La lluvias del los pasados días ponen en alerta a la ciudad de Madrid por la crecida del Manzanares, el pequeño río que atraviesa la capital, pero no es la primera vez que ocurre

El río Manzanares en Madrid ha sido tradicionalmente objeto de burla. Se le llama «aprendiz de río» por su modesto caudal y apariencia más cercana a un arroyo que a un gran río, especialmente al atravesar Madrid. No es así estos días, donde tras las intensas lluvias registradas en los últimos días por la borrasca ‘Martinho’ los niveles de caudal del manzanares están siendo alarmantes.

Aforos en el Manzanares, a la altura del puente de San Fernando, hasta la mañana de este sábado Confederación hidrográfica del Tajo

Aforos en el Manzanares, a la altura del puente de San Fernando, hasta la mañana de este sábado Confederación hidrográfica del Tajo

El pico en la subida de las aguas del río Manzanares se produjo en la noche del pasado viernes, lo que llevó a cortar la circulación de la M-30 a la M-40 en sentido A-6. Aunque la situación está estable, permanece la alerta durante estos días. Pero para entender cuál es el riesgo real de inundación por la crecida del Manzanares en la capital, es necesario entender cómo el «aprendiz del rio» está conectado con otras cuencas.

La cuenca del río Manzanares forma parte del sistema hidrográfico del Tajo, el río más largo de la península. El Manzanares nace en la Sierra de Guadarrama, en el Ventisquero de la Condesa, y atraviesa el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama antes de descender hacia la ciudad de Madrid, donde se convierte en un eje natural y urbano. Su curso atraviesa espacios emblemáticos como el Parque del Oeste, la Casa de Campo y Madrid Río, integrando zonas verdes, infraestructuras de ocio y canales artificiales. A su paso por la capital, el río ha sido encauzado y modificado, especialmente a lo largo del siglo XX, para controlar crecidas y facilitar el desarrollo urbano.

El Manzanares recibe afluentes como el arroyo de la Zarzuela y desemboca en el río Jarama, que es su principal colector aguas abajo. El Jarama, a su vez, desemboca en el Tajo, conectando así a la cuenca del Manzanares con una red hidrográfica más amplia que atraviesa Castilla-La Mancha y desemboca en el Atlántico cerca de Lisboa.

Esta conexión no solo es importante desde el punto de vista hidrológico, sino también ecológico y social, ya que permite el intercambio de aguas, sedimentos y biodiversidad. Además, la cuenca del Manzanares está regulada por infraestructuras como el embalse de Santillana, que abastece de agua potable a parte de la Comunidad de Madrid.

Cuándo se ha desbordado el Manzanares a lo largo de la historia

El río Manzanares se ha desbordado en varias ocasiones a lo largo de la historia de Madrid, especialmente antes de que se construyeran infraestructuras de control como presas, canales y encauzamientos. Aunque no hay un registro oficial y exhaustivo de todas las crecidas, los archivos históricos recogen numerosos episodios desde la Edad Media, con especial frecuencia entre los siglos XVI y XIX.

El río Manzanares, a pesar de ser un río de escaso caudal, ha tenido varios episodios de inundaciones significativas a lo largo de la historia, especialmente antes de que se llevaran a cabo obras de canalización y control en el siglo XX. Estos son algunos de los desbordamientos más importantes:

Inundación de 1784

Esta fue una de las primeras grandes inundaciones documentadas en Madrid. El río Manzanares se desbordó debido a fuertes lluvias. La crecida afectó principalmente a las zonas bajas cercanas al río, incluyendo la Casa de Campo y algunas áreas agrícolas. Aunque no hay registros detallados de daños, se sabe que causó problemas en la infraestructura de la época.

Inundación de 1856

En este año, la coincidencia de las crecidas del Tajo y Jarama dio lugar a la inundación de todos los sotos en las inmediaciones de Aranjuez. Este desbordamiento fue uno de los más graves del siglo XIX. La crecida del Manzanares afectó gravemente la Casa de Campo, que en aquel momento era una zona de recreo real.

Inundación de 1947

Esta fue una de las peores inundaciones del siglo XX en Madrid. Las intensas lluvias provocaron que el río Manzanares se desbordara en varios puntos. Los barrios más afectados fueron los situados en las zonas bajas cercanas al río, como parte de Carabanchel y Usera. Una de las piscinas públicas del río estuvo as punto de desaparecer.

Obras de canalización y control

A partir de la década de 1970, se llevaron a cabo importantes obras de ingeniería para canalizar el río Manzanares a su paso por Madrid. Estas obras incluyeron la construcción de márgenes más altos y resistentes y la regulación del caudal mediante presas y embalses aguas arriba.

Gracias a estas obras, el riesgo de inundaciones en Madrid se redujo drásticamente, y desde entonces no se han registrado desbordamientos significativos del río Manzanares, con excepciones, claro. En junio de 1995 una tormenta provocó una súbita crecida del caudal, inundando la vía de circunvalación M-30, que aún no estaba soterrada.

Las obras de soterramiento de la M-30, conocidas como «Proyecto Madrid Río», entre 2004 y 2007, fueron uno de los mayores cambios urbanísticos en la historia reciente de Madrid. Antes del soterramiento, la M-30 (una de las principales vías de circunvalación de Madrid) discurría junto al río Manzanares, ocupando gran parte de sus márgenes y generando una barrera física y visual entre la ciudad y el río. Con el soterramiento, la autopista se trasladó bajo tierra, liberando más de 10 kilómetros de espacio en superficie junto al río.

El espacio liberado por el soterramiento de la M-30 permitió la creación del proyecto Madrid Río, un gran parque lineal que recuperó las riberas del Manzanares para el uso público. El río dejó de ser una barrera infraestructural y se convirtió en un eje central de ocio y recreo para los madrileños.

Entre las mejoras se incluyó la renaturalización del cauce, con la intención mejorar el ecosistema del río, incluyendo la creación de pequeñas islas y humedales que favorecen la biodiversidad. También se mejoraron los sistemas de depuración y se eliminaron vertidos contaminantes, lo que contribuyó a una mejor calidad del agua.

Aún así, este río travieso dio otro susto en octubre de 2006, durante los trabajos de remodelación, cuando se salió de su cauce y las aguas sumergieron la maquinaria.