Investigan el porqué de los 77 cuerpos sin cabeza encontrados en una fosa defensiva del neolítico en Eslovaquia

La idea que solemos tener del Neolítico es de los primeros humanos abandonando la vida nómada para asentarse, cultivar la tierra de forma pacífica y criar ganado, sin embargo, la arqueología tiene la costumbre de destrozar esta imagen tan idílica del pasado.

En el suroeste de Eslovaquia, en una tranquila zona agrícola cercana a la localidad de Vráble-Veľké Lehemby, un equipo internacional de arqueólogos ha destapado uno de los hallazgos más desconcertantes del Neolítico europeo, un foso repleto de cuerpos humanos sin cabeza, depositados en un tramo de apenas 25 metros de zanja hace unos 7.000 años, una escena, que parece salida de una novela de terror o de la serie Juego de tronos.

El entierro masivo de cuerpos sin cabeza en la zanja del asentamiento con dibujos de los esqueletos individuales

El entierro masivo de esqueletos en la zanja del asentamiento con dibujos de los esqueletos individuales. Crédito: Katharina Fuchs, Agnes Heitmann, Nils Müller-Scheeßel, Till Kühl

El yacimiento es un enorme asentamiento de la cultura de la Cerámica de Bandas Lineales (Linearbandkeramik, LBK), una de las primeras sociedades campesinas de Europa Central, habitado entre el 5250 y el 4950 a.C., con más de 300 casas distribuidas en tres barrios. Uno de ellos estaba rodeado por un sistema de fosos que marcaba límites simbólicos o defensivos.

Fue allí, en uno de esos fosos, donde el equipo de arqueólogos desenterró algo que nadie esperaba encontrar en una pacífica aldea agrícola: 77 cuerpos en total, 76 de ellos sin cabeza, solo un niño conservaba la cabeza. Pero lo que parecía la prueba de una masacre espeluznante de la Edad de Piedra, en realidad tiene una explicación muy diferente.

Cuerpos sin cabeza y sin violencia

El asentamiento comenzó a excavarse en 2012, pero no fue hasta 2022 que un equipo de la Universidad de Kiel y la Academia Eslovaca de Ciencias descubrió lo que había enterrado en la fosa, y han estado desenterrando cuerpos hasta el 2024 y buscando las razones detrás de esta macabra fosa hasta hoy. Aunque aún no tienen una respuesta completamente confirmada, la teoría de una masacre violenta o las consecuencias de una guerra con alguna tribu rival han quedado descartadas.

Sección oeste de la excavación, 2024

Sección oeste de la excavación, 2024. Crédito: Katharina Fuchs

Si te cortan la cabeza en mitad de una batalla salvaje, las armas que había en la Edad de Piedra dejarían unas marcas toscas, fracturas óseas y cortes caóticos en las vértebras del cuello, sin embargo, cuando los antropólogos forenses, liderados por la investigadora Katharina Fuchs, analizaron los huesos encontrados en Vráble bajo el microscopio no encontraron ninguno de estos patrones. Los huesos mostraban cortes limpios, milimétricos y precisos, realizados con herramientas de piedra extremadamente afiladas.

La antropóloga biológica Katharina Fuchs, coautora del estudio, explicó: «Los hallazgos demuestran claramente una manipulación intencionada de los cuerpos. Los análisis iniciales sugieren, sobre todo, que no se trató de una decapitación violenta, sino más bien de la extracción hábil de los cráneos».

El estudio que acaba de publicarse en la revista Proceedings of the Prehistoric Society, afirma que no fue una matanza descontrolada, fue una intervención quirúrgica meticulosa y experta, realizada cuando las víctimas ya habían fallecido. Además, a los cráneos les habían extirpado también la mandíbula inferior de forma intencionada y, aunque los cuerpos aparecieron en posiciones muy variadas: algunos boca arriba, otros boca abajo, otros retorcidos o parcialmente superpuestos, hay indicios de que no fueron arrojados sin más, muchos se colocaron con cuidado, algunos apoyados contra las paredes del foso.

Dónde están las cabezas

Los científicos sospechan que, hacia el final de este periodo, la presión demográfica, la escasez de recursos o los cambios climáticos podrían haber provocado tensión social entre vecinos, y enterrar cuerpos decapitados en los límites del asentamiento pudo haber sido una demostración de poder, una macabra advertencia para los barrios cercanos, o un ritual mágico de protección para defender la frontera.

El problema es que en Vráble las cabezas han desaparecido por completo. Los arqueólogos han excavado el asentamiento de arriba abajo y no hay ni rastro de ellas, mientras las buscan los arqueólogos especulan que podrían haber sido llevadas al interior de las casas o utilizadas en ceremonias en otros lugares, ya que para estas sociedades la cabeza tenía una gran simbología.

En otros yacimientos europeos se han encontrado cráneos decorados y exhibidos, lo que refuerza la idea de un ancestral «culto al cráneo». Según los investigadores la cabeza humana tenía un significado profundo para muchas de las comunidades de la época, era un símbolo de identidad, de personalidad, y quizás incluso de vida después de la muerte. Conservar el cráneo de los difuntos también puede haber sido una forma de mantener el vínculo con ellos.

La investigación sigue abierta y los análisis de ADN y de isótopos en los huesos revelarán pronto si los decapitados eran miembros de la comunidad o extranjeros. Lo que está claro es que este yacimiento proporciona las claves para estudiar y comprender mejor cómo se entendía el cuerpo humano y la muerte en las primeras sociedades agrícolas.

REFERENCIA

Neolithic Bodies in Vráble – 7000 year-old Headless Human Skeletons in an Enclosed LBK Settlement in South–West Slovakia