Expediciones con telescopios gigantes y astrónomos ingleses en la plaza del pueblo: la historia de los eclipses solares en España vuelve a escribirse este año
Los eclipses totales de Sol son una rareza: duran minutos, pero cambian a la humanidad y el curso de la ciencia durante décadas. Cuando el disco de la Luna encaja justo delante del Sol, el día se apaga, baja la temperatura, aparecen as estrellas y podemos ver la corona solar, esa atmósfera externa espectacular de nuestra estrella, que se deja ver sin el brillo brutal del disco solar.
Durante siglos, astrónomos y curiosos se han obsesionado con esta sombra que cae sobre la Tierra cuando menos se la espera. España tiene una relación intensa con los eclipses. Desde los que quedaron registrados en tratados medievales hasta el siglo XIX, cuando la península se convirtió en destino científico porque combinaba cielos despejados, accesibilidad y una geografía atravesada por varias trayectorias de eclipses.
El eclipse de 1478
Eclipse lunar en Jamaica predicho por Zacuto
El 29 de julio de 1478 tuvo lugar un eclipse total de sol registrado en diversos documentos de los reinos ibéricos del siglo XV, incluyendo crónicas y diarios privados. Se documentó que el cielo se oscureció «como si fuese medianoche», un evento que causó gran impacto, como se relata en la obra de Abraham Zacuto, un astrónomo judío que realizó cálculos detallados para el este eclipse solar total. Zacuto es más conocido porque en 1504, varado en Jamaica, Colón utilizó el Almanach Perpetuum de Zacuto para predecir un eclipse lunar, intimidando a los indígenas locales para que le proporcionaran alimentos.
El eclipse de 1860

Daguerrotipo del eclipse total por Warren De la Rue. Linda Hall Library
Uno de los hitos más famosos llegó el 18 de julio de 1860, cuando Rivabellosa, en Álava, acogió una expedición liderada por Warren De la Rue y su fotoheliógrafo, un instrumento diseñado para fotografiar el Sol. Aquellas imágenes ayudaron a confirmar que las protuberancias y prominencias observadas pertenecen al Sol y no eran “ilusiones” ópticas, un salto enorme para la física solar de la época.
El eclipse de 1870
El eclipse total de Sol del 22 de diciembre de 1870 pintado por Paul Jacob Naftel. (David Le Conte, Société Guernesiaise)
Diez años después, el 22 de diciembre de 1870, Andalucía volvió a mirar al cielo con visitantes ilustres. Las crónicas de la época y la documentación conservada hasta hoy recuerdan cómo las ciudades del sur se llenaron de visitantes con su instrumentación, con la ciencia mezclada con el asombro popular.
El eclipse de 1900
El cambio de siglo trajo otra cita mayor: el 28 de mayo de 1900, con equipos europeos desplazándose a puntos de Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia o Alicante para registrar la corona y el entorno del eclipse. Todavía hay registros del acontecimiento en ciudades como Elche, Navalmoral de la Mata, en Cáceres, recogidos por la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales. Este también fue el primer eclipse de sol filmado nada menos que po un mago, Nevil Maskelyne, durante una expedición de la Asociación Astronómica Británica a Carolina del Norte.
El eclipse de 1905
Corona solar vista durante el eclipse de 1905
El 30 de agosto de 1905 tuvo lugar otro gran eclipse total, que dejó avistamientos repartidos por ciudades del norte y del este peninsular. El eclipse también era visible en el Atlántico y norte de África, pero en España el tiempo de totalidad fue el más largo: de 3 minutos y 45 segundos. Una expedición de astrónomos venidos de Inglaterra se estableció en la Cartuja de Porta Coeli en Valencia, un lugar privilegiado desde el que tomaron fotografías del eclipse.
El eclipse de 1912
Corona del eclipsetotal de Sol del 17 de abril de 1912. Barco de Valdeorras. (J-.Comas Solá)
El 17 de abril de 1912 añadió una rareza, un eclipse híbrido, total solo durante unos segundos en una franja muy estrecha del noroeste, y anular en gran parte de su recorrido. cruzó la Península Ibérica desde Oporto hasta Gijón. Hay un motivo por el que lo debemos recordar: fue el último eclipse total de Sol visible desde la península hasta este año.
El eclipse solar de 2026 y el trío de eclipses
Comenzando este año, España encadena una “trilogía ibérica” de eclipses. El 12 de agosto de 2026 habrá eclipse total visible desde la península, con la franja cruzando de oeste a este y pasando por capitales como A Coruña, León, Bilbao, Zaragoza o Valencia, aunque con el Sol ya muy bajo porque España queda cerca del final del recorrido.
El 2 de agosto de 2027 llegará otro eclipse total, con la totalidad rozando el sur de la península y el entorno del Estrecho.Y el 26 de enero de 2028 tocará eclipse anular, con un “anillo de fuego”, que cerrará la temporada. Según el Instituto Geográfico Nacional, para el siguiente total visible desde España habría que esperar hasta 2053.
Esto quiere decir que, para muchas personas, estos tres eclipses serán acontecimientos únicos en sus vidas. La Luna y el Sol jugando al escondite en el cielo y, de repente, recordándonos nuestro lugar en el universo.