Las formas cúbica son son muy habituales en la naturaleza. Aunque hay algunas excepciones. Y una de ellas son los excrementos de los wombats, unos marsupiales típicos de Australia. Las heces de estos animales tienen una curiosa forma de cubos casi perfectos. Y en algunos casos incluso sobre el casi. Y los científicos llevan mucho tiempo intrigados sobre cual puede ser la causa.

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Pues bien, la respuesta la acaba de encontrar Patricia Yang, una investigadora del Georgia Institute of Technology. Para su estudio, utilizó los intestinos de varios ejemplares que habían muerto accidentalmente, al ser atropellados mientras intentaban cruzar las carreteras australianas.

Al inflar los intestinos, pudo comprobar que estos animales tienen un curioso sistema digestivo, en el que el alimento se procesa en estado líquido y solo se solidifica en el último 8% de su tracto intestinal tracto intestinal. Y es ahí donde radica el secreto de la forma de sus heces.

La investigadora comprobó que las paredes intestinales del wombat tienen un peculiar juego de fuerzas, en el que pasan del estado rígido al elástico con facilidad. Y es ese efecto el que actúa sobre los bloques d ellas heces limando sus esquinas para darles ese aspecto casi cúbico.

La investigadora creen que se trata de un mecanismo evolutivo. Tal y como explica, estos animales usan sus heces para marcar su territorio, y para atraer a otros ejemplares, con los que aparearse. Por eso, necesitan que sean compactas y bien visibles. Y la forma cúbica resulta ideal para que la masa de excremento se mantenga compacta.

Fuente: IFL Science.

Vicente Fernández López