Por qué la Luna encoge, y por qué es un peligro para los astronautas

Esto ilustra una hipotética trampa térmica en el interior de la Luna que ha mantenido caliente el interior y ha impedido la contracción por enfriamiento, lo que ha dado lugar a fallas en la corteza que continúan en la actualidad. Crédito: Intuitive Machines/Rick Hoppe/Smithsonian Institution

La Luna ha perdido 45 metros de radio en los últimos 800 millones de años, y los "lunamotos" pueden producirse en cualquier sitio

La Luna, igual que la Tierra, empezó siendo una enorme bola de roca incandescente. Igual que la Tierra, lleva 4.500 millones de años enfriándose lentamente desde dentro, y ese proceso de contracción deja huellas visibles en su superficie en forma de fallas geológicas.

Un equipo del Smithsonian Institution y de la Universidad Estatal de Arizona ha cartografiado más de 10.000 de estas fallas jóvenes usando imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter y ha calculado por primera vez cuánto se ha encogido el satélite en los últimos cientos de millones de años. El estudio, publicado en The Planetary Science Journal, revela también que los terremotos lunares pueden producirse en cualquier punto de la superficie.

Índice
  1. Más de 10.000 fallas en la Luna
  2. La Luna se ha contraído a un ritmo de entre seis y once centímetros por millón de años
  3. Por qué la Luna tardó tanto en contraerse
  4. Los "lunamotos"o terremotos lunares
  5. REFERENCIA

Más de 10.000 fallas en la Luna

Cuando el interior de un cuerpo rocoso se enfría y se contrae, la corteza que lo rodea se comprime y forma fallas de cabalgamiento, fracturas en las que un bloque de terreno monta sobre otro. En la Tierra, estas estructuras se concentran en los bordes de las placas tectónicas. En la Luna, que carece de tectónica de placas, el fenómeno afecta a toda la superficie por igual.

Mapa global de la Luna centrado en la cara visible. Las líneas rojas indican la ubicación de más de 8.900 escarpes lobulados, y las líneas azules, la ubicación de más de 2.000 pequeñas crestas de los mares lunares. Crédito: NASA/ASU/Intuitive Machines/Smithsonian
Mapa global de la Luna centrado en la cara visible. Las líneas rojas indican la ubicación de más de 8.900 escarpes lobulados, y las líneas azules, la ubicación de más de 2.000 pequeñas crestas de los mares lunares. Crédito: NASA/ASU/Intuitive Machines/Smithsonian

El equipo liderado por Thomas R. Watters analizó imágenes de alta resolución obtenidas por la cámara del Lunar Reconnaissance Orbiter (LROC), que lleva en órbita lunar desde 2009. El análisis permitió identificar más de 10.000 fallas de cabalgamiento distribuidas por todo el satélite. Su juventud geológica, dentro de los últimos 400 a 800 millones de años, indica que la contracción lunar no es un fenómeno del pasado lejano, sino un proceso que continúa en la actualidad.

La Luna se ha contraído a un ritmo de entre seis y once centímetros por millón de años

A partir del número y las dimensiones de las fallas identificadas, los investigadores calcularon que el radio de la Luna ha disminuido unos 45 metros durante los últimos 400 a 800 millones de años. Eso equivale a una velocidad de contracción de entre seis y 11 centímetros por millón de años, o aproximadamente 0,1 micrómetros al año. Dado que el radio lunar supera los 1.700 kilómetros, la reducción es proporcionalmente diminuta, pero sus efectos en la corteza son geológicamente significativos.

 

Las regiones con corteza más gruesa presentan menos fallas. Los autores interpretan esto como una señal de mayor estabilidad estructural en esas zonas, donde la compresión ha generado menos fracturas superficiales. Este mapa de densidad de fallas podría ser relevante para la selección de emplazamientos en futuras misiones con presencia humana prolongada.

Por qué la Luna tardó tanto en contraerse

En los primeros miles de millones de años de la historia lunar, la corteza era gruesa, fracturada y porosa. Esas características la convertían en un buen aislante térmico que frenaba la pérdida de calor del interior. La contracción activa quedó así retrasada durante gran parte de la historia del satélite. Cuando el aislamiento dejó de ser suficiente, la contracción comenzó a manifestarse de forma más intensa y generalizada, generando las fallas jóvenes que el estudio acaba de catalogar.

Este mecanismo explica por qué la mayoría de las fallas identificadas son relativamente recientes en términos geológicos. La actividad tectónica de la Luna no fue especialmente intensa en sus primeras etapas, al contrario de lo que se podría suponer en un cuerpo que aún estaba muy caliente, sino que se ha ido acelerando a medida que el interior se ha enfriado por debajo del umbral crítico.

Los "lunamotos"o terremotos lunares

En la Tierra, la sismicidad se concentra en los bordes de las placas tectónicas, lo que permite delimitar con bastante precisión las zonas de mayor riesgo. En la Luna, la distribución homogénea de las fallas por toda la superficie implica que un seísmo puede ocurrir en cualquier región, incluidas aquellas que no presentan señales superficiales evidentes de actividad reciente.

Esta característica tiene implicaciones directas para el diseño de infraestructuras lunares. Las agencias espaciales que planean misiones con presencia humana prolongada en la Luna durante esta década deberán tener en cuenta que no existen zonas intrínsecamente seguras desde el punto de vista sísmico, y que las estructuras construidas en el satélite tendrán que estar preparadas para resistir seísmos en cualquier punto de la superficie.

REFERENCIA

Thrust Faulting and the Late-Stage Contraction of the Moon. Watters TR et al. The Planetary Science Journal, 2026.

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