Los agujeros negros emiten llamaradas intermitentes: son estrellas que sobreviven
Una estrella puede sobrevivir a varios encuentros con un agujero negro supermasivo, pero cada roce produce un destello más débil que el anterior
Hay una estrella, en algún lugar del universo observable, que ha rozado un agujero negro supermasivo varias veces y ha sobrevivido a todas. Cada pocos meses o años, la gravedad del agujero negro le arranca un poco de materia, y esa materia, al caer en espiral hacia el agujero negro, produce un destello luminoso, del mismo modo que otros agujeros negros expulsan parte de ese material a un quinto de la velocidad de la luz en forma de viento. Ese destello lo detectan los telescopios a millones de años luz de distancia. Sin embargo, hay algo raro en esos destellos: cada vez son más débiles que el anterior.
Un mordisco cada cierto tiempo, y cada vez menos estrella
Los astrónomos llaman a este fenómeno un evento de disrupción de marea parcial y repetida: la gravedad de un agujero negro supermasivo arranca solo una parte de una estrella que pasa demasiado cerca, y la estrella sobrevive para repetir el ciclo en su siguiente órbita, meses o años después. Es un desenlace distinto al de otros casos que hemos contado en Quo, como el de un agujero negro errante que destruye estrellas a su paso. Se conocen alrededor de diez sistemas de disrupción parcial repetida, y en cuatro de ellos el patrón se repite: cada destello es más tenue que el anterior. Ese detalle llevaba dos años desconcertando a un equipo de físicos de la Universidad de Syracuse, en Estados Unidos.
«Nos tuvo perplejos durante dos años», reconoce Ananya Bandopadhyay, autora principal del estudio y estudiante de doctorado en Syracuse.
Todo depende de la velocidad de giro de la estrella
Si una estrella ya gira muy deprisa antes de su primer encuentro con el agujero negro, el tirón gravitatorio apenas consigue acelerarla más en los siguientes pases. Como la cantidad de materia que se desprende en cada roce depende de esa velocidad de giro, y esta apenas cambia entre un encuentro y el siguiente, cada mordisco sucesivo separa una porción de estrella algo menor que el anterior. Es un poco como pelar una cebolla que ya has pelado varias veces: las primeras capas salen enteras y jugosas, pero las últimas, más cercanas al centro, aportan cada vez menos. Según el modelo, la masa desprendida cae en un factor de aproximadamente uno coma cinco entre el primer y el segundo encuentro, y el brillo de cada destello pierde menos de la mitad respecto al anterior.
«También es extremadamente difícil "atar" una estrella a un agujero negro supermasivo con tanta fuerza como para que orbite en cuestión de meses», explica Eric Coughlin, profesor asociado de física en Syracuse y coautor del trabajo.
Por qué esto importa más allá de una estrella
El hallazgo conecta dos rarezas que antes parecían independientes: que una estrella quede atrapada en una órbita tan cerrada como para rozar el agujero negro cada pocos meses, y que cada roce sucesivo brille menos que el anterior.
«El trabajo de Ananya demuestra que ambas peculiaridades se explican por el mismo fenómeno subyacente», resume Coughlin, para quien el resultado supone un paso importante desde el punto de vista teórico.
El modelo también da a los astrónomos una herramienta nueva: la próxima vez que un telescopio capte un agujero negro que despierta de golpe o un destello que se repite cada cierto tiempo, la velocidad de giro de la estrella implicada se convierte en un dato tan relevante como la masa del propio agujero negro.
El catálogo de sistemas de disrupción parcial repetida conocidos es todavía pequeño: apenas diez, y solo en cuatro de ellos se ha documentado el patrón de atenuación que el estudio explica. Además, el modelo asigna a cada estrella una velocidad de giro de entre el 70 y el 80 % de su máximo posible para que los números encajen con lo observado, un valor que nadie ha medido de forma directa mediante espectroscopía en ninguno de estos sistemas.
REFERENCIAS
- The Role of Stellar Spin in Repeating Partial Tidal Disruption Events. Ananya Bandopadhyay, Benjamin Amend, Eric R. Coughlin, C. J. Nixon, Dheeraj R. Pasham, T. Wevers. The Astrophysical Journal, volumen 1007, número 2, artículo 181. 2026.
- The Spin Behind Fading Black Hole Flares. Syracuse University News. 1 de septiembre de 2026.
Imagen: Esta imagen generada por ordenador muestra el gas de una estrella destrozada por las fuerzas de marea cayendo hacia un agujero negro. Los astrónomos observaron el destello en luz ultravioleta utilizando el Galaxy Evolution Explorer de la NASA.
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