Una sola dosis de veneno de sapo psicodélico por la nariz contra la depresión
Dos ensayos clínicos muestran que la 5-MeO-DMT, administrada con supervisión médica, alivia a pacientes a los que los antidepresivos no ayudaban
Hay personas que lo han probado todo. Dos antidepresivos, tres, cinco, y la tristeza sigue ahí, pegada como una sombra. Los psiquiatras tienen una etiqueta poco alentadora para su caso, depresión resistente al tratamiento.
Ahora, dos ensayos clínicos publicados este año en las revistas JAMA y JAMA Psychiatry apuntan a una salida inesperada. Una única sesión con mebufotenina (también conocida como 5-MeO-DMT, un psicodélico que produce de forma natural el sapo del desierto de Sonora, Incilius alvarius, antes Bufo alvarius) redujo los síntomas durante semanas.
Los antidepresivos habituales se toman cada día y tardan semanas en notarse. Los psicodélicos funcionan de otra manera. Actúan sobre los receptores de serotonina (las cerraduras donde encaja este mensajero químico del cerebro) y desencadenan una experiencia intensa y breve que, según la hipótesis más extendida, reorganiza durante un tiempo la forma en que se comunican distintas redes neuronales.
La gracia de la mebufotenina está en lo poco que dura. Sus efectos agudos se miden en minutos, mientras que una sesión con psilocibina (el compuesto de las setas alucinógenas) puede ocupar media jornada. En ambos ensayos se usó una versión sintética, así que ningún sapo salió perjudicado.
Un espray nasal y ocho semanas de alivio
El estudio más reciente, publicado en JAMA en octubre, reclutó a 193 adultos en 38 centros. Todos tenían depresión mayor de moderada a grave y habían fracasado con entre dos y cinco antidepresivos durante el episodio actual. Cada uno recibió una sola dosis intranasal de BPL-003 (una formulación de mebufotenina desarrollada por la compañía AtaiBeckley) de 8 o 12 miligramos, o bien una dosis mínima que servía de comparación. Todos contaron con apoyo psicológico.
Para medir el efecto, los investigadores usaron la escala MADRS, un cuestionario clínico que puntúa la gravedad de la depresión de 0 a 60. A los 29 días, la puntuación había bajado 12,5 puntos con la dosis de 8 mg y 11,1 con la de 12 mg. En el grupo de comparación la caída fue de solo 5,5 puntos. Entre el 34 % y el 35 % de quienes recibieron una dosis activa lograron una respuesta clínica sustancial, frente al 12 % del grupo control.
La remisión (que los síntomas caigan por debajo del umbral que define la depresión) llegó a entre el 18 % y el 26 % de los pacientes tratados, frente al 8 %. Lo más llamativo es la duración. La ventaja sobre el grupo de comparación seguía siendo significativa el día 57, ocho semanas después de una única aplicación.
Inhalado, el efecto llega todavía antes
El otro ensayo, publicado en marzo en JAMA Psychiatry, probó una vía distinta. Un equipo internacional encabezado por Wiesław J. Cubała reclutó a 81 adultos con depresión resistente en 16 centros europeos. La mitad inhaló GH001, la versión de mebufotenina de la empresa GH Research, en hasta tres dosis crecientes a lo largo de un solo día. La otra mitad recibió placebo.
Ocho días después, 23 de los 40 pacientes tratados (el 57,5 %) estaban en remisión. En el grupo placebo, ninguno. La diferencia en la escala MADRS fue de 15,5 puntos a favor del fármaco, una distancia enorme para lo que suele verse en ensayos de depresión. Durante la fase controlada con placebo no se registraron efectos adversos graves.
Por qué conviene comparar con cautela
Las cifras invitan a pensar que la versión inhalada funciona mejor que el espray. Sería precipitado. Los dos ensayos emplean la misma molécula con formulaciones, dosis, controles y fechas de evaluación diferentes, de modo que sus resultados se complementan sin poder enfrentarse uno contra otro. Hay además una dificultad propia de toda la investigación con psicodélicos.
Quien acaba de vivir un viaje intenso suele adivinar que ha recibido el fármaco activo, y eso puede inflar las expectativas. Los efectos adversos fueron frecuentes, aunque casi siempre leves o moderados. Ambos estudios son de fase 2b, el paso previo a los grandes ensayos de fase 3 que exigen las agencias reguladoras antes de aprobar un medicamento.
Dos horas en la consulta
El aspecto práctico es quizá lo más prometedor. En el ensayo del espray, entre el 78 % y el 85 % de los pacientes que recibieron dosis activas estaban en condiciones de irse a casa en menos de dos horas. Es un tiempo parecido al que ya exige la esketamina, el espray antidepresivo derivado de la ketamina que se administra en hospitales españoles para casos resistentes. Una terapia así encajaría mucho mejor en la rutina de un hospital que las largas sesiones de psilocibina.
Nada de esto convierte la mebufotenina en un remedio para usar en casa. En los dos estudios la administraron equipos clínicos entrenados, en un entorno controlado y con acompañamiento psicológico. Quien convive hoy con una depresión persistente tiene opciones que ya funcionan, desde ajustar la medicación hasta la psicoterapia.
Lo que aportan estos ensayos es una posibilidad nueva para quienes ya lo han intentado casi todo, unas horas de tratamiento capaces de dejar huella durante semanas. Si la fase 3 lo confirma, el veneno de un sapo del desierto habrá abierto una puerta que la psiquiatría lleva décadas buscando.
REFERENCIA
- Single Intranasal Administration of the Psychedelic Mebufotenin for Treatment-Resistant Depression: A Randomized Clinical Trial. Feifel D, et al. JAMA, octubre de 2026.
- GH001 vs Placebo in Patients With Treatment-Resistant Depression: A Randomized Clinical Trial. Cubała WJ, Bajbouj M, Bauer M, et al. JAMA Psychiatry, marzo de 2026.
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