Los que los astronautas de Artemis II vieron por primera vez en la Luna

impactos en la Luna

La primera misión tripulada lunar en 50 años capturó destellos de meteoritos, colores lunares inéditos y una corona solar en erupción.

En abril de 2026, cuatro astronautas (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen) completaron el primer vuelo tripulado en torno a la Luna desde el programa Apolo, medio siglo después. En su paso por la cara nocturna del satélite, la tripulación de Artemis II observó algo que nadie había presenciado desde Apolo 17. Los meteoritos golpeaban la superficie lunar produciendo destellos visibles a simple vista, sin telescopios ni instrumentos ópticos. El informe preliminar publicado por la NASA el 7 de octubre de 2026 recoge 996 imágenes, 814 gigabytes de observaciones y más de ocho horas de audio inédito.

Índice
  1. Destellos de meteoritos en la oscuridad de la Luna
  2. Una Luna de siete colores
  3. Una corona solar pulsante y la Tierra iluminada solo por la luz de la Luna
  4. Lo que estos datos aportan a las futuras bases lunares
  5. REFERENCIA

Destellos de meteoritos en la oscuridad de la Luna

Durante los casi 54 minutos del eclipse solar, mientras la nave sobrevolaba la cara nocturna de la Luna a unos 74.000 kilómetros de distancia, la tripulación captó entre cinco y seis destellos en la superficie no iluminada. Cada uno duró aproximadamente un milisegundo y apareció de color blanco azulado, según la descripción del comandante Wiseman.

El equipo científico descartó que fueran rayos cósmicos o reflexiones de los propulsores de la nave. "Eso han sido definitivamente impactos en la Luna. Jeremy acaba de ver otro", comunicó Wiseman a la base en Houston, donde la responsable científica Kelsey Young respondió con asombro, reconociendo que no esperaba que la tripulación llegara a ver ninguno.

Los astronautas de los programas Apolo 16 y Apolo 17 ya habían observado destellos similares al menos en tres ocasiones, pero los de Artemis II son los más tenues jamás registrados por ojos humanos. Hansen los describió como "un chispazo de luz" y sospechó que en realidad se producían muchos más de los que podía percibir.

Los investigadores estiman que las rocas causantes medían apenas unos centímetros. La misión transcurrió durante un período de calma en el flujo de meteoroides, sin grandes enjambres activos, lo que convierte estas observaciones en un límite inferior de la tasa de impactos lunares, un dato clave para diseñar los futuros hábitats en la superficie.

Una Luna de siete colores

La Luna que vieron desde el Orion no era el satélite gris uniforme de las fotografías clásicas. A unos 6.500 kilómetros de la superficie en el punto de máximo acercamiento, la tripulación distinguió al menos siete tonalidades distintas, desde el gris y el negro hasta el marrón, el beige, el blanco, el verde y el azul. Cada color señala una composición diferente.

El azul apunta a roca volcánica rica en titanio, similar a las muestras recogidas en Apolo 17. El verde sugiere vidrio formado en erupciones volcánicas o en impactos de asteroides, del tipo documentado en Apolo 15. Las variaciones de marrón reflejan distintos contenidos de hierro en la superficie. Christina Koch describió la meseta de Aristarchus con tonos amarillentos, mientras que Wiseman identificó vidrio de color verde-marrón en la misma zona.

En el Océano de las Tormentas, el equipo localizó un arco de bandas luminosas que, al compararse con los datos del orbitador lunar LRO, correspondió a un sistema de crestas tectónicas de unos 600 kilómetros de longitud y escarpes de apenas 100 metros de altura. Una pendiente tan suave bastó para alterar la iluminación lo suficiente como para hacerse visible desde miles de kilómetros de distancia.

Una corona solar pulsante y la Tierra iluminada solo por la luz de la Luna

La fase de eclipse brindó un observatorio astronómico excepcional. Con el Sol bloqueado durante casi una hora, la tripulación fotografió estrellas, planetas (Marte y Saturno), galaxias, la Vía Láctea y la luz zodiacal, el tenue brillo del polvo interplanetario que refleja la luz solar. El astronauta canadiense Jeremy Hansen documentó además una emisión pulsante en los filamentos de la corona solar, la envoltura exterior de la atmósfera del Sol, cuyas fluctuaciones permiten estudiar el clima espacial. El patrón que describió Hansen coincidió con los registros del observatorio solar SOHO correspondientes a ese mismo día.

El segundo día de misión, cuando la nave se encontraba a unos 9.600 kilómetros de la Tierra, la tripulación obtuvo una imagen nocturna del planeta iluminado únicamente por el reflejo de la Luna. En ella son visibles sistemas meteorológicos, auroras en ambos polos, una pluma de polvo sahariano, rayos sobre la cuenca del Congo y las luces de las ciudades en la oscuridad. El piloto Victor Glover calificó la línea del terminador lunar, la franja de luz rasante que separa el día de la noche en el satélite, como "lo más impresionante que he visto hasta ahora".

Lo que estos datos aportan a las futuras bases lunares

Todo el material de la misión, imágenes, audio y datos brutos, está disponible en el Sistema de Datos Planetarios de la NASA para que cualquier investigador pueda analizarlo. El informe recomienda para los próximos vuelos el uso de cámaras calibradas para ciencia, un detector dedicado a los destellos de impacto y grabación de audio pasiva en la cabina. Las descripciones verbales de la tripulación resultaron tan valiosas como las imágenes, según los autores del informe.

La tripulación bautizó también dos cráteres brillantes de la cara cercana de la Luna, el Integrity Crater en honor a la nave Orion y el Carroll Crater en memoria de la esposa fallecida del comandante Wiseman. La propuesta está siendo evaluada por la Unión Astronómica Internacional. "El trabajo de la comunidad científica es tomar estos datos y hacer algo extraordinario con ellos", resumió el investigador David Hollibaugh Baker. Los resultados de Artemis II sientan las bases de las misiones que, en los próximos años, posarán a astronautas de nuevo en la superficie lunar.

REFERENCIA

Artemis II Preliminary Lunar Science Report. NASA Artemis II Lunar Science Team. NASA Science, 7 de octubre de 2026.

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