El curioso gen que protege nuestra salud metabólica

Salud metabólica

El análisis genético de más de un millón de personas identifica variantes que, al desactivar un gen llamado FNIP1, protegen frente a la obesidad, la diabetes y las enfermedades del corazón, mejorando la salud metabólica y apuntando ya a un posible fármaco.

De vez en cuando la genética humana ofrece un regalo inesperado: un grupo de personas que, por pura lotería biológica, nacen con una mutación que en lugar de perjudicarles les beneficia. Es lo que ha encontrado un equipo liderado por Luca A. Lotta, del Regeneron Genetics Center, tras analizar el genoma de 1.032.116 personas de América, Europa y Asia. Quienes portan variantes raras que inutilizan el gen FNIP1 presentan un perfil metabólico marcadamente más saludable que el resto de la población, con un riesgo de enfermedad cardiometabólica en torno a un 60% menor.

Índice
  1. Qué hace normalmente este gen
  2. Un mapa de 59 genes con potencial terapéutico
  3. Por qué importa a escala de salud pública
  4. REFERENCIA

Qué hace normalmente este gen

FNIP1 actúa como un freno del gasto energético y del metabolismo mitocondrial, las diminutas centrales de energía que hay dentro de cada célula. En circunstancias normales, este gen contribuye a que el cuerpo ahorre energía y almacene grasa con eficiencia, una ventaja evolutiva en épocas de escasez de alimento pero un lastre en un mundo con comida abundante. Las personas que heredan una copia inactiva de FNIP1 pierden ese freno, y sus mitocondrias trabajan con mayor intensidad quemando energía en lugar de acumularla.

Los investigadores estudiaron el cociente entre triglicéridos y colesterol HDL, un marcador que refleja el estado energético del organismo y que está asociado a numerosos factores de riesgo cardiometabólico. Las variantes que truncan la proteína FNIP1, presentes en apenas el 0,01% de la población analizada, se asociaron a un cociente triglicéridos-HDL más bajo, menor grasa en el hígado, mejor control del azúcar en sangre y una distribución de la grasa corporal más favorable, con menos grasa abdominal y más masa muscular.

Un mapa de 59 genes con potencial terapéutico

FNIP1 no es el único protagonista del estudio. El equipo identificó 59 genes independientes, muy activos en el hígado y el tejido adiposo, que actúan como reguladores maestros del equilibrio energético, el almacenamiento de grasa y el metabolismo. De ellos, 23 (el 39%) ya son diana de fármacos aprobados o en fase de ensayo clínico, lo que convierte este catálogo en un mapa de posibles atajos para desarrollar nuevos tratamientos contra la obesidad y sus enfermedades asociadas.

Para comprobar si el efecto observado en humanos era realmente causal y no una simple coincidencia estadística, los investigadores silenciaron genes de la vía de FNIP1 en ratones. El resultado reprodujo los beneficios metabólicos observados en las personas portadoras de la mutación: los animales quemaron más grasa y mejoraron sus marcadores metabólicos, lo que refuerza la idea de que bloquear esta vía, con un fármaco diseñado para ello, podría trasladar esos mismos beneficios a cualquier persona, no solo a quien tenga la suerte de nacer con la mutación.

Por qué importa a escala de salud pública

Las enfermedades cardiometabólicas (obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y sus complicaciones cardiovasculares) figuran entre las principales causas de muerte prematura en todo el mundo, y buena parte de los tratamientos actuales se limitan a controlar los síntomas más que a corregir la causa metabólica de fondo. Un fármaco capaz de imitar el efecto de la mutación en FNIP1 actuaría directamente sobre ese origen, mejorando de un solo golpe varios factores de riesgo relacionados entre sí.

Conviene ser prudentes: pasar de un hallazgo genético en una población de un millón de personas a un medicamento seguro y eficaz en la clínica lleva años, y no todas las dianas prometedoras sobre el papel terminan convirtiéndose en tratamientos reales. Pero el tamaño de la muestra analizada y la consistencia de los resultados, replicados también en modelos animales, colocan a FNIP1 entre los objetivos más sólidos que ha producido la genética metabólica en los últimos años.

REFERENCIA

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