El róver Perseverance encuentra piedras preciosas en Marte

Marte

El róver Perseverance ha detectado por primera vez corindón en Marte, el mismo mineral que en la Tierra forma rubíes y zafiros, e incluso con rastros de cromo. Su presencia desconcierta a los científicos, que apuntan al gigantesco impacto que excavó el cráter Jezero.

A veces los grandes hallazgos llegan cuando menos se espera. En 2025, el róver Perseverance de la NASA apuntó su láser hacia unas rocas pálidas y de aspecto anodino que descansaban en el cráter Jezero, sin prever nada especial. Lo que encontró dentro fue un mineral que en la Tierra puede valer una fortuna, y que nunca antes se había visto en el planeta rojo.

Índice
  1. Un disparo láser y una sorpresa
  2. El acertijo del corindón
  3. La firma que delata al rubí
  4. La huella de un impacto colosal
  5. REFERENCIA

Un disparo láser y una sorpresa

El instrumento responsable del descubrimiento es SuperCam, que emplea una técnica llamada espectroscopía de luminiscencia resuelta en el tiempo. En esencia, dispara un láser que excita los átomos de un mineral y luego mide la luz característica que emiten al volver a su estado normal, una especie de huella dactilar luminosa. Al analizar así tres rocas, el equipo obtuvo la firma inconfundible del corindón con cromo. El corindón es la forma cristalina del óxido de aluminio, y basta añadirle una pizca de cromo para obtener, en la Tierra, un rubí, ya que ese metal es el que le presta su intenso color rojo. Es la primera vez que se identifica este mineral en Marte, según el trabajo del equipo dirigido por la geoquímica Ann Ollila, del Laboratorio Nacional de Los Álamos, publicado en la revista Geophysical Research Letters. Conviene aclarar que no hay rubíes brillando sobre la arena marciana, ya que lo detectado son diminutos granos atrapados dentro de la roca, reconocibles por su espectro.

El acertijo del corindón

Lo verdaderamente intrigante tiene poco que ver con el valor del mineral y mucho con la dificultad de explicar cómo llegó hasta allí. El corindón necesita para formarse una composición rica en aluminio y pobre en silicio, además de altas temperaturas o procesos tectónicos. El problema es que, cuando hay silicio en la mezcla, este acapara el aluminio para fabricar minerales de aluminosilicato como la plagioclasa, un tipo de feldespato muy común. Aquí aparece la paradoja, ya que las tres detecciones de corindón se hicieron precisamente dentro de rocas dominadas por plagioclasa. Que ambos minerales convivan no es imposible, pero las condiciones para que ocurra son difíciles de encontrar en Marte, y más aún en tres rocas halladas en puntos distintos del borde del cráter.

La firma que delata al rubí

La identificación se apoya en detalles muy precisos. Las tres rocas marcianas mostraron dos picos de luminiscencia en longitudes de onda de 692,7 y 694,1 nanómetros, exactamente los que produce el corindón cuando algunos átomos de cromo sustituyen a los de aluminio, tal como sucede en un rubí. En una de las muestras, además, el resplandor persistió unos tres milisegundos, dentro del rango medido en el corindón terrestre. Cuando los investigadores compararon esos espectros con los del rubí, el zafiro y otro mineral llamado diásporo aquí en la Tierra, las similitudes resultaron notables. La prueba es sólida, por tanto, aunque nadie tenga todavía una gema marciana en la mano.

La huella de un impacto colosal

Quedaba lo más difícil, explicar el origen de estos cristales. El equipo baraja varias posibilidades, desde el magma hasta la interacción de las rocas con fluidos calientes, pero se inclina por otra: el descomunal impacto que excavó el cráter Jezero hace miles de millones de años. Choques de esa magnitud someten a las rocas a un calor y una presión enormes, capaces de generar condiciones parecidas a las que forjan los minerales metamórficos en las profundidades de la corteza terrestre. De hecho, se ha encontrado corindón en rocas alteradas por impactos tanto en la Tierra como en la Luna. Las pistas, aunque circunstanciales, encajan bien: los granos son diminutos, las rocas aparecieron en el borde del cráter y estaban cerca de otras interpretadas como brechas de impacto, con indicios de que en el pasado hubo actividad hidrotermal capaz de aportar la química adecuada.

Las rocas analizadas son fragmentos sueltos que pudieron viajar desde otro lugar, y desde la Tierra, con el mineral a millones de kilómetros, poco más se puede concluir con certeza. Por eso el hallazgo refuerza el argumento a favor de la castigada misión de retorno de muestras marcianas, hoy en el aire. Traer a casa un trozo de ese afloramiento permitiría averiguar de una vez cómo fabrica Marte algo que se comporta como un rubí y, con ello, reconstruir un capítulo más de la accidentada historia del planeta rojo. De momento, queda la certeza de que el mundo que soñamos habitar guarda todavía tesoros inesperados bajo el polvo.

REFERENCIA

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El róver Perseverance encuentra piedras preciosas en Marte puedes visitar la categoría Astro.

Artículos relacionados

Continúa Leyendo

Subir