Un invierno excepcionalmente lluvioso en España está dejando los embalses llenos pero también muchas poblaciones devastadas por las inundaciones, ¿qué está provocando las lluvias?  

Las fuertes lluvias azotaron España por tercera semana consecutiva, esta vez en el sur de Andalucía, donde varios ríos se habían desbordado o corrían el riesgo de hacerlo. Es un capítulo más de las lluvias torrenciales de hace cuatro meses en Valencia provocaran la catástrofe natural más mortífera del país en décadas.

¿Qué está pasando? Se supone que el cambio climático iba a convertir el país en más árido si cabe. Pero la causa de estas lluvias tan inusuales es, precisamente, el cambio climático.

Las inundaciones no solo han afectado a España. En septiembre de 2024, una vasta área de Europa Central experimentó lluvias extremas, batiendo récords nacionales y locales. Así se refuerza la tendencia global de eventos climáticos extremos, como ha señalado reiteradamente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el calentamiento global está intensificando el ciclo del agua, haciéndolo más errático e impredecible. Las temperaturas más altas aumentan la cantidad de vapor de agua en la atmósfera, lo que se traduce en lluvias más intensas y frecuentes.

El fenómeno meteorológico responsable de las lluvias en España es la Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), un sistema de baja presión que se forma cuando el aire frío en altura se encuentra con aire cálido y húmedo en la superficie. Este choque genera nubes de desarrollo vertical con precipitaciones intensas y repentinas. La DANA es común en otoño, cuando el Mediterráneo todavía conserva el calor del verano, proporcionando la humedad necesaria para alimentar tormentas violentas.

El cambio climático está agravando estos sistemas debido al calentamiento del agua del mar Mediterráneo y el aumento de la humedad en la atmósfera. Por cada grado Celsius de calentamiento, el aire puede contener un 7% más de vapor de agua, lo que incrementa la probabilidad de precipitaciones extremas. Este mismo tipo de sistema meteorológico causó en septiembre de 2023 el devastador paso de la tormenta Daniel, que afectó Grecia antes de desplazarse a Libia, donde el colapso de presas provocó una tragedia humanitaria.

Los científicos del grupo World Weather Attribution han analizado el papel del cambio climático en estos eventos. En un estudio el año pasado, estimaron que las lluvias en España fueron un 12% más intensas y el doble de probables en comparación con un clima preindustrial 1,3°C más frío. Sus hallazgos coinciden con estudios previos sobre tormentas extremas en Europa, como las mencionadas Daniel y Boris.

El cambio climático no es el único factor en estas catástrofes. La urbanización, la gestión del agua y la pobreza también influyen en la magnitud del impacto de las inundaciones. No obstante, los expertos coinciden en que el calentamiento global está aumentando el riesgo y la severidad de estos eventos.