Los científicos crearon un cerebro en el laboratorio... y le provocaron alzhéimer

alzhéimer

Científicos crean un tejido cerebral tridimensional con neuronas, astrocitos y microglía que sobrevive más de seis meses en el laboratorio y reproduce fielmente las placas y la inflamación características del alzhéimer.

Probar un fármaco contra el alzhéimer directamente en el cerebro humano es, obviamente, imposible, y los modelos animales llevan décadas fallando a la hora de predecir qué tratamientos funcionarán realmente en personas. Entre ambos extremos existe un territorio intermedio cada vez más explorado: recrear en una placa de laboratorio un trozo de tejido cerebral humano lo bastante complejo como para comportarse de forma realista. Un equipo liderado por Julien Klimmt ha dado un paso relevante en esa dirección con un modelo que, por primera vez, incorpora de forma estable las tres poblaciones celulares que definen el entorno de un cerebro real.

Índice
  1. Tres tipos de células, no solo neuronas
  2. Reproduciendo el alzhéimer en la placa
  3. Qué significa para el desarrollo de fármacos

Tres tipos de células, no solo neuronas

La mayoría de los modelos anteriores de tejido cerebral cultivado se centraban casi exclusivamente en las neuronas, dejando fuera o representando de forma muy limitada a otras células esenciales del sistema nervioso. El modelo desarrollado por este equipo, publicado en Nature Neuroscience y bautizado como 3BTM (modelo tridimensional de tejido cerebral, por sus siglas en inglés), se construye a partir de células madre pluripotentes inducidas humanas y contiene simultáneamente neuronas, astrocitos y microglía, las tres poblaciones celulares que en un cerebro real interactúan constantemente entre sí.

La microglía es la pieza más difícil de conseguir en un cultivo de laboratorio y, a la vez, la más relevante para estudiar el alzhéimer: actúa como el sistema inmunitario del cerebro, y su mal funcionamiento está en el centro de buena parte de la investigación reciente sobre esta enfermedad. En el modelo de Klimmt y su equipo, las células de microglía incorporadas sobreviven más de seis meses, un tiempo notablemente largo para un cultivo celular, y durante ese periodo mantienen una morfología, una función y un patrón de expresión génica maduros, muy similares a los que se observan en tejido cerebral real.

Reproduciendo el alzhéimer en la placa

Para comprobar la utilidad real del modelo, los investigadores lo modificaron genéticamente para reproducir las condiciones asociadas al alzhéimer. El resultado fue que el tejido cultivado recreó los sellos distintivos de la enfermedad: acumulación de placas de beta-amiloide, niveles elevados de tau fosforilada (la proteína que forma los ovillos neurofibrilares característicos del alzhéimer) y un estado de neuroinflamación activa impulsado precisamente por la microglía.

Que un modelo de laboratorio reproduzca estos tres sellos a la vez, y que lo haga de forma reproducible entre distintos experimentos, es lo que lo convierte en una herramienta atractiva para la industria farmacéutica. Hasta ahora, muchos candidatos a fármaco contra el alzhéimer que funcionaban bien en ratones fracasaban al llegar a ensayos clínicos en humanos, en parte porque el cerebro de ratón no reproduce con fidelidad la biología humana de la enfermedad, especialmente en lo que respecta a la microglía.

Qué significa para el desarrollo de fármacos

Un modelo como este permite probar decenas o cientos de compuestos directamente sobre tejido de origen humano, observando en tiempo real si logran reducir la acumulación de placas, frenar la fosforilación de tau o calmar la respuesta inflamatoria de la microglía, todo ello antes de llegar siquiera a un ensayo con animales. Esto podría acelerar considerablemente las primeras fases del desarrollo de fármacos y, sobre todo, filtrar con más precisión qué candidatos merece la pena llevar a las costosas fases posteriores de experimentación.

El equipo destaca que el sistema no se limita al alzhéimer: al estar construido con células madre humanas, puede reprogramarse genéticamente para modelar otras enfermedades neurodegenerativas en las que la microglía desempeña un papel central, como el párkinson o la esclerosis lateral amiotrófica. Cada enfermedad que pueda recrearse con este nivel de detalle en una placa de laboratorio es una enfermedad para la que los ensayos clínicos futuros podrían empezar con candidatos mucho mejor seleccionados que hasta ahora.

REFERENCIA

A reproducible three-dimensional model of human brain tissue to investigate physiological and disease-associated microglia phenotypes (Julien Klimmt et al., Nature Neuroscience, 2026)

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