La misión Opheus presenta la posibilidad de explorar las profundidades del planeta rojo en busca de material geológico aún por descubrir y quizás la posibilidad de encontrar por fin pruebas de vida en Marte
La vida en Marte lo tiene difícil. Temperaturas de hasta -150ºC y una presión atmosférica de un 1% la de la Tierra, lo que hace que se evapore el agua líquida instantáneamente. La superficie marciana es además un desierto bombardeado por radiación y bañado en percloratos tóxicos, sales inorgánicas altamente oxidantes, que dificultan la supervivencia de cualquier organismo, a lo que se le suma que durante décadas la humanidad ha enviado rovers para recorrer esos desiertos polvorientos y llanuras áridas para lograr tan solo arañar apenas unos centímetros de su superficie.
Pero ¿y si la respuesta no estuviera sobre el polvo rojo, sino debajo de él? Esta es la idea que ha inspirado el proyecto Orpheus, una propuesta de misión presentada por Connor Bunn y Pascal Lee, del Instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), quienes buscan llevar la exploración espacial a las profundidades del planeta rojo.
El nombre del robot Orpheus define perfectamente su misión, ya que ha sido nombrado así por el héroe Orfeo, quien domó al perro de tres cabezas, Cerbero, para entrar al inframundo, y en este caso la misión busca conquistar la región de Cerberus Fossae, un área llena de grietas y cuevas volcánicas que podrían albergar material orgánico o inorgánico aún por descubrir.
Cerberus Fossae, la zona volcánica más prometedora de Marte
La elección de esta zona para la exploración subterránea se debe a que cuenta con los volcanes y flujos de lava más jóvenes identificados en Marte, se calcula que algunas erupciones ocurrieron hace apenas entre 46.000 y 222.000 años, lo que es un suspiro en términos geológicos.
La región de Cerberus Fossae, en la zona de Elysium Planitia, es un lugar especialmente interesante porque estas zonas con materiales recientes teóricamente pueden conservar biofirmas, sustancias que podrían tener un origen biológico, aunque requieren de estudios adicionales para confirmarlo, con una menor degradación a causa del tiempo.
Imagen de parte de Cerberus Fossae cerca de los valles de Athabasca tomada por el Mars Reconnaissance Orbiter – NASA JPL
Estas cuevas pueden mantener el calor, la circulación de gases, y la posible interacción entre el interior del planeta y el agua, lo que recuerda a los respiraderos hidrotermales de la Tierra, donde algunos científicos piensan que pudo surgir la vida.
La ruta propuesta arranca en el CFmu, atraviesa el cráter Zunil y una cadena de fosas y montículos, y termina en Cerberus Tholus 1, un pequeño volcán en forma de cúpula. Dentro de este escenario destaca una cavidad concreta llamada Vent #5, un pozo de 200 metros de ancho que presenta una misteriosa mancha oscura de 400 metros de largo. Los investigadores creen que podría tratarse de material volcánico fresco expulsado recientemente o material del subsuelo excavado por el viento, lo que lo convierte en el lugar más prometedor para encontrar bioseñales frescas.
Además, los datos de la misión InSight de la NASA revelaron que esta es la zona con mayor actividad de temblores sísmicos, conocidos como marsquakes, lo que sugiere que el subsuelo aún podría estar caliente, ofreciendo un entorno con temperaturas menos extremas y protección contra la radiación, ideal para albergar posibles materiales orgánicos.
En otras palabras, si hay algún rincón del planeta rojo donde haya podido sobrevivir la vida microbiana, esta sería una de las zonas con más puntos a favor.
Buscar vida en Marte dando saltos: cómo funciona Orpheus
Cuando pensamos en la exploración de Marte lo que se nos viene a la cabeza es un rover, avanzando lentamente por la superficie rojiza y polvorienta, sin embargo, para una misión como esta se necesita otro tipo de robot, por eso Orpheus es un Hopper, es decir, un vehículo que en lugar de ruedas utiliza un sistema de propulsión de despegue y aterrizaje vertical (VTOL), para poder adentrarse en los lugares más recónditos del planeta volando a baja altura y realizando saltos controlados entre puntos de interés.
Hopper Ingenuity – NASA JPL
Además, Orpheus estaría equipado con un arsenal científico de vanguardia que contaría con:
- Cámaras en color omnidireccionales para navegar y documentar las cuevas.
- Espectrómetro infrarrojo cercano para analizar la composición del terreno.
- Radar de penetración terrestre para detectar vacíos y cuevas ocultas bajo la superficie.
- Detector de bioseñales especializado en buscar rastros de vida.
Esta combinación de tecnología tiene sentido para localizar, mirar de cerca y, si aparece algo raro, intentar distinguir si se trata de una señal geológica o de una pista biológica.
Aunque todavía es un concepto de misión en fase de planificación, representa una gran oportunidad para descubrir si ha sobrevivido algún tipo de vida en Marte.
Como señala el equipo detrás de la propuesta, no podemos decir que Marte es un planeta muerto hasta que hayamos mirado en sus sótanos. Si Orpheus tiene éxito, no solo descubrirá un nuevo mundo subterráneo, podría responder a la pregunta más antigua de la humanidad: ¿estamos solos en el universo?
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