Descubren por primera vez una estrella verde terrorífica, a tiempo para Halloween

estrella verde

Un estudio de la Universidad de Warwick revela que las enanas blancas pueden ser verdes, rosas, moradas o amarillas según su composición química.

Durante décadas, los astrónomos describieron las enanas blancas como objetos de color blanco o azul pálido en función de su temperatura. Un nuevo estudio de la Universidad de Warwick, publicado en la revista RAS Techniques and Instruments, demuestra que estos cadáveres estelares pueden presentar tonalidades verdes, rosas, cian, amarillas o moradas. El trabajo identifica, por primera vez en la historia de la astronomía, una estrella genuinamente verde, un objeto a 326 años luz que adquirió ese color al absorber los restos rocosos de su propio sistema planetario.

Índice
  1. Por qué una enana blanca parece blanca
  2. La enana blanca que puede distorsionar el color
  3. La primera estrella verde conocida
  4. Una de cada 30 enanas blancas cercanas tiene un color inesperado
  5. REFERENCIA

Por qué una enana blanca parece blanca

Una enana blanca es el núcleo que queda de una estrella de tamaño mediano tras agotar su combustible nuclear. El Sol se convertirá en una dentro de unos 5.000 millones de años. Con una masa parecida a la del Sol comprimida en un volumen aproximado al de la Tierra, la densidad de su materia es millones de veces mayor que la de la fotosfera solar.

El color de la mayoría de las estrellas, incluidas las enanas blancas, está determinado casi por completo por su temperatura. Las más calientes emiten luz azulada y las más frías producen tonos rojizos o anaranjados. Las enanas blancas no generan energía propia y se van enfriando lentamente a lo largo de miles de millones de años, de modo que en función de en qué punto de ese proceso se encuentren resultan blancas o azul pálido. "La mayoría de las estrellas se comportan como radiadores perfectos, de manera que su color está determinado casi por completo por su temperatura", explica Mark Hollands, investigador de la Universidad de Warwick y autor principal del estudio.

La enana blanca que puede distorsionar el color

En las enanas blancas más frías, la densidad extrema de su atmósfera produce un fenómeno que no existe en ninguna otra clase de estrellas conocida. Los elementos traza como el carbono, el calcio y el sodio, en ese plasma de helio sometido a una compresión extraordinaria, absorben la luz en rangos de longitud de onda mucho más amplios de lo que lo harían en condiciones normales. Ciertos colores del espectro visible desaparecen del brillo de la estrella y el ojo humano percibe un tono completamente diferente al blanco esperado.

La estrella WD J1330+6435, a 326 años luz de distancia, es la primera de la que se puede afirmar con certeza que es de verdad verde.

En las llamadas enanas blancas contaminadas (aquellas que han absorbido material rocoso procedente de los restos de su sistema planetario), ese material introduce minerales adicionales en la atmósfera y modifica aún más el espectro. El carbono genera tonos rosados o morados. Los residuos de escombros planetarios producen amarillos. Las mezclas frías de hidrógeno y helio dan lugar a azules cian. "Resulta que estas increíblemente densas estrellas pueden producir colores que nadie esperaba", afirma Hollands.

La primera estrella verde conocida

La estrella WD J1330+6435, a 326 años luz de distancia, es la primera de la que se puede afirmar con certeza que es de verdad verde. Se trata de una enana blanca fría que ha absorbido material rocoso de un acompañante planetario. El sodio de ese material absorbe la parte naranja del espectro y el resultado es un tono verde chartreuse. El equipo matiza que ninguna enana blanca es perceptible a simple vista con ese color, pues el análisis espectral es imprescindible para detectar estas diferencias cromáticas.

La otra protagonista del estudio es WD J1011+2845, a solo 48 años luz de la Tierra. Las moléculas de carbono en su atmósfera le otorgan un tono salmón que podría convertirla en la estrella más roja jamás detectada, por encima incluso de las gigantes rojas frías más extremas conocidas.

Una de cada 30 enanas blancas cercanas tiene un color inesperado

El equipo analizó una muestra de 151 enanas blancas situadas a menos de 65 años luz y encontró cinco con colores inusuales (dos amarillas y tres rosadas), lo que equivale a aproximadamente una de cada 30. "Una de cada 30 puede no parecer una fracción enorme", reconoció Boris Gänsicke, catedrático de la Universidad de Warwick y coautor del trabajo, pero el dato cambia radicalmente la visión que se tenía de estos objetos.

El trabajo corrige además un sesgo histórico en los catálogos astronómicos. Los grandes estudios han sobrerepresentado las enanas blancas más azules y brillantes porque son más fáciles de detectar. La enana blanca mediana de la muestra, con una temperatura de unos 6.800 K, se percibe como blanca, lo que confirma que el nombre es correcto para la mayoría. El estudio abre también una perspectiva a largo plazo: dentro de miles de millones de años, cuando el Sol muera y se convierta en una enana blanca, podría adquirir un color completamente inesperado si comienza a devorar los restos de los planetas de su entorno.

REFERENCIA

Any colour you like: The diverse chromaticities of white dwarfs. Hollands MA, Gänsicke BT. RAS Techniques and Instruments, 14 de octubre de 2026.

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