Por primera vez, las señales de radio provienen directamente de un exoplaneta

Beta Pictoris (β Pic)

El radiotelescopio MeerKAT ha captado ráfagas de radio de β Pictoris b, la primera medición directa del campo magnético de un planeta fuera del sistema solar.

Los astrónomos llevan décadas buscando señales de radio procedentes de exoplanetas. La principal dificultad ha sido siempre aislar la débil emisión del planeta de la mucho más intensa de su estrella anfitriona. K. N. Ortiz Ceballos, E. Berger y Y. Cendes, del Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard, han cruzado esa frontera. Apuntando el radiotelescopio MeerKAT hacia el sistema β Pictoris, captaron ráfagas de radio procedentes directamente del planeta β Pictoris b, un gigante gaseoso situado a 63 años luz de la Tierra.

Esta imagen compuesta muestra el entorno cercano de Beta Pictoris tal y como se observa en luz infrarroja cercana. Este entorno, muy tenue, queda al descubierto tras una sustracción muy minuciosa del halo estelar, mucho más brillante.
Esta imagen compuesta muestra el entorno cercano de Beta Pictoris tal y como se observa en luz infrarroja cercana. Este entorno, muy tenue, queda al descubierto tras una sustracción muy minuciosa del halo estelar, mucho más brillante.
Índice
  1. La señal que no viene de la estrella
  2. Auroras planetarias a escala colosal
  3. La primera medición de un campo magnético exoplanetario
  4. Por qué importa el magnetismo de los exoplanetas
  5. REFERENCIA

La señal que no viene de la estrella

El equipo utilizó MeerKAT, una red de 64 antenas desplegada en el desierto del Karoo, en Sudáfrica, para observar el sistema β Pictoris durante cuatro sesiones entre 2025 y 2026. MeerKAT destaca entre los radiotelescopios en uso por su sensibilidad a bajas frecuencias y su precisión para localizar fuentes de radio en el cielo, cualidades decisivas para aislar la señal de un planeta frente a la de su estrella. Las observaciones cubrieron un rango de frecuencias de 0,85 a 3,5 GHz y revelaron ráfagas breves y repetidas con una polarización circular del 40 al 70 por ciento, una firma característica de la emisión auroral.

El Very Large Telescope de la ESO captó esta imagen del sistema de Beta Pictoris. El exoplaneta recién fotografiado, Beta Pictoris d, está señalado con la flecha blanca.
El Very Large Telescope de la ESO captó esta imagen del sistema de Beta Pictoris. El exoplaneta recién fotografiado, Beta Pictoris d, está señalado con la flecha blanca.

Para confirmar que las señales procedían del planeta, el equipo comparó la posición de la fuente de radio con la del planeta en distintos momentos de su órbita, tomando como referencia cuásares de fondo distantes como puntos fijos. La diferencia astrométrica descartó el origen estelar con una significancia de 4,4 sigmas, lo que convierte este trabajo en la primera localización inequívoca de emisión de radio en un exoplaneta.

Auroras planetarias a escala colosal

Las ráfagas captadas son auroras de radio. En la Tierra, las auroras se producen cuando partículas cargadas del viento solar interactúan con el campo magnético terrestre y caen hacia los polos, excitando el gas de la atmósfera. Un mecanismo electromagnético análogo, conocido como inestabilidad de máser de ciclotrón electrónico, genera emisión de radio en Júpiter y en la Tierra, y es el mismo proceso que ahora se observa, amplificado, en β Pictoris b.

Detecciones de radio de β Pic b en cuatro sesiones de observación y en dos bandas de frecuencia
Detecciones de radio de β Pic b en cuatro sesiones de observación y en dos bandas de frecuencia

El planeta completa una rotación en unas nueve horas (según datos del telescopio espacial James Webb), y ese giro rápido alimenta el efecto dínamo que mantiene activo su campo magnético. Las partículas cargadas que caen sobre los polos de β Pictoris b generan las ráfagas de radio captadas por MeerKAT con la polarización y la distribución espectral propias de ese mecanismo de emisión.

La primera medición de un campo magnético exoplanetario

El hallazgo tiene una consecuencia de mayor alcance que la detección en sí misma. Las frecuencias de las ráfagas de radio guardan una relación directa con la intensidad del campo magnético local. Cada electrón gira en torno a las líneas de campo a una frecuencia que depende de la fuerza de ese campo, lo que convierte la señal en un indicador preciso de la intensidad magnética. El resultado de aplicar esa relación a los datos de MeerKAT revela un campo de al menos 1.250 gauss en la superficie de β Pictoris b, dos mil quinientas veces superior al de la Tierra (0,5 gauss) y unas trescientas veces al de Júpiter (4,3 gauss).

Hasta ahora, las estimaciones del campo magnético de un exoplaneta se obtenían mediante modelos teóricos o métodos indirectos. La emisión de radio de β Pictoris b ofrece la primera medición directa de ese parámetro para cualquier planeta fuera del sistema solar. El estudio, disponible como preprint en arXiv a la espera de revisión por pares, confirma además que la intensidad del campo es coherente con las predicciones teóricas para planetas gigantes jóvenes.

Por qué importa el magnetismo de los exoplanetas

Los campos magnéticos desempeñan un papel esencial en la habitabilidad de los planetas. En la Tierra, el campo magnético actúa como escudo frente al viento solar, capaz de erosionar la atmósfera a lo largo de millones de años. Marte perdió su campo magnético hace miles de millones de años y hoy carece de la atmósfera densa que necesitaría para sostener agua líquida en su superficie. Determinar si un exoplaneta tiene campo magnético suficiente para proteger su atmósfera es uno de los pasos necesarios para evaluar su capacidad de albergar vida.

El método probado con β Pictoris b podría aplicarse a planetas con condiciones más próximas a las terrestres. Los autores mencionan siete exoplanetas gigantes adicionales en cinco sistemas estelares cercanos como objetivos para futuras observaciones con radiotelescopios de nueva generación. β Pictoris b es demasiado masivo para considerarse un candidato a la habitabilidad, pero la técnica que ha revelado sus auroras abre la vía para medir el campo magnético de mundos más pequeños que orbiten en zonas templadas. El trabajo de Ortiz Ceballos, Berger y Cendes inaugura la radioastronomía de exoplanetas como una rama nueva dentro de la búsqueda de mundos habitables.

REFERENCIA

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