Bubbles el delfín hace vomitar a los peces y se come lo vomitado
Los investigadores australianos documentaron durante cuatro años a un delfín que persigue a peces hasta provocarles el vómito por estrés
La naturaleza lleva millones de años inventando maneras de conseguir comida, y algunas de ellas son más elegantes que otras. Las fragatas persiguen a los piqueros enmascarados hasta que las aves dejan caer su presa en pleno vuelo y entonces se la roban. Los chacales siguen a los leones hasta que estos terminan de comer. Un delfín de la Gran Barrera de Arrecife australiana ha encontrado una variante que hasta ahora nadie había documentado en ningún cetáceo del planeta.
Bubbles y su técnica
El delfín en cuestión es un macho de delfín mular común (Tursiops truncatus) al que el personal de un ecoalbergue cercano a la isla Lady Elliot lleva llamando Bubbles desde al menos 2018. Sus marcas distintivas, unas muescas en la aleta dorsal y una cicatriz en forma de V en el flanco derecho, permitieron al equipo de investigadoras de la Universidad de la Sunshine Coast, Asia Haines y la doctoranda Romney Edwards-Francis, confirmar que se trataba siempre del mismo individuo.
Entre junio de 2021 y octubre de 2025, documentaron veinte ocasiones en las que Bubbles desplegó su técnica sobre jurelitos bigeye (Caranx sexfasciatus), un pez de arrecife abundante en la zona. Lo consiguió once veces. Los resultados se publican en la revista Ecology and Evolution.
La secuencia tiene cuatro fases. Primero, Bubbles explora la escuela de peces con ecolocalización mientras mueve la cabeza de lado a lado, aparentemente buscando los ejemplares con el vientre más lleno. Una vez elegida la víctima, la separa del grupo y la persigue a muy corta distancia, copiando cada giro y cambio de dirección del pez.
La persecución no termina hasta que el pez tiene una respuesta de estrés y vomita el contenido de su estómago. En ese momento, Bubbles ingiere el material regurgitado y deja al pez seguir su camino sin hacerle nada más. Luego vuelve a la escuela y empieza de nuevo. Los investigadores lo han registrado haciendo esto hasta diez veces en media hora.
La primera vez en un cetáceo
El cleptoparasitismo, que es el nombre técnico para robar comida a otros animales, es una estrategia frecuente en aves, algunos peces y varios mamíferos terrestres. En los cetáceos, sin embargo, nunca se había documentado de forma sistemática hasta ahora. Lo que hace especialmente llamativo el caso de Bubbles es la especificidad del método: a diferencia del cleptoparasitismo convencional, en el que se arrebata una presa ya capturada, aquí el delfín activamente provoca la regurgitación. Es la diferencia entre quitarle el bocadillo a alguien y asustar a alguien hasta que lo vomite para quedárselo.
Los investigadores creen que Bubbles ha aprendido esta estrategia por sí mismo a lo largo del tiempo. Los delfines mulares suelen cazar en grupo, pero Bubbles realiza este comportamiento en solitario. Según el equipo, puede ser que la táctica requiera menos energía que perseguir presas de natación rápida, sobre todo cuando se actúa sin compañeros.
También hacen vocalizaciones durante la persecución que podrían añadir más estrés al pez y aumentar las probabilidades de que vomite, aunque los mismos sonidos podrían servir también para ecocalizar el interior del pez y detectar cuáles llevan más comida en el estómago.
Lo que el estudio no puede decir todavía
La limitación fundamental del trabajo es que se trata de un único individuo: todo lo observado es el comportamiento de un solo delfín identificable, en un periodo de cuatro años, en un arrecife concreto. Eso hace que las conclusiones sobre la prevalencia del comportamiento en la especie sean necesariamente provisionales.
Como señala el biólogo conductual Jason Bruck, de la Universidad Estatal de Stephen F. Austin, que el mismo delfín repita el comportamiento una y otra vez es evidencia convincente de que no se trata de alimentación oportunista espontánea, aunque conviene ser cuidadoso al atribuir intención deliberada. El propio equipo propone usar en el futuro cámaras adheridas a los animales y drones para estudiar si esta estrategia existe en otros delfines de la misma zona o si Bubbles es, por ahora, el único que la ha descubierto.
Que a una especie conocida por su inteligencia y flexibilidad conductual se le atribuya sistemáticamente el papel del simpático del océano dice más de nosotros que de ellos. Los delfines son depredadores activos con una variedad de estrategias de caza que va mucho más allá de lo que la cultura popular les ha adjudicado. Bubbles, en particular, ha añadido al repertorio una técnica que ningún investigador había visto antes: cazar sin cazar, asustando hasta que el pez hace la mitad del trabajo.
REFERENCIA
- Repeated Observations Suggesting Kleptoparasitism by a Common Bottlenose Dolphin (Tursiops truncatus) on the Great Barrier Reef (Edwards-Francis y Haines, Ecology and Evolution, 2026. DOI: 10.1002/ece3.74270)
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