen la intención de hablar en texto o voz sintética ya han dado resultados prometedores en los últimos años. Conocer con precisión qué neuronas codifican cada aspecto del lenguaje permitiría afinar esos sistemas y, quizá, hacerlos más rápidos, más naturales y más fieles a lo que la persona quiere expresar.
Inteligencia artificial para entender la inteligencia natural
Hay algo elegante en el método empleado. Los modelos de lenguaje se entrenaron originalmente para imitar la forma en que los humanos usamos las palabras, y ahora se convierten en una lente para descifrar cómo el cerebro produce esas mismas palabras. La herramienta creada a imagen del lenguaje humano ayuda a leer el lenguaje humano en su origen biológico, un círculo que ilustra hasta qué punto la IA se ha vuelto útil como instrumento de investigación en neurociencia.
Queda mucho camino por recorrer. El estudio se apoya en registros obtenidos en circunstancias muy particulares y con un número limitado de participantes, y traducir estos mapas en dispositivos clínicos fiables llevará tiempo. Aun así, cada frase que pronunciamos deja ahora de ser una caja negra para empezar a revelar los circuitos concretos que la ensamblan, una información que en el futuro podría devolver la voz a quienes la han perdido.
Referencia
- Mapping the neuronal building blocks of human language with language models (Cai et al., Nature, 2026)
Si quieres conocer otros artículos parecidos a En el cerebro hay neuronas dedicadas a la gramática: así funcionan puedes visitar la categoría SER HUMANO.
Continúa Leyendo