El "Chamán de Upton Lovell", un orfebre de hace 4.000 años, era en realidad una mujer
El análisis de ADN ha revelado que el "Chamán de Upton Lovell", enterrado hace 4.000 años cerca de Stonehenge, era una mujer que trabajaba con oro, cobre y bronce
En mayo de 1801, el arqueólogo William Cunnington abrió un túmulo funerario en Upton Lovell, a unos dieciséis kilómetros al oeste de Stonehenge. Dentro encontró los restos de un individuo "robusto" acompañado de un ajuar extraordinario: hachas de piedra con trazas de oro en sus filos, una piedra de toque para testar la pureza de los metales, una colección de herramientas de metalúrgica, huesos perforados de animales que probablemente estuvieron cosidos a una capa ceremonial, y un collar de oro. Cunnington dedujo, por el tamaño de los huesos, que el individuo era un hombre. Esa deducción se mantuvo durante 220 años. El ADN antiguo acaba de demostrar que era incorrecta.
Por qué el error duró dos siglos
Tom Booth, investigador científico sénior del Instituto Francis Crick que lideró el análisis genético, explicó a CNN que hay razones biológicas que hicieron el error comprensible. La mujer enterrada en Upton Lovell era más alta que la media de las mujeres de su época, con una estatura más próxima a la del hombre broncíneo medio. Murió a alrededor de los 45 años, una edad en la que los huesos femeninos empiezan a perder algunas de las características que los distinguen de los masculinos en el análisis osteológico. "El hecho de que muriera a alrededor de los 45 años y fuera postmenopáusica también hizo más difícil determinar su sexo solo a partir del análisis óseo", explicó Booth.
Durante décadas, la identidad del individuo fue debatida entre dos interpretaciones igualmente especulativas: chamán o metalúrgico. La presencia de objetos que podían asociarse tanto al ritual como al trabajo con metales mantuvo el debate abierto sin que ninguna prueba pudiera resolverlo. El ADN sí pudo.
Lo que los ajuares revelan ahora que sabemos que era una mujer
Las hachas depositadas en el túmulo tenían trazas de oro en sus filos. El análisis previo de las herramientas de piedra mediante microscopía electrónica de barrido, publicado en *Antiquity* en 2023, había demostrado que algunas de esas piedras eran pulidoras y martillos usados en la manufactura de objetos de oro, con residuos de oro, cobre y bronce adheridos a su superficie. La piedra de toque para comparar la pureza de los metales es una herramienta de evaluación de calidad que solo tiene sentido si se trabaja activamente con metales preciosos.
"Las hachas tenían trazas de oro en sus filos, lo que sugiere que esta persona trabajaba con oro y probablemente con otros metales como el cobre y el bronce", señaló Booth. "Fueron enterradas con sus herramientas de una forma especial porque eran consideradas especialmente eminentes."
En la Edad del Bronce, la capacidad de transformar trozos de roca en metal fundido no era solo una habilidad técnica. Era un poder que situaba a quien lo poseía en una posición de mediación entre el mundo ordinario y algo más allá de él. El término "chamán" con el que el enterramiento fue apodado no es por tanto equivocado, sino que refleja la posición que probablemente ocupaba esta mujer en su comunidad: metalúrgica y especialista ritual al mismo tiempo. "El trabajo del metal en sí habría tenido una cualidad ritual por su importancia en las redes comerciales de la Edad del Bronce en toda Europa", señaló Booth.
Un enterramiento sin equivalentes conocidos
La riqueza y singularidad del ajuar de Upton Lovell G2a hace de este enterramiento uno de los más importantes de la Edad del Bronce en Gran Bretaña. No hay ningún otro en el país ni en Europa que combine ese volumen de herramientas de metalurgia con objetos de significado claramente ritual en las mismas condiciones de deposición. "Fueron enterradas con sus herramientas de una forma especial porque eran consideradas particularmente eminentes", subrayó Booth.
David Dawson, director del Museo de Wiltshire donde se conservan los objetos, fue directo sobre lo que implica el hallazgo: "Estamos tan acostumbrados a asumir que los hombres lo hacen todo, que los hombres son los líderes, que los hombres son los metalúrgicos. Aquí tenemos una prueba irrefutable de una metalúrgica femenina." Lisa Brown, conservadora del mismo museo, añadió que el estudio "reescribe su historia, rompe estereotipos y pone a las mujeres en el centro de nuestra comprensión de la sociedad de la Edad del Bronce temprana".
Parte de un proyecto más amplio
El análisis del "Chamán de Upton Lovell" se presentó como uno de los hallazgos de la exposición "We Go Way Back", inaugurada el 16 de julio en el Instituto Francis Crick y que permanecerá abierta hasta el verano de 2027. La exposición, la primera en el Reino Unido dedicada exclusivamente al ADN antiguo, es gratuita y recorre desde los primeros contactos de los humanos modernos con los neandertales y denisovanos hasta los cambios poblacionales en la Gran Bretaña de los períodos del metal y romano.
El laboratorio de Genómica Antigua del Crick, dirigido por Pontus Skoglund, tiene en marcha un proyecto para secuenciar genéticamente los restos de alrededor de 1.000 individuos antiguos. Los resultados del "Chamán de Upton Lovell" se han presentado en la exposición y no se han publicado aún como artículo con revisión por pares.
Referencia
- Presentado en la exposición We Go Way Back, Instituto Francis Crick, Londres, inaugurada el 16 de julio de 2026
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