¿Los hobbits existieron? El Homo floresiensis y su presa, el elefante enano, sufrieron un colapso hace 61.000 años debido al cambio climático
En paleoantropología, pocas desapariciones intrigan tanto como la de Homo floresiensis, un homínido diminuto que medía alrededor de un metro y usaba herramientas de piedra, al los que los antropólogos llamaron hobbits en honor a los personajes de Tolkien. Desde su hallazgo en 2003 en la cueva de Liang Bua, las hipótesis han ido y venido: ¿fue la llegada de humanos modernos?, ¿fue una erupción volcánica?, ¿fue un cambio climático regional?
En los últimos años, nuevas dataciones han acotado su presencia a entre 100.000 y 60.000 años, lo que complica la idea de un contacto directo con Homo sapiens. Faltaba, sin embargo, una pieza clave: saber cuánta agua había en su entorno cuando su rastro se apaga.
Los hobbits existieron, un cambio climático se los llevó
Un equipo internacional acaba de aportar esa pieza, y el dibujo es contundente. Analizaron una estalagmita de la cueva de Liang Luar, a solo 1,26 kilómetros de Liang Bua, y reconstruyeron, año a año, el pulso de las lluvias entre hace 91.000 y 47.000 años. La estalagmita actúa como un pluviómetro natural, porque su química cambia con el agua que rezuma desde la superficie. Los autores combinaron dos señales: la relación magnesio/calcio, que se eleva cuando el goteo disminuye y el karst se seca, y δ18O, que es la proporción del isótopo oxígeno-18, sensible a la procedencia y cantidad de la lluvia. Con este “doble proxy” elaboraron una historia fina de la estación húmeda y la estación seca en Flores.
Entre 76.000 y 61.000 años, la lluvia anual media cayó de unos 1.560 milímetros a unos 990 milímetros, un descenso del 37%. Peor aún, el monzón austral de verano, que hoy aporta cerca del 60% del agua de la zona, se desplomó hasta mínimos de unos 450 milímetros entre 61.000 y 55.000 años, menos de la mitad de lo actual. Ese bache de humedad coincide con dos señales del yacimiento de Liang Bua: la abundancia de restos del elefante enano Stegodon florensis insularis cae en picado tras 62.000 años, y su último registro se sitúa en torno a 57.000 años. Los huesos de H. floresiensis desaparecen del registro en torno a 61.000 años, y todo ello ocurre antes de la llegada de humanos modernos a la zona, fechada alrededor de 46.000 años.
Los investigadores no reducen el problema a una única causa, pero señalan un mecanismo plausible. Menos lluvia significa ríos y pozas menguantes, vegetación más rala y rutas de agua imprevisibles. Stegodon, que pesaba entre 350 y 950 kilos, tendría poca tolerancia a sequías prolongadas, como sucede con los elefantes actuales. Si su población colapsa, H. floresiensis pierde una fuente clave de alimento y materia prima. A la vez, más aridez intensifica la competencia entre especies por el agua y por los pocos recursos que quedan. El propio equipo lo resume así: “Nuestros resultados aumentan la probabilidad de que una aridificación progresiva del paisaje, y una competencia humano-faunal intensificada por recursos menguantes, culminaran en el abandono de Liang Bua”.
El trabajo se apoya en dataciones uranio-torio de alta precisión, con incertidumbres promedio de unos 290 años, suficientes para sincronizar la señal de lluvia de la estalagmita con el calendario fósil de Liang Bua. Además, los autores midieron δ18O en el esmalte dental de Stegodon, un indicador del agua que bebían, y esa señal también refleja un entorno cada vez más seco hacia 57.000 años.
¿Podrían intervenir volcanes o cambios en el nivel del mar? Sí, y los autores no lo descartan. Pero el patrón temporal, y la magnitud de la sequía estival, convierten al clima en protagonista. No es la vieja moraleja de que “el clima lo explica todo”, sino una historia concreta: cuando el monzón falló, el paisaje de Flores dejó de ser habitable para un homínido pequeño y sus presas. A veces, la aridez de verano basta para cerrar un capítulo entero de nuestra familia.
REFERENCIA
Onset of summer aridification and the decline of Homo floresiensis at Liang Bua 61,000 years ago