El Renault Mégane E-Tech cien por cien eléctrico se produce íntegramente en Europa. Tiene hasta 500 kilómetros de autonomía y 220 CV. Llegará en octubre.

El nuevo Renault Mégane E-Tech ya está listo para su llegada al mercado español en octubre. El compacto eléctrico francés se actualiza con más autonomía, una batería de nueva generación y una característica poco habitual en la industria: su batería prescinde de las tierras raras, unas materias primas cuyo mercado está controlado en gran medida por China. Fabricado en Francia y concebido sobre una plataforma específica para vehículos eléctricos, el Mégane representa también una respuesta europea en la nueva guerra tecnológica del automóvil.

Lejos queda aquel compacto convencional nacido hace tres décadas. El nuevo Renault Mégane E-Tech ha evolucionado hacia una silueta de crossover, con una carrocería 20 milímetros más alta y una presencia visual más robusta. Sus 4,20 metros de longitud, 1,78 de anchura y 1,52 de altura le permiten seguir jugando en el segmento C, aunque con un aspecto muy SUV.

De compacto a crossover

Bajo la carrocería se encuentra un motor eléctrico de 220 CV fabricado en Cléon, Francia, que permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 160 km/h. Pero la gran novedad está en la batería. Las tierras raras son un conjunto de diecisiete elementos químicos con nombres poco conocidos, como neodimio, praseodimio o disprosio. Se utilizan en teléfonos móviles, aerogeneradores, misiles y también en numerosos motores eléctricos.

Aunque su nombre sugiera lo contrario, no son especialmente escasas. China controla alrededor del 70 % de la extracción mundial y más del 90 % del refinado, lo que le otorga una enorme capacidad de influencia sobre las cadenas industriales porque muchos fabricantes utilizan motores con imanes permanentes que dependen de estos materiales. Renault ha seguido un camino diferente.

El nuevo Mégane E-Tech emplea un motor síncrono de rotor bobinado, una tecnología que la marca francesa lleva perfeccionando desde hace años y que elimina la necesidad de utilizar tierras raras. La ventaja no es solo geopolítica. También reduce la exposición a las oscilaciones de precios y a posibles restricciones de suministro.

El motor síncrono de rotor bobinado (también llamado motor síncrono de excitación externa) existe desde finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se desarrollaron las primeras máquinas eléctricas de corriente alterna. Durante décadas se han usado sobre todo en grandes aplicaciones industriales y generadores eléctricos, donde ya era habitual excitar el rotor con corriente en lugar de imanes.

Lo que sí es reciente es su uso en coches eléctricos. A partir de la década de 2010, algunos fabricantes empezaron a recuperarlo como alternativa a los motores con imanes permanentes, precisamente para evitar el uso de tierras raras.

China domina el refinado mundial de tierras raras, materiales esenciales para muchos motores eléctricos. Renault ha optado por una solución centenaria que permite prescindir de ellas.

Una batería diferente

El nuevo Mégane incorpora una batería de 67 kWh basada en química LFP, es decir, fosfato de hierro y litio. Frente a las tradicionales baterías NMC, que utilizan níquel, manganeso y cobalto, las LFP son más estables térmicamente, tienen una mayor vida útil y resultan menos sensibles a las fluctuaciones del precio de las materias primas.

Además, Renault ha recurrido a una arquitectura Cell-to-Pack, una solución pionera que integra directamente las 232 celdas en el paquete de baterías, minimizando el espacio desaprovechado y aumentando la densidad energética. El resultado es una autonomía homologada de hasta 500 kilómetros.

La carga rápida también mejora notablemente. El sistema admite hasta 165 kW de potencia, 35 kW más que antes. Esto supone aumentar la carga energética del 15 % al 80 % en unos 24 minutos.

La nueva batería permite cargar del 15 % al 80 % de su capacidad en 24 minutos

El Mégane está construido sobre la plataforma RG Medium 1.0, desarrollada por la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi específicamente para coches eléctricos. Esta arquitectura debutó en 2021 y también sirve de base para modelos como el Renault Scénic E-Tech o el Nissan Ariya. Su ventaja es que permite situar la batería bajo el suelo, mejorar el reparto de pesos y aumentar la habitabilidad interior.

Un cine digital sobre ruedas

Renault también ha seguido la tendencia actual de integrar dos grandes pantallas en el salpicadero del Mégane, de 12,3 y 12 pulgadas, que en conjunto suman 774 centímetros cuadrados de superficie digital. Pero, más allá de este dato, una de las novedades más interesantes es la incorporación de Google Gemini, es decir, inteligencia artificial en estado puro.Ya no es necesario memorizar comandos: el conductor puede pedir una estación de carga, buscar un restaurante o consultar información sobre la ruta de forma tan intuitiva como si hablara con otra persona.

Renault-Mégane-e-Tech

El nuevo Mégane incorpora sistemas como Safety Score, Safety Coach y Safety Monitor, capaces de analizar la forma de conducir y ofrecer recomendaciones personalizadas para adoptar hábitos más seguros. Una cámara situada en el pilar A también supervisa el estado de atención del conductor.

La inteligencia artificial del Mégane no solo responde preguntas. También analiza cómo conducimos y puede alertarnos si detecta una pérdida de atención.

Fabricar en Europa para competir con China

El nuevo Mégane E-Tech se produce en Douai, en el corazón del polo industrial ElectriCity de Renault, uno de los principales centros europeos dedicados al vehículo eléctrico. Hacerlo no solo le da la ventaja de poder competir sin aranceles frente a sus competidores chinos, sino también evitar riesgos logísticos y ganar independencia tecnológica.

La próxima gran batalla del coche no se librará únicamente en las carreteras. También se decidirá en las minas, las fábricas de baterías y las cadenas de suministro. Renault lo sabe. La gama de eléctricos que están lanzando desde 2022 es una prueba de ello.