Una nueva especie de anficiónido (los extintos «osos-perros») de hace 15,9 millones de años procedente del yacimiento de els Casots en Barcelona aporta nuevos datos sobre su misteriosa conexión con Norteamérica
La paleontología de carnívoros del Mioceno europeo tiene un problema recurrente: los anficiónidos, esa familia de carnívoros extintos que combinaban rasgos de osos y perros sin ser ninguno de los dos, están excelentemente documentados en Norteamérica pero son más escasos y menos comprendidos en Europa, donde su historia biogeográfica sigue siendo objeto de debate.
¿Llegaron de América en el Mioceno temprano? ¿Evolucionaron de formas euroasiáticas más antiguas? ¿Cuántas veces hubo dispersiones intercontinentales? El nuevo espécimen de els Casots, yacimiento situado en el municipio de Subirats (Alt Penedès) y excavado en las campañas dirigidas en parte por Salvador Moyà-Solà (a quien la nueva especie rinde homenaje en su epíteto específico), añade una pieza importante a ese rompecabezas.
El fósil y lo que revela sobre el origen del oso-perro
El material de Paludocyon moyasolai consiste en un cráneo parcial pero bien preservado con casi todos sus dientes in situ, más un molar inferior aislado, ambos procedentes de los niveles del Mioceno medio temprano (Biozona MN4, aproximadamente 15,9 millones de años). El equipo del Dr. Jorge Morales (MNCN-CSIC), con la participación de investigadores del ICP incluyendo Josep M. Robles, Maria Gregori, David M. Alba e Isaac Casanovas-Vilar, realizó un análisis morfológico comparativo con todas las especies conocidas del género Paludocyon y del género Cynelos (el taxón europeo más próximo) y un análisis filogenético que incluyó las especies de ambos géneros de Europa y Norteamérica.

Paludocyon moyasolai sp. nov. de Els Casots. a–f. Cráneo, IPS10156, holotipo: a. vista lateral izquierda; b. parte ventral; c. P4–M3 izquierdos (par estereoscópico) en vista oclusal; d. P2 derecho en vista lingual y P3–M2 izquierdos en vista bucal; e. M1 derecho aislado en vista oclusal; f. M2 derecho aislado en vista oclusal. g–i. M2 izquierdo, IPS11438, paratipo, pares estereoscópicos en vistas oclusal (g), bucal (h) y lingual (i). Todos los especímenes se representan a la misma escala, excepto las barras de escala en a, que equivalen a 10 cm, y las barras de escala en b-i, que equivalen a 5 cm.
Los resultados son claros: Paludocyon moyasolai es el miembro más basal conocido del género Paludocyon, lo que significa que está más próximo al ancestro común del grupo que todas las especies Paludocyon conocidas anteriormente. Sus rasgos dentales más diagnósticos son el tamaño inusualmente grande del segundo molar superior (M2), que es más ancho en sentido bucolingual que el M1, y el tamaño relativamente grande del M3, ambos rasgos ausentes en otras especies del género.
La paradoja del origen norteamericano
El análisis filogenético plantea una paradoja interesante: a pesar de que el registro fósil más antiguo y más completo de anficiónidos corresponde a Norteamérica (donde el grupo tiene representantes desde el Eoceno), la posición basal de Paludocyon moyasolai en el árbol del género sugiere que o bien los Paludocyon europeos son anteriores a los americanos (lo que requeriría una primera dispersión de Europa a América antes de la dispersión inversa documentada en el Mioceno), o bien el registro europeo está aún muy incompleto y cuando se llene aparecerán formas más antiguas que clarifiquen la historia.
«Trabajos recientes han argumentado un origen norteamericano de la familia. Esta hipótesis está apoyada por el registro más completo y diverso de anficiónidos del Paleógeno en Norteamérica que en Europa occidental y Asia», señalan los autores, pero el nuevo taxón añade matices que requerirán más excavaciones en el Mioceno temprano de Europa para resolver definitivamente la cuestión.
REFERENCIA
Imagen principal: Paludocyon moyasolai sp. nov., procedente de Els Casots, España. Reconstrucción del aspecto de la cabeza y el cuello en vida (ilustración de Jesús Gamarra)